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sábado, 21 de mayo de 2016

Daniel Ahmed: “El islam queer, es un islam de lucha, de disidencia frente a los discursos LGBTQI+fóbicos propios de las lecturas más misóginas y patriarcales del islam”

Daniel Ahmed es licenciado en periodismo, educador social y activista en el ámbito de la islamofobia y la diversidad sexual y de género en el islam. Actualmente, se encuentra realizando una investigación doctoral sobre activismo queer musulmán en la Europa Contemporánea en la UAM (Universidad Autónoma de Madrid). Asimismo, forma parte de la red Nasij. Lo conocimos en la XI Jornadas de Estrategias Positivas de Desarrollo “Resistencias al Modelo Dominante desde la Diversidad Sexual y de Género” organizadas por el Ayuntamiento de Bilbao y la Agencia Vasca de Cooperación. 



Fotografía realizada por Beatriz Plaza, colaboradora de Pueblos, durante la entrevista.

Nasiji surge a través de la necesidad de cruzar la diversidad sexual y de género y la religiosidad/espiritualidad. ¿Cómo surgió esa necesidad? ¿Cómo es el proceso en la toma de conciencia individual para convertirlo en un deseo colectivo?

La necesidad de una iniciativa como Nasij está vinculada directamente a la propia existencia de personas musulmanas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+ii. Parece que cuando hablamos de diversidad sexual y de género y espiritualidad hacemos referencia a categorías diferenciadas. Nasij es un punto de encuentro para las personas en las que se cruzan estos dos ejes: la espiritualidad (musulmana en este caso) y una orientación sexual o identidad de género no normativa.

El paso de la necesidad individual a la formación de una iniciativa colectiva nace de la urgencia de hacer frente a las dificultades específicas a las que nos enfrentamos las personas musulmanas queer. En primer lugar, una clara hostilidad hacia todo lo que tenga que ver con el islam. En segundo lugar, una tendencia secularista, más o menos beligerante, dentro de los movimientos sociales (especialmente dentro de los colectivos LGBTIQ+) que en muchas ocasiones acaba plasmándose en una actitud profundamente teofóbica. Por último, también encontramos dentro de las propias comunidades musulmanas un cierto rechazo a hablar sobre diversidad sexual y de género.

¿Quiénes formáis parte o participáis en este proyecto?

Tal y como lo entendemos desde Nasij, lo importante no es tanto el tener una identidad religiosa, orientación sexual o identidad de género específica, sino el entender más bien que estas identidades, estos ejes, son compatibles. Dentro del colectivo Nasij hay personas musulmanas y queer y personas que no lo son. Lo importante es que todas estamos interesadas en desarticular los prejuicios y los estereotipos que hay en relación al islam, con el objetivo de dar una visión mucho mas inclusiva de dicha tradición espiritual. Somos personas conscientes de que la imagen que se transmite desde los medios de comunicación no se ajusta a la visión que las personas musulmanas (o las personas que han tenido un contacto estrecho con el islam) tenemos de nuestra propia tradición espiritual.

Las jornadas en las que has participado en Bilbao tratan de reflexionar sobre la diversidad sexual y de género en las políticas de cooperación al desarrollo. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Yo creo que habría que empezar por redefinir qué entendemos por desarrollo. Tal y como se entiende desde Nasij, no puede haber desarrollo sin diversidad. El desarrollo que no tiene en cuenta que las personas somos ampliamente diversas, ya sea en lo relativo a nuestra orientación sexual o identidad de genero, a las lenguas que hablamos, a nuestras pautas culturales o a las creencias que tenemos, no puede llamarse desarrollo.


Fotografía realizada por Beatriz Plaza, colaboradora de Pueblos, durante la entrevista.

Reivindicáis la superación de interpretaciones retrogradas y conservadoras de El Corán, realizadas en su mayoría por hombres desde una perspectiva misógina y patriarcal. ¿Cuál es vuestra interpretación?

Desde Nasij, desde el propio movimiento musulmán queer, así como desde otros movimientos afines como el feminismo islámico, creemos que de lo que se trata es precisamente de reinterpretar los textos o, mejor dicho, interpretarlos por primera vez ya que, hasta el momento, las únicas interpretaciones que nos han llegado han sido realizadas por hombres pertenecientes a una época y cultura muy específica. Por ello, podemos hablar de la primera interpretación realizada por sujetos invisibilizados hasta el momento: mujeres y personas diversas a nivel de identidad de género u orientación sexual. Este ejercicio de interpretación no sólo se ciñe a El Corán, también se analizan los hádices (los dichos y hechos del profeta), o la jurisprudencia clásica desarrollada durante la Edad Media.

De dicho análisis concluimos, de manera inequívoca, que no existe ningún versículo en El Corán que condene explícitamente la homosexualidad. La condena de las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo en el islam (así como en el judaísmo y el cristianismo) surge de una interpretación tendenciosa y sesgada de la historia de Sodoma y Gomorra. Cuando analizamos dicha historia desde una perspectiva mas amplia, comparándola con los textos de otras religiones, atendiendo a los hechos históricos y las investigaciones que han sido registradas sobre la historia y su autenticidad, nos damos cuenta de que las interpretaciones ortodoxas se han centrado en los aspectos relacionados con la sexualidad, confundiendo la violación con una orientación sexual ligada a una identidad y basada en el consenso y respeto mutuo como es la homosexualidad. La homosexualidad no está condenada en El Corán.

A pesar de ello, desde “occidente” se utilizan algunas lecturas sobre El Corán para construir discursos islamófobos…

Se utilizan porque la jurisprudencia clásica sí que interpretó que lo que se penalizaba eran las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y, en base a ello, se elaboró un código punitivo contra dichas prácticas. Cuando desde ese “occidente” se oyen voces que afirman que el islam es homofóbico por naturaleza, lo que se está asumiendo son los mismos argumentos conservadores, misóginos y patriarcales propios de las interpretaciones clásicas medievales.

Tú tomas como referencia el período de la Edad Media, no obstante, en la actualidad desde “occidente” se siguen utilizando argumentos islamófobos para justificar ciertas actitudes y prácticas homofóbicas….

Es cierto que nos encontramos en un momento en el que las legislaciones de algunos de los países de mayoría musulmana criminalizan de forma tácita este tipo de relaciones, pero también habría que tener en cuenta cuál ha sido el papel de la herencia colonial en dicha legislación. Es interesante observar como, si bien no podemos negar una criminalización de determinadas prácticas homosexuales en la jurisprudencia clásica, la vivencia de dichas prácticas era, de alguna manera, mucho más laxa, estaba tolerada siempre y cuando no se realizara en el espacio publico. Existe toda una literatura homoerótica procedente de la época clásica de la civilización arabo islámica que sustenta dicha idea. La llegada de la colonización no sólo llevó toda la imposición de un sistema económico y político, sino también cultural. Las leyes de condena de la homosexualidad de una Europa sumida en una rígida moral victoriana fueron también exportadas e implementadas.


Fotografía realizada por Beatriz Plaza, colaboradora de Pueblos, durante la entrevista.

Indicas que existen ciertos países de mayoría musulmana que penalizan las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo, pero hay otros países con otras mayorías religiosas que también las penalizan.

Según datos de ILGA (Asociación internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans e Intersexuales), en la actualidad hay 75 países que criminalizan las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo, no la orientación sexual o la identidad de género. De esos 75, hay 26 países que son de mayoría musulmana. 8 de ellos contemplan la pena de muerte aunque es sólo es implementada en excepcionales circunstancias en 5 de ellos (Arabia Saudí, Irán, Sudan, Yemen y Mauritania). El resto de países, 49 en total, son países de mayoría cristiana, hinduista, budista o bahai y, a excepción de Rusia, raramente son mencionados. En este sentido sería interesante plantear algunas cuestiones: ¿es el islam la categoría definitoria detrás de estas leyes? ¿la población musulmana de esos países comulga con dichas leyes?¿es el islam el que criminaliza dichas prácticas o determinadas leyes, dictaminadas por determinados gobiernos amparándose en determinadas tradiciones espirituales o religiosas?¿esta situación de hostilidad vs la homosexualidad siempre ha sido así o ha evolucionado a lo largo de la historia?

La “crisis” de la población refugiada que está llegando al Este de Europa está alimentando discursos islamófobos y el auge de partidos de ultraderecha. Estos discursos suelen instrumentalizar los derechos de las personas LGBTIQ+ para criminalizar a las personas musulmanas, a través de estrategias como el homonacionalismo o el pinkwhasing. ¿En qué consisten dichas estrategias?

Estamos asistiendo a una hostilidad creciente hacia todo lo que tenga que ver con el islam y las formas en las que se está plasmando esta hostilidad tienen una clara orientación hacia el género, entendido éste de una manera mucho más amplia, incluyendo a todas aquellas personas que no se ajustan al binarismo hombre-mujer heteronormativo..

El término pinkwashing se utiliza normalmente para referirse al lavado de imagen del Estado de Israel en relación a la violación sistemática de los Derechos Humanos de la población palestina. En este caso, el estado de Israel se proyecta como un territorio gay friendly, de manera que el colectivo LGBTIQ+ pueda identificarse con el estado de Israel y acabar apoyando determinadas políticas islamófobas. En este sentido, no sólo se obvia que dicho “paraíso” es reservado sólo a determinadas personas atendiendo a criterios racistas, xenófobos y excluyentes (en función de la clase, la etnia o la pertenencia nacional), sino también la opresión ejercida por dichas políticas sobre la población LGBTIQ+ palestina.

El homonacionalismo hace referencia a las políticas feministas y pro derechos de las personas LGBTIQ+ que son instrumentalizadas desde posiciones conservadoras para apoyar posturas (y políticas) racistas, xenófobas y nacionalistas. La publicación de “guías de conducta” para refugiados como la puesta en marcha por el Ministerio del Interior de Austria este mismo año, son un claro ejemplo de dicha estrategia. En ella, no sólo se presupone una superioridad nacional respecto a las personas refugiadas percibidas y representadas como ignorantes, intolerantes, incívicas y LGBTIQ+ fóbicas, sino que reduce a estas personas a un par de ejes (“musulmaneidad” y heterosexualidad) obviando que algunas de ellas también pueden ser no musulmanas y/o pertenecientes al colectivo LGBTIQ+.

Además, estos discursos obvian que en Europa también ha habido población musulmana a lo largo de la historia.

Dicho discurso parte de la presunción de una identidad europea de origen greco-judío-cristiano donde el islam (entendido como una alteridad oriental y exógena) no tiene cabida. Más allá de las evidencias históricas que ponen en duda tales presunciones, dicha idea obvia que gran parte de la población musulmana residente en Europa en la actualidad está formada por ciudadanos europeos por derecho: descendientes de personas musulmanas migradas, personas musulmanas migrantes nacionalizadas, ciudadanos y ciudadanas europeos convertidos al islam y sus descendientes, musulmanes de los Balcanes, Ceuta y Melilla…

¿Qué papel juegan los medios de comunicación de masas en la legitimación del Islam como LGTBIQ+fóbico?

El tema de los medios de comunicación es un tema complicado y ante el cual caben dos posturas: o nos callamos y no entramos en su juego o nos valemos de ellos para transmitir una información más fidedigna. En el primero de los casos, si guardamos silencio, lo que hacemos es darles espacio para que sean ellos los que construyan nuestra propia imagen. En el segundo de los casos, corremos el riesgo de ver cómo se tergiversan los discursos, las apariciones y las entrevistas.

Desde Nasij somos muy conscientes y críticas sobre el papel que juegan los medios en la transmisión del discurso islamófobo (y de otros muchos discursos) pero no tenemos ninguna línea de actuación específica que vaya en esta dirección más allá de promover públicamente una visión de un islam inclusivo y queer. Es interesante constatar que este tipo de visiones no interesan y los medios nunca se hacen eco de ellas. Vende mucho más una imagen de un islam violento y de muerte.

Para finalizar me gustaría preguntarte sobre el cómo: entiendo que Nasij es un movimiento nuevo pero con intención de formar parte de una red transnacional queer musulmán. ¿Qué aportaciones hace el islam queer? ¿Qué pretende transformar?

Desde Nasij entendemos el concepto queer como un término paraguas que va más allá de las siglas LGTBIQ+, ya que incluye a personas que igual no se identifican con tales siglas, pero sí con nuestra lucha. Lo queer hace referencia a lo disidente, lo que se sale de la normatividad. Es como un juego de palabras. Cuando añadimos la idea de lo queer al islam, lo que queremos resaltar es que hablamos de un islam de lucha, de disidencia frente a los discursos LGBTQI+fóbicos propios de las lecturas más misóginas y patriarcales del islam, como a los discursos hegemónicos europeos en torno al secularismo, la islamofobia y la diversidad sexual y de género.


i Nasij: https://www.facebook.com/Nasij-1487428971539744/


ii LGTBIQ+ son las siglas que designan a los colectivos; lésbico, gay, transexual, bisexual, intersexual, queer, incluyendo a través del + cualquier otra identidad que se quede en el medio de todas ellas.

Por: Eneko Calle García es colaborador de Paz con Dignidad y de Pueblos – Revista de Información y Debate.

domingo, 14 de febrero de 2016

Cuando asesinas a diez millones de africanos no eres un “Hitler”

Más de uno no habéis oído hablar de él en la vida, aunque deberíais. Deberíais enfermar solo de ver su cara o de escuchar su nombre tanto como lo hacéis cuando leéis sobre Hitler o Mussolini o veis algún retrato suyo. Aquí donde le veis, este tipo asesinó a diez millones de personas en el Congo.

Su nombre: Leopoldo II de Bélgica.

Fue “propietario” del Congo durante su reinado como monarca constitucional de Bélgica. Tras varios intentos coloniales fallidos en Asia y África, consiguió penetrar en el Congo. Lo “adquirió” y esclavizó a su población, convirtiendo a todo el país en su plantación esclavista personal, disfrazó sus negocios de “filantropía” y “esfuerzo científico” bajo la bandera de la Sociedad Africana Internacional e hizo uso de su mano de obra esclava para extraer recursos congoleños y servirse de infinidad de sus bienes. Su reinado se sostuvo sobre campos de trabajo, mutilaciones físicas, ejecuciones, torturas y un ejército privado.

La mayoría de nosotros y nosotras (no conozco el porcentaje, pero me atrevo a pensar que es bastante alto) no hemos oído hablar de él en nuestras escuelas. Tampoco en los medios. No forma parte de eje de odio repetido hasta la saciedad donde se encuentra el Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial. Este señor forma parte de una larga historia de colonialismo, imperialismo, esclavitud y genocidio en África que choca con la construcción social del discurso supremacista al que tenemos acceso en nuestros centros docentes. No es alguien que encaje bien del todo dentro de un plan de estudios de cualquier país capitalista. Hacer comentarios abiertamente racistas es algo (a veces) que se rechaza dentro de las capas cultas de la sociedad, sin embargo, no hay problema en omitir los genocidios causados en África por monarcas de países capitalistas europeos.


Mark Twain escribió una sátira sobre Leopoldo a la que le puso el nombre de “El soliloquio del Rey Leopoldo, en defensa de su gobierno sobre el Congo”, y en la que se mofaba del reinado de terror del monarca a través de las propias palabras del mismo gobernante. Son 49 páginas. Mark Twain es un autor muy estudiado en nuestras escuelas pero como ocurre con la mayoría de autores que trataron temas políticos, estudiamos sus textos menos políticos o lo hacemos sin saber de las motivaciones del autor para escribirlos (Rebelión de la Granja de Orwell ha servido para reforzar la propaganda antisocialista en Estados Unidos aunque Orwell fuera un revolucionario anticapitalista, algo que en contadas ocasiones se señala). Nos dan a leer Huckleberry Finn y Tom Sawyer, pero el Soliloquio del Rey Leopoldo nunca aparece en las listas bibliográficas. No es un descuido, estas listas bibliográficas son acordadas por una junta educativa para que el alumnado aprenda a seguir órdenes y a sobrellevar el aburrimiento lo más airosamente posible. Y es así porque según criterios del Ministerio de Educación, África no tiene historia.

Cuando nos enseñan cosas sobre África, aprendemos sobre un Egipto que roza la caricatura, sobre el VIH (pero nunca sobre sus causas), sobre las consecuencias superficiales del comercio con esclavos y quizá sobre el Apartheid sudafricano (algo que ya hace muuuucho que superamos, a ver qué os creéis). También vemos miles de imágenes de infantes malnutridos en los anuncios de Cáritas o safaris en los programas de animales y fotos de desiertos en películas. Jamás aprendemos sobre la Gran Guerra Africana (o Guerra del coltán) o el Reinado del Terror de Leopoldo durante el genocidio congoleño. Tampoco se nos enseña sobre lo que los Estados Unidos han hecho en Irak o Afganistán, causando al menos de 5 a 7 millones de muertos mediante bombardeos, sanciones, enfermedad o hambruna. Las estadísticas de bajas son importantes, y en ella nunca están afganos, iraquís o congoleños.

Hay una página en la Wikipedia llamada “Genocidios en la historia”. No aparece el genocidio congoleño, aunque sí aparece mencionado el país: lo que hoy conocemos como República democrática del Congo figura en relación a la Segunda Guerra del Congo (también llamada Guerra Mundial Africana o Gran Guerra de África) donde ambos bandos del conflicto internacional dieron caza a Bambenga y se lo comieron. El canibalismo y la esclavitud son males horribles que debemos incluir en el estudio de la historia y sobre los que se ha de debatir sin dilación, pero no dejo de darle vueltas a qué intereses sirve el hecho de que la única mención al Congo en toda la página sea en referencia una serie de incidentes involucrando a varios países donde una minoría irrisoria de personas se devoró la una a la otra (vaciando de contenido las causas del conflicto, por supuesto). Estas historias que dan sustento al discurso supremacista blanco al hacer hincapié en la subhumanidad del pueblo africano tienen garantizado el acceso a los anales de la historia. El tipo blanco que convirtió todo el Congo en su plantación, campo de concentración e iglesia particular y asesinó de 10 a 15 millones de congoleños no pasó el corte para figurar en los libros de texto.

¿Veis? Asesina a diez millones de africanos y no te llamará nadie “Hitler”. Es decir, tu nombre nunca será el símbolo de la encarnación del mal, tu imagen no producirá miedo, odio ni tristeza, tus víctimas caerán en el olvido y tu nombre será borrado de la historia.

Leopoldo era solo uno de los miles de elementos que contribuyeron a la construcción del supremacismo blanco como discurso ideológico y como realidad sustancial. Y en absoluto digo que él fuera la fuente de todo mal en el Congo. A su mando estaban generales, soldados rasos y gestores que llevaron a cabo su voluntad e hicieron cumplir su ley. Era todo un sistema, algo que no excluye del debate a aquellos individuos que lo simbolizaban. Pero nada, ni eso. Y al haber desaparecido de la historia, los efectos del capitalismo en África, los privilegios que las personas blancas opulentas obtuvieron gracias a este genocidio permanecen ocultos. A las víctimas del imperialismo, como suele ocurrir, se las oculta tras un telón.

Original por Liam O’Ceallaigh en Diary of a Walking Butterfly. traducido por Demonioblanco

miércoles, 10 de febrero de 2016

¿Debemos seguir empleando el concepto de raza?



Los humanos tenemos la tendencia a clasificar a nuestros congéneres según su raza integrada en nuestra biología. El médico griego Hipócrates clasificaba hace 2.500 a los hombres de piel oscura como cobardes y a los que la tenían clara como valientes. Los chinos a su vez consideraban repulsivos a los europeos, igual que los hindúes, que los veían como faltos de los valores más básicos. Más recientemente, experimentos como el que recordaba recientemente en este periódico el neurólogo Facundo Manes han mostrado que ese impulso parece inscrito en nuestra biología. “Nosotros en Chile hicimos un experimento con chilenos mapuches y no mapuches, poniéndoles electrodos y mostrándoles fotos de ambos grupos sociales”, contaba Manes. “En cuestión de milisegundos el cerebro se da cuenta de si la foto pertenece a su etnia o no y si pertenece lo asocia con algo positivo, y si no, con algo negativo”.

Sin embargo, cuando se trata de definir qué distingue a las personas de distintas razas con criterios científicos, las cosas se complican. El genetista estadounidense Alan Templeton ha argumentado que entre los humanos no existe una diferencia genética bien definida entre razas como sucede, por ejemplo, con los chimpancés, los animales más próximos a los humanos. En estos simios, la diferencia genética entre poblaciones es siete veces mayor que la que existe entre humanos que viven en distintas partes del globo. La separación entre distintas poblaciones humanas, muy progresiva y relativamente pequeña, no serviría para considerar razas diferentes a otros animales.


En el pasado ya hubo científicos que cuestionaron algunas asunciones muy asentadas sobre las diferencias entre razas. El sociólogo estadounidense W.E.B. Du Bois comenzó a defender hace un siglo que las distinciones entre la salud de los negros y la de los blancos en EE UU no tenían su origen en diferencias biológicas sino sociales y que esas diferencias tampoco podían emplearse para explicar distinciones que tenían su base en la cultura.Esta semana, en un artículo publicado en la revista Science, cuatro investigadores argumentan que se debe superar el concepto de raza como herramienta para entender la diversidad genética humana. “Creemos que el uso del concepto biológico de raza en la investigación genética humana, tan disputado y confuso, es problemático en el mejor de los casos y nocivo en el peor. Es hora de que los biólogos encuentren una manera mejor”, señalan.

En la actualidad, las ideas de Hipócrates o los científicos del siglo XIX que consideraban a los negros una raza inferior, están completamente superadas, pero la discusión sobre el concepto continúa generando debate. Algunos científicos han argumentado que la raza y la etnia son factores que se deben considerar en la investigación biomédica y los tratamientos médicos. Otros, sin embargo, consideran que esto no es así. Los propios autores del artículo deScience mencionan algunos casos en los que emplear la raza para clasificar a los pacientes puede empeorar su cuidado. En una especie promiscua como Homo sapiens “las asunciones raciales no son una guía biológica como algunos creen, ya que los grupos raciales tal y como se definen habitualmente son heterogéneos genéticamente y no tienen fronteras bien definidas”, afirman. Como ejemplo de los problemas de emplear la raza como guía mencionan que, por ejemplo, muchos diagnósticos de fibrosis quística en personas de origen africano se obvian porque se la considera una enfermedad de blancos.

“Lo que está obsoleto es el concepto clásico de raza. Siempre la hemos visto como una mezcla entre algo cultural y algo genético que venía representado por el color de la piel”, opina Salvador Macip, director del laboratorio para la investigación de los mecanismos del cáncer y el envejecimiento de la Universidad de Leicester. “Sin embargo, la genética sí que apoya la idea de que los humanos estamos divididos en subgrupos”, añade. Aunque Macip señala que estas subdivisiones genéticas no suelen coincidir con las humanas. “En la península Ibérica, los habitantes de la costa este son genéticamente más parecidos a los italianos que a la gente de la meseta”, apunta.


Otros resultados de los análisis genéticos, no obstante, muestran la compleja relación entre raza y genética. Cuando en 2009 se comparó el genoma del científico coreano Seong-Jin Kim con el de los americanos James Watson y Craig Venter, resultó que los dos científicos blancos compartían menos variaciones genéticas entre sí de las que compartían con el asiático.Macip considera que el término raza tiene muchas connotaciones históricas negativas que lo hacen poco útil. “Da miedo explorar diferencias entre razas porque se puede alimentar el racismo, aunque no ha habido ningún estudio que haya encontrado diferencias de inteligencia entre razas o subespecies”, comenta. “También es verdad que no se buscan esas diferencias intelectuales por ese mismo miedo”, añade, aunque considera que con la inteligencia la base es mucho más cultural que física. Los autores del artículo de Science, que comentan la posibilidad de utilizar términos como poblaciones o linajes, piden la creación de un panel de expertos en biología, ciencias sociales y humanidades para encontrar nuevos términos con los que clasificar la diversidad biológica humana. “Independientemente de la opinión de cada uno sobre este asunto, tenemos la oportunidad de fortalecer la investigación y pensar con más cuidado sobre la diversidad genética humana”, concluyen.Que la raza sea un término confuso desde el punto de vista científico, no significa que los análisis de ADN no puedan decir nada sobre nuestra procedencia. Como recordaba un artículo de la revista Pacific Standard, un grupo de científicos fue capaz de determinar correctamente el país de origen del 83% de las personas analizadas. Además, tratando de afinar más, estudiaron a 200 habitantes de la isla de Cerdeña. En un 25% de los casos acertaron su población de procedencia y casi todos los demás a una distancia máxima de 50 kilómetros de sus pueblos. Por otra parte, también hay ejemplos claros de adaptaciones recientes de algunas poblaciones de sapiens, como sucede con la fisiología de los humanos que viven en los Andes o en el Tibet, mejor adaptados a respirar el aire escaso de oxígeno de la alta montaña.

Daniel Mediavilla en El País 

domingo, 24 de enero de 2016

Los inmigrantes y la delincuencia en prensa. Una imagen distorsionada



El fenómeno migratorio se ha convertido en los últimos años en el Estado Español en una realidad de entidad demográfica, que está teniendo además un tratamiento mediático continuado y extensivo. Desde los medios de comunicación se aborda tal realidad como un problema vinculado con la delincuencia. El presente trabajo analiza en los dos periódicos de referencia de tirada nacional, El País y El Mundo, el volumen, la intensidad y el tono de los textos publicados en el año 2002 en los que el vínculo discursivo entre las categorías delincuencia e inmigración sea de entidad. El 2002 supuso un salto cualitativo en este tipo de textos periodísticos aparecidos en las dos cabeceras de referencia, pues aparecen textos que se hacen eco de declaraciones políticas, de cifras estadísticas... en los que existe una vinculación explícita entre el fenómeno inmigratorio y el delictivo, con la acusación poco matizada de que el incremento de la delincuencia estaba relacionado con el aumento del número de inmigrantes. Este tipo de información periodística se añade a la ya tradicional, narración de sucesos violentos y/ o delictivos en la que se hace énfasis en la nacionalidad de origen o el color de la piel del agresor, a pesar de que los códigos deontológico desaconsejan su uso porque este tipo de informaciones implican formas periodísticas más o menos veladas de racismo implícito e institucional. Además, la investigación analiza la responsabilidad social de la prensa en la (re)producción del consenso (étnico) - su capacidad de fijar y (re) producir una idea de inmigración sesgada y problemática- y las estrategias discursivas que llevan a los lectores asumir esta generalización. Relacionar discursivamente la inmigración con la delincuencia puede llegar a tener profundas repercusiones además de en la imagen de los inmigrantes y en sus vidas cotidianas o en la sensación de inseguridad ciudadana, en las prácticas sociales, y en especial en la labor punitiva y represiva del sistema penal. Como argumentan las teorías criminológicas más actuales, los estereotipos y prejuicios raciales están filtrados en todas las instancias sociales, y por supuesto también en los ámbitos de decisión del sistema penal, lo que lleva en parte a la sobrerrepresentación de los migrantes en nuestro sistema penal, tanto como víctimas como culpables, aunque las cifras de esa sobrerrespresentación que los teóricos del delito manejan sean infinitamente menores a las alarmistas que se publican en prensa.

La construcción de un espacio europeo unificado, tanto en el plano físico (el denominado espacio Schengen) como en el simbólico, pasa por el establecimiento de unas fronteras bien delimitadas y protegidas del(os) exterior(es). Las fronteras protegidas tecnológica y militarmente 1 tienen su correlato simbólico en los discursos sociales que señalan quienes están fuera amenazando con la invasión: esos nuevos ‘extraños’ son los inmigrantes que son definidos como ‘los otros’, los ajenos, los delincuentes, los marginados... La empatía y el conocimiento es cada vez más difícil con estos parámetros discursivos porque además, los de “este lado” de la frontera también somos categorizados como homogéneos y pero nos definimos como buenos 2 . Los inmigrantes no son ciudadanos 3 , es más, muchos de ellos, los llamados ‘ilegales’ desde los medios de comunicación, jurídicamente ni son. Algunos discursos van más allá de la invisibilización o de la asunción del fenómeno migratorio como un problema, dando un paso significativo hacia discursos criminalizadores. El año 2002 supuso un salto cualitativo, en este progresivo endurecimiento de los discursos que se (re)producen en los medios de comunicación españoles acerca del fenómeno inmigratorio. Por primera vez, aparecía en las páginas de las dos cabeceras de referencia nacional EL PAÍS y EL MUNDO un discurso en el que se vinculaba explícitamente la delincuencia con la inmigración. De la mano de la argumentación política y enmarcada en un debate más general sobre la delincuencia y la inseguridad ciudadana, se responsabilizó a los inmigrantes de un aumento desproporcionado de ambas, alimentado con tal generalización los fuegos del miedo, el racismo y la xenofobia.


El valor social de la prensa y su interés como objeto de estudio


Los discursos que crean y recrean los medios de comunicación, y en especial de la prensa escrita de referencia – EL PAÍS y EL MUNDO- tienen especial interés por ser los medios, el espacio en el que negocian y articulan, de forma dinámica y continuada, las imágenes de diversos colectivos e individuos. La selección de los periódicos de EL MUNDO y EL PAÍS como objetos susceptibles de investigación responde primeramente a la consideración social que tienen ambas cabeceras, tanto por su tirada- nacional y de las más numerosas entre la prensa escrita- como por su prestigio como prensa ‘seria’. Además, la prensa escrita sigue siendo considerada un referente y una fuente de información, para el resto de los medios de comunicación, a pesar de ser su público el más minoritario de los medios de comunicación masivos. El periódico es considerado socialmente el medio en el que se le otorga un mayor espacio a la reflexión (sobre todo por su propia naturaleza lectora). Es importante además, recordar rol que los medios de comunicación desempeñan en nuestras Sociedades Complejas. Los medios son actualmente, una de las instancias de socialización más importantes, pues tenemos que tener en cuenta que tanto el papel de la escuela cómo el de la familia están siendo progresivamente desplazados por los éstos como ámbitos de socialización primaria. Esto supone que los medios de comunicación son una fuente de conocimiento y de formación de opiniones. Por ello, tienen la capacidad de fijar la conciencia social mayoritaria acerca de temas a los que los lectores no tienen acceso cotidiano más directo. En el caso de la inmigración, la distancia y el desconocimiento real es especialmente relevante, entre otras cosas, porque los inmigrantes son identificados como ‘otros’, ‘los ajenos’. Esta misma definición social es la que reciben los delincuentes. Según Hess (1986), los delincuentes están definidos en prensa por la anormalidad, la distancia, la locura, la imposibilidad de empatía... Estos discursos sociales pueden llegar a ser tan potentes que en ocasiones, se asumen aunque pueda contradecir la realidad cotidiana, porque los medios son espacios poderosos de legitimación social. El análisis del discurso que vamos a abordar aquí, es necesariamente interdisciplinar. Para entender el vínculo discursivo entre delincuencia e inmigración y sus relaciones con otros discursos que también aparecen en prensa, tenemos que contextualizarlo diacrónica y sincrónicamente, apoyándonos en otras disciplinas como 5 la Sociología, la Criminología, la Filosofía del Derecho, la Antropología o la Historia... que ayuden a enriquecer nuestro análisis comunicativo. Esta relación compleja y muchas veces opaca entre lo social y lo discursivo es el principal objeto de estudio del Análisis Crítico del Discurso. Más que un paradigma de investigación o una disciplina científica, el Análisis Crítico supone una forma distinta y comprometida 4 de observar los textos, entendiendo este concepto de forma amplia relacionando textos con contextos (mediáticos pero también sociales, es decir incardinados en espacios y tiempos históricos concretos). Nos interesan los discursos 5 periodísticos. Pretendemos demostrar la estrecha vinculación entre lo social y lo comunicativo, y poner de relieve los filtros y estrategias que se manejaron desde las páginas de EL PAÍS y EL MUNDO para formar la opinión de sus lectores, acerca de un fenómeno- la inmigración- que era conceptualizado como conflictivo, peligroso.


Conceptualización y discursos. Puntos de partida.

Podríamos señalar antes que nada, a qué se refieren los medios cuando hablan de inmigrantes, porque los rasgos definitorios no son los denotativos que aparecen en los diccionarios 6 El Diccionario de la Real Academia considera que: Inmigrar Dicho del natural de un país: llegar a otro país para establecerse en él, especialmente con la idea de formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas. Emigrar. Dicho de una persona, de una familia o de un pueblo. Dejar o abandonar su propio país con ánimo de establecerse en otro extranjero. Ausentarse temporalmente del propio país para hacer en otro, determinadas faenas. Abandonar la residencia habitual dentro del propio país, en busca de mejores medios de vida. Hemos recogido las dos definiciones por varias razones. Primero porque son conceptos complementarios: el que emigra de un lugar, se convierte en inmigrante al llegar a su destino. Pero además porque ambas definiciones ponen sutilmente de manifiesto, algunas de las diferencias que socialmente existen entre ambos conceptos. Así, el diccionario enfatiza que el emigrante viaja para ‘buscar mejores condiciones de vida’ o señala que la ausencia puede ser temporal, mientras que en el caso del inmigrante no se señalan las razones de ese viaje, y sólo recoge a los inmigrantes que se establecen permanentemente. A pesar de todo ello, podemos evaluar ambos conceptos como un todo y entresacar tres características, que nos ayudaran a acercarnos a la idea denotativa de inmigración. En estas definiciones se hace énfasis en: el desplazamiento hacia MI territorio desde OTRO territorio para trabajar. Si contrastamos ahora estas tres características, con los textos publicados en prensa que tengan a la inmigración y a los inmigrantes como referentes, podremos acercarnos a la idea de inmigración que mana de los medios de comunicación. En prensa la concepción de la inmigración como un desplazamiento de un lugar a otro está de alguna forma distorsionada porque la inmigración tiene poco que ver con la emigración. El inmigrante caracterizado, como luego veremos como ‘pobre’, ‘distinto’, ‘marginado’ no tiene nada en común con la idea social de emigrante ‘emprendedor’, trabajador’... De modo que como inmigrar no tiene que ver con emigrar, lo que queda a los que emprenden del viaje migratorio es, como muy irónicamente señala De Lucas, es ponerse en órbita. Además, la idea de territorialidad se amplía mucho en los medios. En prensa se habla de inmigrantes en países distintos del nuestro, que según la definición del diccionario sería la referencia espacial que define el concepto. Así, se habla de inmigrantes en EEUU 7 , en Israel, en Gran Bretaña, en Dinamarca, en Italia. Se podría argumentar de los últimos dos países que al pertenecer a la UE forman parte de nuestro territorio. Pero, ¿qué vínculo territorial nos une a Israel?, ¿y a EEUU? En realidad, cuando se habla en prensa de inmigrantes en EEUU o Israel a lo que se está apelando es una solidaridad supraestatal entre países desarrollados que tienen que ‘sufrir’ la presencia de inmigrados. 

La idea de viajar para mejorar las condiciones de vida mediante el trabajo tampoco es evidente en las páginas de los periódicos. Sobre todo si tenemos en cuenta referencias como las que se hacen a los ‘menores inmigrantes’ o la confusión entre inmigrantes y asilados políticos 8 . Con titulares como ‘La ONU exige al Gobierno que erradique los “malos tratos” a menores inmigrantes’ 9 no se pretende hacer apología del trabajo infantil desde un periódico definido como demócrata porque lo que subyace a la etiqueta de menores inmigrantes es la idea de que la inmigración no siempre está relacionada con el trabajo, con lo que si los inmigrantes no vienen a trabajar se puede caer en la acusación de ‘vagos’ o incluso de ‘delincuentes’. El concepto mediático de inmigración es por tanto una etiqueta que homogeneiza a colectivos de personas de muy distintas procedencias geográficas, con diferencias de formación, de género o de clase... y pone el acento en dos rasgos: en ‘la otredad’ (lo extraño, lo desconocido, lo raro) y en la marginalidad. Los inmigrantes en prensa son individuos procedentes de países en los márgenes de la globalización internacional 10 y también progresivamente marginados por la legalidad española, una indefensión jurídica que provoca en ocasiones abusos por parte de los autóctonos 11 Estos abusos además, no entran en la órbita discursiva 12 de lo delictivo (la culpa, el castigo, el daño social)- aunque sean delitos cometidos contra los inmigrantes 13 sino en el ámbito discursivo de lo problemático; de los problemas que padecen los inmigrantes. Esta afirmación es deudora sobre todo de análisis actanciales 14 que autores como Bañón (2002) ya hicieron en el caso de la narración periodística de los ataques racistas a inmigrantes.

De esta manera las características de la imagen mediática de la inmigración son:
1. Procedencia del ‘Tercer Mundo (antiguas colonias...).
2. Percibidos como ‘pobres’
3.Étnicamente diferenciados

Esta caracterización es muy potente y hace que sujetos que si responderían a las características que entresacamos de la definición del diccionario, ‘persona que viaja para trabajar’ generalmente no sean concebidos en los medios de comunicación como inmigrantes, y a la inversa personas que no son inmigrantes pero que si parecen responder a la caracterización mediática sean confundidos como tales. Así, por ejemplo, en las noticias de enfermeras españolas que emigran a Gran Bretaña para encontrar trabajo, se habla de futuro, de viaje, de esperanzas, de mejores condiciones de vida... pero no de que se conviertan en inmigrantes. Otro ejemplo, en una noticia 15 de EL MUNDO que narraba el ataque racista que había sufrido un turista puertorriqueño, en la que se insinuaba la duda acerca condición de turista del sujeto porque respondía a las tres características que hemos mencionado (procede de un país en desarrollo, es negro y parece no tener dinero). Para autores como Antonio Izquierdo, el paradigma del inmigrante en el que se sintetizan las características reseñadas (‘el extraño’16, ‘el étnicamente diferenciado’, el pobre...) es el magrebí. Antecedentes discursivos del vínculo entre delincuencia e inmigración. Evolución del discurso problemático de la inmigración. La progresiva construcción de esta nueva otredad, una de las manifestaciones más evidentes es la vinculación discursiva que nos ocupa, no tiene más de 15 o 20 años, momento en el que, según demógrafos como Antonio Izquierdo (1996), el número de inmigrantes comenzó a ser significativo. Siguiendo a autoras como Wodak (2003), quien hace un especial énfasis en la historicidad de los discursos, podríamos afirmar que el tratamiento mediático de los inmigrantes, tendría varios hitos clave. En 1992, el asesinato de Lucrecia por un guardia civil que fue definido en prensa como ‘el primer asesinato racista en España’, caracterizó un periodo que Wilson y Gutiérrez (1985) denominan ‘fase de exclusión’, en el que la presencia de los inmigrados en las calles iba progresivamente en aumento, pero en las páginas de prensa era muy escasa. Estaba marcada por sucesos aislados e inconexos y el tratamiento periodístico era el propio de la narración de sucesos: algo novedoso, morboso, dramático, con una alta densidad emocional, estereotipado y cercano a lo mítico. El goteo de sucesos que tenían como protagonistas a los inmigrantes, tanto como víctimas como culpables, se hizo cada vez más continuo y hoy es un tipo de narración muy presente en las páginas de los periódicos que nos ocupan, sobre todo en las secciones o cuadernillos locales. El paradigma de este segundo momento es la narración de la llegada de las pateras que progresivamente y por saturación, ha ido perdiendo efectismo dramático, aunque no presencia en la prensa, y consolidando la idea de incontenibilidad, de avalancha.17 Entre el año 1999 y 2000 con los ataques racistas de Ca’Anglada y el Ejido respectivamente, se produjo un crecimiento exponencial del volumen de noticias relacionadas con la inmigración. Desarrolló la idea de inmigración como foco informativo y su correlato en la Opinión Pública de preocupación social.18 Actualmente, temas relacionados con la inmigración aparecen casi diariamente en las páginas de prensa. Sólo un dato: en el vaciado de prensa realizado 19, incluso en el día de la Huelga General (en el que los periódicos no tenían más de 30 páginas) hubo noticias sobre inmigración. En el progresivo crecimiento del volumen de textos relacionados con la inmigración a lo largo del tiempo, podemos señalar una constante: el enfoque problemático de la inmigración. El problema de la inmigración o los problemas de los inmigrantes, dependiendo del rango ideológico de la cabecera que tratemos, es prácticamente la única forma entender la inmigración. Será pocas veces connotado positivamente: en el 2002 hablamos de unos 20 textos que hacen referencia al aporte demográfico de la inmigración -el texto tipo era el reportaje de tasas de natalidad en el que se enfatizaban los nacimientos de inmigrados 20 de segunda generación- o al aporte económico – en este caso el texto modelo era el reportaje que recogía las cifras de nuevos afiliados extranjeros a la Seguridad Social 21. Tampoco será un fenómeno neutro: discursivamente, la inmigración no es un Natural Demográfico como la muerte, o el nacimiento, tampoco es un Derecho Universal 22. Es en este contexto discursivo problemático, en el que se ha ido construyendo una idea de inmigración homogénea y vinculada al suceso, en el que surge el vínculo discursivo explícito entre delincuencia e inmigración.


Algunas estrategias utilizadas en los textos

En 2002, y principalmente desde los atriles políticos, se relacionó explícitamente la delincuencia con la inmigración. El debate social, que se prolongó en el tiempo durante todo el año y que fue abierto a primeros de año por el Partido Socialista como forma de atacar al Gobierno, tenía como argumento principal el espectacular crecimiento de la delincuencia y la responsabilidad de la inmigración. Uno de los elementos argumentativos más potentes fue el uso de la cifra estadística 23. Los tantos por ciento, y los muchos ceros aparecían con mucha frecuencia en la gran mayoría de los textos en los que se vinculaba de forma más o menos explícita la inmigración con la delincuencia y tenían un valor discursivo importante. Las cifras en prensa son un elemento de credibilidad en los textos. Deudoras de una tradición científica que cree la objetividad y la imparcialidad del número y de un periodismo que aspira a esa misma objetividad, las cifras dan brillantez y veracidad a los textos. El número, es además un concepto abstracto difícil de visualizar. Además de señalar la legitimidad discursiva que tiene el número- como argumento muy resistente a la puesta en cuestión- interesa analizar el poco rigor periodístico con el que son tratadas las cifras, porque. De modo que en ocasiones variaban del titular de portada al del interior: como en EL MUNDO del 11 febrero 2002 ‘más de la mitad de los 332147 detenidos fueron extranjeros (portada), ‘más de la mitad de los 232000 detenidos fueron extranjeros’ (interior). Esto es así porque realmente lo importante discursivamente es la sensación de superación que produce: esto es mucho, es demasiado. Autores como García España (2001) o Wagman (2002) si rebatieron insistentemente las cifras que se manejaban en prensa. Argumentaban que no se debía confundir la tasa delictiva de los inmigrantes con la de los extranjeros (en la que estaban incluidos turistas y ‘transeúntes’), que no se podía titular mezclando los delitos con las faltas (ya en el caso de los inmigrados un volumen muy importante de detenciones se debían a carecer de documentación, y eso sólo es una falta administrativa), que debíamos comparar la tasa delictiva de los inmigrantes con la Población Activa de los autóctonos, porque la Criminología ha demostrado que son los hombres jóvenes- perfil que coincide con los inmigrantes- los más proclives al delito... Es decir, contrastaban el poderoso y falaz argumento de ‘el 50% de los robos con violencia lo cometen los inmigrantes’ 24 o ‘el 90% de los presos preventivos es extranjero 25’ con parámetros reales de la delincuencia extranjera 26. Otra característica discursiva de estos textos es el tipo de fuentes periodísticas que se utilizan. La práctica totalidad de este conjunto de textos en los que aparece el binomio delincuencia- inmigración utiliza con exclusividad fuentes institucionales muy cercanas a los medios 27. Responsables políticos y oposición, Policía, Ministerio del Interior, Instituciones Penitenciarias, el Centro de investigaciones Sociológicas, expertos, columnistas de opinión... dieron forma a un debate social generado desde los medios de comunicación. Esto pone de manifiesto la relación de las élites y los medios de comunicación que analiza Van Dijk (1990). Las fuentes oficiales tienen un acceso privilegiado a los medios de comunicación además de una legitimidad de la que no gozan ninguna otra fuente alternativa. Para Fairclough (1998), este acceso privilegiado a los medios de comunicación es una cuestión de poder, de tener voz, además de tener capacidad de transformación social y de negociación. En este sentido, el Análisis Crítico del Discurso tiene como objeto de estudio privilegiado las relaciones de poder como elemento también discursivo. Hace visibles unas relaciones de poder desiguales, que como bien señala Van Dijk, tienen un sustrato de racismo institucional, entendido éste como sistema de prejuicios de carácter estructural e histórico, que basado en supuestas diferencias biológicas, que legitima las desigualdades 28. El concepto de Cuadrado Ideológico nos ayuda a entender otra de las estrategias básicas presentes en los textos mediáticos que nos interesan y que podríamos llamar ‘el nosotros contra ellos’. ‘Nosotros’ se convierte así en una categoría en la que estaría incluido el periodista, pero también el lector y más generalmente, la Comunidad compartida por ambos. 29 De la misma forma, la categoría ‘ellos’ se configura también como homogénea, estable y de rasgos fijos, definidos y antagónicos de los ‘nuestros’. A partir de esta estrategia se construyen los principales discursos problemáticos acerca de la inmigración que se están viendo aquí. 

NOSOTROS 

Enfatizar lo positivo +

Silenciar lo negativo -

ELLOS

Enfatizar lo negativo - 

Silenciar lo positivo +

Al analizar los roles activos y pasivos de los sujetos protagonistas de este tipo de noticias, se percibe que en el caso de los abusos o ataques cometidos por los autónomos sobre los migrantes, se tiende a difuminar (minimizar) la responsabilidad individual de los primeros, con estrategias como la despersonalización o la gradación léxica. 

Así en la narración de delitos de abusos cometidos contra inmigrantes en ocasiones ni se nombra al responsable a través de la estructura pasiva: 

‘Asesinado de una puñalada en el cuello un ciudadano argelino en un local nocturno de Torremolinos’ (EL PAÍS, 03/01/02) 

´Un marroquí muere en Salou de un tiro al salir de un bar en Año Nuevo’. La policía no descarta el móvil xenófobo y afirma que el autor está identificado’ (subt) (EL PAÍS, 04/01/02) 

O no se da ningún nombre o referencia del delincuente: 

‘Condenadas tres personas por falsificar ofertas de trabajo para extranjeros’. Cobraban hasta 1,5 millones de pesetas’ (antetítulo) (EL PAÍS, 29/01/02) 

O se obvia la agresión: ‘Diez menores, condenados a 28 horas de trabajos a favor de los inmigrantes’ (EL PAÍS 16/01/02)

Otra forma de minimizar la responsabilidad de los autóctonos es lo que hemos denominado gradación léxica que se puede conseguir por ejemplo, enfatizando que son menores (inconscientes, cachorros…) al hablar de ataques racistas: 

‘Detenidos dos jóvenes racistas de Ultra Sur por pintadas racistas en Canillejas. 

“Todo es un montaje”, afirman los chavales (antetítulo) (EL PAÍS.MADRID 19/02/02) 

Estas breves notas sobre el análisis actancial tienen mucho que ver también con el ya citado, Cuadrado Ideológico.


Tipos básicos de textos en los que se vincula delincuencia con inmigración


En el análisis de los textos publicados en 2002 en los que se relacione de forma más o menos directa la inmigración con la delincuencia podemos encontrarlos con dos prototipos básicos de textos que hemos denominado: los sucesos étnicos y las declaraciones políticas. La narración de lo que podemos llamar sucesos étnicos, es decir de textos en los que en la que se hace un énfasis especial en la otredad (la nacionalidad, la religión, el color de la piel...) de la víctima o del culpable se ha convertido en un tipo de textos ya clásicos al hablar de inmigración, muy presente sobre todo en los cuadernillos locales. En nuestro año de investigación se publicaron una media mensual de unos 35 o 40 de este tipo de textos en los cuadernillos de Madrid (EL PAÍS) y unos 50 o 55 en M2 y 15 Madrid (de EL MUNDO) a pesar de ser desaconsejadas repetidamente en los distintos Códigos Deontológico 30 Hemos de decir que a pesar de la continuidad temporal de este tipo de narración de sucesos- desde los orígenes de las noticias sobre inmigración en el Estado que hemos situado en 1992 con el asesinato de Lucrecia- en los últimos años se ha observado un mayor cuidado en la forma de titular, siendo ya muy raro tanto en EL PAÍS como en EL MUNDO titulares del tipo: ‘pakistaní acusado de matar a su compañera a golpes se escuda en los efectos del alcohol’ 31 . El otro tipo de textos básico recoge declaraciones de políticos, de especialistas, de representantes policiales, de columnistas... El llamado periodismo de citas da sentido a una gran cantidad de textos periodísticos. Las declaraciones cruzadas de los políticos, las cifras- en ocasiones también contradictorias 32- dadas por organismos como el Ministerio del Interior, la Policía, el Defensor del Pueblo, los debates cruzados entre columnistas, las argumentaciones de especialistas... estuvieron presentes en las páginas de ambos periódicos durante el 2002.


Una nueva concepción de la seguridad

Ya hemos visto que el vínculos discursivos como el que nos ocupa, no son puros y no permanecen aislados ni del contexto social, ni del mediático. Algunos de los conceptos teóricos más interesantes que apuntan a la continuidad e hibridación que existen entre los discursos pueden ser el concepto de arco discursivo manejado por Antonio Bañón (2002), con el que se pone de manifiesto los vínculos discursivos que existen entre discursos incluso contradictorios o el de trama de la facticidad que propone Van Dijk (1997). Ambos señalan la necesidad de evitar considerar aisladamente los discursos de manera que, al hablar del discurso sobre la responsabilidad inmigrante en el aumento de la delincuencia predominantemente en los textos analizados, estaremos relacionándolos también con los textos en el que se manejen discursos sobre las mafias y el tráfico de personas o los ‘ilegales’.
Nos parece interesante en este punto una breve digresión acerca del concepto ilegal pues nos parece uno de los prolegómenos más importantes del proceso de criminalización que analizamos. En algunos textos periodísticos se hace una valoración entre los buenos y los malos inmigrantes. Los buenos inmigrantes 33 (los que tienen documentación) son trabajadores, emprendedores, sumisos... y los malos (los ilegales) son vagos, peligrosos, delincuentes, extraños... por lo que se justifican las políticas contra la inmigración ilegal 34 que se están adoptando en toda Europa. Son discursos políticos que responsabilizan individualmente a los inmigrantes de su situación y no atienden a otras causas estructurales reales como las profundas desiguales Norte/Sur o crecimiento de los flujos migratorios derivados del proceso de Globalización. El problema es que, como han demostrado autoras como Calavitta (1998), la dicotomía entre legales e ilegales no es real, porque la gran mayoría de los inmigrantes, debido principalmente a una legislación represiva y policial, pasan por períodos de legalidad e ilegalidad, por lo que es fácil generalizar los miedos que provocan el ser ilegal al conjunto de los inmigrantes. 35 El binomio delincuencia inmigración es un discurso especialmente eficaz. Es una generalización muy creíble y políticamente rentable 36 que está relacionada con otros discursos acerca de los inmigrantes, que se manejan en los terrenos del desconocimiento y del miedo. 
‘La lucha contra la inmigración ilegal’ (y otras luchas paralelas como la lucha contra la delincuencia o la lucha contra el terrorismo) es un arma electoral poderosa, como demostró sobradamente Le Pen en las pasadas elecciones francesas. El crecimiento de los discursos xenófobos en Europa y la progresiva asunción de los partidos democráticos de parte de sus presupuestos para no perder votos, es otra de las claves que podrían explicar el éxito de la relación delincuencia – inmigración. Como también lo es el contexto que podríamos llamar 12 de Septiembre, que ha generado una determinada concepción de la seguridad que enfatiza el miedo, la desconfianza en lo distante culturalmente y la necesidad de protección constante por parte del Estado.



Algunas conclusiones


La necesidad de entender los textos de análisis en su contexto comunicativo responde al interés de comprender la importancia y el valor que se le dio al discurso mediático que vinculaba la inmigración con la delincuencia y también para reconstruir este discurso mediático en un contexto social más amplio, ya que formó parte de lo que fue el presente social del momento, en el sentido de que muchos de los discursos cotidianos, que quedaron reflejados- por ejemplo en las sucesivas encuestas de opinión del CIS 37 en las que se preguntaba por la sensación de inseguridad ciudadana o por el miedo a lo extranjero- recogían una creciente desconfianza y miedo a los inmigrantes. Y podemos ir más allá, aún hoy, y en parte por el seguimiento y la trascendencia que se le dio a ese vínculo, los discursos de criminalización de los inmigrantes son nuestro presente puesto que al hablar de inmigración no es difícil que esa asociación mental se haga presente.38 La idea de ‘hablar de lo que hay que hablar’, porque es lo importante según los medios de comunicación y con ‘las claves con las que hay que hacerlo’, es decir, de profundizar en la función socializadora de los medios de comunicación nos ayuda a entender el concepto discursivo de comunidades de sentido. Compartir conocimientos comunes que muchas veces se (re)producen en los medios de comunicación, ayuda a la cohesión social, como también lo hacen la sensaciones como las que despiertan este tipo de discursos. Textos como los que nos ocupan apelan sobre todo al miedo, argumento fácilmente demostrable si echamos un vistazo al léxico que se maneja en todos ellos: delincuencia, violencia, asesinatos, robos, inmigración... Para autores como Varela y Álvarez Urías (1987), el miedo en las actuales Sociedades Complejas tiene una función cohesiva muy importante frente a los que se sitúan en los márgenes de la sociedad. Además, los miedos sociales están teniendo en la actualidad una especial efervescencia discursiva: la islamofobia, el choque de civilizaciones, la lucha contra el terrorismo, la lucha contra la delincuencia... y se está convirtiendo en una baza electoral internacional muy potente. Un concepto especular del teórico comunidades de sentido es el cotidiano sentido común, concepto sobre el que se ha reflexionado también desde la Criminología Crítica para entender lo que significa el delito hoy. Como nos recuerda la teoría del Etiquetamiento, tenemos que entender los procesos sociales que se ponen en juego en el proceso de criminalización de una conducta. Es decir, analizando las prácticas sociales de instancias de control social 39 como la policía, los jueces o la cárcel entenderemos, en parte, porque están sobrerrepresentados los inmigrantes en el Sistema Penal. Según este planteamiento teórico detrás del Código Penal estaría el Código Social, es decir, procesos sociales no explícitos 40, que guiarían la mirada de policías, jueces y funcionarios penitenciarios hacia determinados sujetos, entre los que se encontrarían los inmigrantes, de los que socialmente se espera que sean más proclives al delito. Esas expectativas sociales tendrían repercusiones, también en sujetos como los inmigrantes, que Varela denomina frágiles, cayendo en lo que los sociólogos de la desviación denominan la Profecía que se Autocumple. Unas expectativas que formarían parte de ese sentido común no cuestionado pues estarían sustentadas en prejuicios, estereotipos sociales y binomios mediáticos como el que hemos tratado aquí.


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Referencias a fuentes citadas

1 Ejemplifican esto titulares publicados también en el 2002 como: ‘Londres planea frenar la inmigración ilegal con buques de guerra en el Mediterráneo’ (EL MUNDO, 24/05/02); ‘La UE estudia planes de repatriación masiva de ‘clandestinos’ ’ (EL PAÍS, 14/09/02); ‘El Partido Popular de Fuerteventura pide buques de la Armada para frenar la llegada de pateras’ (EL PAÍS, 25/01/02); ‘Policías y servicios secretos alertan sobre la avalancha de ‘ilegales’ en la UE’ (EL PAÍS, 26/05/02); ‘Italia demolerá los barcos para “impedir la invasión de inmigrantes” (EL MUNDO 29/03/02); ‘El Gobierno activa el control electrónico para detectar pateras’ (EL MUNDO, 12/08/02)’

2 Esta estrategia discursiva, como veremos a posteriori es definida por Van Dijk como el Cuadrado Ideológico.

3 Entendemos la Ciudadanía en este contexto, vinculada al concepto de Estado-Nación. Hablamos, siguiendo a autores como De Lucas (2002) o Zapata (2002) conjunto de derechos derivados de la vinculación de los sujetos (por sangre o por ascendencia) a un territorio. Desde el punto de vista de la igualdad de derechos, los inmigrantes se han convertido en sujetos sociales de segundo orden regidos por una legislación distinta del resto de la sociedad, la ley de Extranjería, cuyo sentido último es despojar a los inmigrantes de derechos como el de asociación, el de reunión, el de huelga...

4 Esa forma de mirar implica la atención hacia determinados temas como el racismo o el sexismo en los medios de comunicación con la intención de desvelar relaciones de poder y desigualdad no explícitas.

5 Entendemos el discurso periodístico, como una forma particular de discurso público que mantiene una estrecha relación, aunque mediada y compleja, con lo social. Consideramos los discursos, prácticas sociales, espacios de producción de sentidos sociales.

6 No podemos afirmar que el significado de las palabras en los diccionarios sea puramente denotativo ya que está elaborado por un conjunto de académicos, es decir que también está en manos de sujetos que tienen una forma determinada, no sólo individual, de mirar y comprender el mundo. Pero es la definición más canónica que socialmente se maneja. 

7 ‘el Reino Unido deportará a los inmigrantes ilegales a los que no conceda el derecho de asilo’ (EL PAÍS, 31/05/02), el derecho de asilo sólo puede ser solicitado por refugiados; ‘EEUU extrema medidas para ‘fichar’ a inmigrantes (EL MUNDO, 06/06/02); ‘Israel emprende deportaciones masivas de inmigrantes’ (EL MUNDO, 03/09/02)

8 Los refugiados están sujetos a protección internacional pero en prensa se confunde por ejemplo: “Italia decreta el estado de emergencia en Sicilia ante el aluvión de refugiados ” (publicada en portada 19/03/02 en EL PAÍS), esa misma noticia aparecería en el interior del periódico pero sustituyendo la palabra refugiados por ‘inmigrantes’

9 08/06/02 de EL PAÍS

10 De países que son definidos territorialmente también como ‘los otros’ en el sentido de que como hemos visto existe un vínculo supraestatal entre países desarrollados en los titulares de prensa.

11 ‘40 000 pesetas al mes por colchón’ (EL PAÍS, 09/04/02); ‘detenidas en Barcelona nueve personas acusadas de engañar a 500 inmigrantes con documentos falsos (EL PAÍS, 16/02/02); ‘Detenido un alcalde del PP por vender carnés de conducir’ , en el texto se especifica que eran para inmigrantes (EL PAÍS, 29/08/02); ‘Cama a 90 en un edificio en ruinas’ (EL PAÍS, 18/01/02); ‘tres policías nacionales, detenidos por el robo de 3000 euros a tres chinos’ (EL PAÍS. MADRID 26/04/02)

12 Como veremos posteriormente, un concepto más adecuado que esta expresión metafórica que ayuda a visualizar la relación entre discursos es el de trama de la facticidad.

13 El otro tipo de delitos básicos cometidos por autóctonos que recoge la prensa son los ataques racistas: ‘Amnistía Internacional denuncia un aumento de torturas por racismo a manos de la policía’ (EL PAÍS 17/04/02); ‘Detenidos 9 menores por asaltar la casa de un marroquí en Murcia. Los adolescentes derribaron la puerta a palos y persiguieron al inmigrante (subt) (EL PAÍS, 20/04/02); ‘Un acusado por un ataque racista afirma que actuó “movido por el odio” (EL PAÍS 24/05/02)

14 El análisis del valor de los roles activos y pasivos de los protagonistas de estas noticias, lo abordaremos a posteriori.

15 ‘Un puertorriqueño de 41 años muere en el paseo de Recoletos tras sufrir un atraco. La víctima, que pereció en plena calle, había llegado en noviembre a España como turista’ (subt) (EL PAÍS, 16/12/02). Es interesante esta noticia porque, ¿qué sentido tiene para la comprensión de la noticia, la insinuación de la falsa condición de turista?

16 La palabra extranjero comparte la misma etimología que extraño. Este mismo paralelismo se da en otros idiomas: stranger (en inglés, forastero y extraño); barbaro (latín, extranjero, extraño). 

17 ‘Cruz Roja afirma que unos 2000 africanos esperan pasar el Estrecho’ (EL PAÍS, 14/05/02); ‘Un millar de africanos se hacinan en la terminal de Fuerteventura por la avalancha de pateras’ (EL PAÍS, 24/09/02); ‘Policías y servicios secretos alertan sobre la avalancha de ilegales en la UE. Decenas de miles de inmigrantes son rechazados cada mes en las fronteras de los Quince’ (subt) (EL PAÍS 25/06/02) ‘Interceptados 1412 inmigrantes a bordo de siete pateras y un pesquero en sólo 48 horas’ (EL PAÍS, 22/03/02).

18 Este interés informativo podría darnos algunas claves de porqué repetidamente en los últimos años la inmigración aparece en las encuestas del CIS como tercer o cuatro problema de preocupación de los españoles, tras el paro y el terrorismo. 

19 Hablamos de un volumen de textos que excede los 3700 por periódico.

20 El concepto de inmigrante de segunda generación es problemático porque en realidad los niños nacidos de inmigrantes no han hecho ningún viaje, ni trabajan. Pero hemos encontrado otro concepto apropiado que sea socialmente compartido.

21 Pero además, podemos poner en entredicho esta idea de inmigración aparentemente positiva, porque la concepción de la inmigración que subyace es muy instrumental, ‘los inmigrantes son buenos, porque nos sirven’.

22 Artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia dentro de un Estado”. “Toda persona tiene derecho a salir a cualquier país, incluso del propio y a regresar a su país”. 

23 Ejemplos del alud de cifras que aparecieron en estos textos podemos encontrarlos en titulares como: ‘Interior atribuye a la inmigración el aumento de la criminalidad en más de un 9%. ‘EL PAÍS, 03/01/02); ‘Interior pide ‘tolerancia cero’ con el multirreincidente. El Director de la Policía achaca a la inmigración irregular la subida de la delincuencia en un 10,52%’ (subt) (EL PAÍS, 11/02/02); ‘El Gobierno culpa del aumento de la delincuencia a la inmigración y a la facilidad para denunciar. Interior asegura que el 50% de los robos con violencia los cometen ciudadanos extranjeros’ (antetítulo) (EL PAÍS, 05/03/02); ‘Rajoy revela que nueve de cada diez nuevos reclusos preventivos son extranjeros. El vicepresidente insisten en atribuir el aumento de la delincuencia a los inmigrantes irregulares’ (subt) (EL PAÍS, 07/03/02); ‘Interior destaca que la mayoría de los homicidios del 2001 fueron ajustes de cuentas entre extranjeros. La población de los centros penitenciarios sobrepasa los 40 000; casi 10000 de ellos son inmigrantes’ (subt) (EL MUNDO, 03/01/02). 

24 05/3/02, EL PAÍS

25 26/06/02 EL PAÍS

26 Criminólogos como Baratta (1986), García España (2001), Flowers (1988) y sociólogos Manzanos Bilbao (1999), Wacquant (2000), Becker (1971),Varela (1987) han demostrado repetidamente que no se puede establecer una relación causal entre el fenómeno inmigratorio y el delictivo. Entre las teorías que se manejan para explicar la actual sobrerrepresentación -que tampoco es una constante temporal ni espacialde las minorías étnicas (de los inmigrados pero también de minorías autóctonas como los gitanos) en el Sistema Penal Español podemos destacar dos interesantes para nuestro análisis: la llamada teoría del arraigo social de Hirschi, (1969) y la Teoría del Etiquetamiento. La primera afirma que un sujeto es menos proclive a cometer un delito cuanto más lazos sociales (más referentes morales, afectivos...) tenga por el miedo a perderlos. En este sentido, la situación de los inmigrantes se ajusta a esta definición, por el propio trayecto migratorio, tienen que reconstruir lazos sociales en una sociedad distinta a la propia, donde además viven condiciones más degradadas que el resto de la población, en situaciones de marginalidad que los teóricos denominan de riesgo delictivo. La Teoría del Etiquetamiento, con la que autores como Goffman, Becker, Dahrendorf, Garfinkel... afirman que: es imposible conocer la criminalidad si no se estudia la acción del sistema penal que la define y reacciona contra ella empezando por las normas abstractas hasta llevar a la acción de las instancias oficiales (Baratta, 1986).

27 Estudios etnometodológicos sobre las rutinas periodísticas de obtención de información han demostrado que la consideración de ‘fuente fiable’ tiene mucho que ver además de con el prestigio social de la fuente de información, con el contacto continuado con los medios de comunicación. En el caso de las instituciones que se citan esto es cierto porque todas ellas cuentan con mecanismos de acceso preferente a los medios de comunicación como son los gabinetes de comunicación, las ruedas de prensa periódicas… 

28 No hablamos por tanto del racismo que si es censurado de forma continuada desde los medios de comunicación con titulares como: ‘Dos nuevos ‘skins’ detenidos por el ataque racista de Barcelona’ (EL MUNDO 18/06/02); ‘el rebrote de la violencia ‘ultra’; ‘dos hombres en estado muy grave tras ser apuñalados a plena luz del día’ (EL MUNDO 22/12/02); ‘Ataque xenófobo a otro templo evangélico en Villa de Vallecas’.’Un municipio donde residen muchos rumanos con profesiones cualificadas’ (subt) (EL PAIS, 07/05/02); ‘arrestados otros dos jóvenes tras apalear a un rumano en un bar’. ‘El inmigrante tuvo que ser hospitalizado al sufrir un traumatismo craneoencefálico’ (subt) (EL PAÍS, 10/05/02) Este tipo de racismo más o menos coyuntural, explícito, violento y poco elaborado teóricamente es sólo la punta del iceberg de un concepto más amplio: el de racismo simbólico que siguiendo a autores como Balibar (1991) manejamos aquí.

29 Nos referimos aquí al concepto también discursivo de comunidad de sentido que hace referencia a una colectividad (en este caso la sociedad ‘de acogida’) que comparte valores, creencias, actitudes. 

30 Por la posibilidad de generalización a todas las comunidades de inmigrantes. Sólo se recomienda enfatizar esa otredad cuando es imprescindible para la comprensión global de la noticia.

31 Este titular es un año posterior a nuestro análisis (11/03/03) pero es de ABC. Las diferencias con respecto al tratamiento de la vinculación entre inmigración y delincuencia entre cabeceras de referencia como las que abordamos aquí con otras más populistas como ABC, es un estudio interesante que aún está por hacer.

32 Durante el 2002 hubo incluso un desmentido de Valdivieso, Director General de la Guardia Civil, negando las cifras de detenidos extranjeros que proponía el Ministerio del Interior y el Director de la Policía.

 33 ‘los otros inmigrantes. Más de 30 000 extranjeros han creados sus propias empresas y 820 000 ya estándados de alta en la Seguridad Social (subt)’ (EL MUNDO, 29/09/02).

34 ‘Defensa incluye “la inmigración ilegal masiva” entre las amenazas para la seguridad nacional’ (EL PAÍS, 18/11/02)

35 Posteriormente abordaremos la relación que existe entre el miedo y el vínculo entre delincuencia e inmigración. Ahora nos interesa ejemplificar la indefensión y el miedo que padecen en general los inmigrantes como colectivo cada vez más marginalizado y perseguido, de forma que hasta se han podido documentar enfermedades mentales específicas de los inmigrantes derivadas de una cronificación de ese miedo: ‘Síndrome de Ulises, la enfermedad del emigrante Los psiquiatras observan un aumento de los trastornos psíquicos entre los inmigrantes (subt). “Como si me hubieran apuñalado” (Destacado) [profundo miedo, delirios de persecución] (EL PAÍS, 26/11/02); ‘Un sin papeles con depresión se quema a lo bonzo en Barcelona (EL MUNDO, 24/12/02)

36 ‘La aprobación de una ley de inmigración en Alemania deriva en un rifirrafe electoral’. ‘La Unión
acusa al SPD de violar la ley fundamental y Stoiber afirma que cambiará las normas si gana (subt) (EL MUNDO 23/03/02); ‘Un pequeño partido trastoca el mapa electoral sueco con un polémico plan sobre inmigración’.‘Los socialdemócratas ven peligrar su mayoría para las elecciones del domingo’ (subt) (EL PAÍS 14/09/02); ‘Los partidos canarios dejarán la inmigración fuera de la lucha electoral’. ‘CC, PSOE, PP y AHÍ se comprometen por escrito a combatir la xenofobia’ (subt) (EL PAÍS 30/10/02); ‘PP y PSOE utilizan el argumento de la inseguridad como baza electoral’ (EL PAÍS,10/11/02); ‘PP y PSOE convierten la seguridad ciudadana en el centro de sus primeros actos preelectorales’ (EL MUNDO 10/11/02)

37 De este momento es una encuesta de el CIS en la que subrepticiamente se preguntaba a los encuestados si creían que existía relación entre la inmigración y la inseguridad ciudadana (‘¿está usted muy, bastante, poco o nada de acuerdo con que, hoy en día existe en España relación entre inseguridad ciudadana e inmigración?’). En este tipo de discursos no periodísticos sino científicos (revestidos de autoridad, legitimidad y veracidad) lo interesante es destacar la relación que establece ya la pregunta, pues independientemente de lo que se responda, propone una asociación mental de la que el entrevistado no se puede zafar. 

38 ‘El 58% de los españoles relaciona inseguridad e inmigración’ (EL MUNDO. ES 23/06/03) La noticia recoge los resultados del barómetro del CIS Mayo 2003.

39 Este planteamiento teórico no supone que la policía, por ejemplo, sea una institución especialmente racista, mantiene por el contrario que el racismo es una relación de desigualdad estructural que afecta a todas las instituciones y sujetos sociales de nuestras sociedades occidentales.

40 Los implícitos son uno de los objetos de investigación preferentes del Análisis Crítico del Discurso.



Cristina Villalobos Grupo de Investigación en Comunicación y Cultura Departamento de Periodismo (Universidad de Sevilla) 

sábado, 9 de enero de 2016

Vienen a violar a nuestras mujeres

La noticia de mil de hombres organizados para robar y violar a mujeres en Colonia durante la celebración de la Nochevieja ha saltado los periódicos. Mil hombres que, a medida que transcurren las horas, van tomando forma de “árabes o norteafricanos” y cuyo fantasma ha ido azuzando el racismo y la xenofobia de la población blanca, ahora bajo una “nueva dimensión de la delincuencia”, como han titulado algunos medios. La noticia ha tenido una inusitada repercusión en los espacios de comunicación convencionales, siempre reacios a nombrar como tal la violencia de género. “Indignación en Alemania por la ola de agresiones a mujeres en Nochevieja”, titulaba El País, o “Conmoción en Colonia por la ola de agresiones sexuales en Nochevieja”, en El Mundo, por citar algunos.

La cultura de la violación no conoce fronteras

Sobre este caso hay un baile de cifras que arriesga a desviar el debate de donde realmente hace daño. No dudo que en los próximos días los mil hombres iniciales se rebajen a unos cuantos, como tampoco dudo que las 90 denuncias presentadas son completamente reales. Mil, noventa o cinco no cambia el hecho de que hubo agresiones y de que es escandaloso que se sigan produciendo. Y las hubo, sin duda alguna; para que no las haya es necesario establecer un protocolo específico y hacer un esfuerzo colectivo. Y aún así, se siguen produciendo, como bien sabe cualquiera que haya organizado eventos con mirada de género. Tampoco dudo que sigan apareciendo denuncias, cuando en este caso, por fin, se ha creado un ambiente receptivo en el sistema policial y judicial a las denuncias por tocamientos, algo generalmente impensable y que debería ser la norma.

Lo específico de este caso es que ha puesto el foco en el origen supuesto de los agresores. Norteafricanos. Extranjeros. Incluso hay medios que apuntan a que eran refugiados, así, directamente. Bajemos las copas, pues, porque el acento puesto en esa particularidad es extremadamente preocupante. Y es una trampa. Europa no se ha vuelto feminista con el Año Nuevo, sino que sigue siendo tan racista como siempre. Porque lo que tienen en común las agresiones sexuales en espacios de fiesta, todas, las que suceden en Colonia, en Cairo o en Barcelona, no es el origen o el color de los agresores, sino la construcción que les permite pensar a estos hombres que la agresión puede formar parte de su sexualidad. Los agresores no son blancos o negros, cristianos o musulmanes: son hombres construidos en la masculinidad hegemónica. Sin más. Ni menos.

Esta lectura que propongo, claro, no contará con el aplauso de la extrema derecha, de la derechona tradicional y del machismo de izquierdas, que se han vuelto feministas por un rato para denunciar la violencia que vivimos cada día las y los que somos leídos como violables (con el masculino que incluye también a hombres trans, a niños y a homosexuales). Y, sin embargo, es la lectura que nos permite plantarnos, como feministas, contra el racismo y seguir exigiendo medidas contundentes contra estas agresiones.

De la cultura de la violación, desgraciadamente, no se libra nadie. Ni los norteafricanos. Todos los hombres del mundo globalizado, desde que nacen, son alentados a violar. Todos los que crecen con el cine mainstream, los que tienen conexión a internet, los que tienen como única educación sexual los manuales de biología y el porno online más chusco. Todos los que han crecido en sociedades patriarcales donde la demostración de la masculinidad pasa por una sexualización agresiva y conquistadora. Todos son incitados a violar de una u otra manera, con violencia, por insistencia, o por cansancio, todos aprenden que un “no” es un tal vez, que tocarle el culo a una chavala en el autobús sale gratis y que si te pones caliente tienes derecho a exigir tu recompensa. Que “robar un beso”, es decir, besar a alguien en contra de su voluntad, es un acto romántico y pedir permiso es símbolo de debilidad (y le quita el morbo al asunto).

Las campañas publicitarias de grandes marcas de ropa no dudan en jugar con el imaginario de la violación (de hombres a mujeres, claro) y con la masculinidad sexualmente violenta, como también lo hacen la música pop (¿recodáis el video de Los Tres, haciendo apología del asesinato machista y lesbófobo?), el cine ( ‘A tres metros sobre el cielo’ o ‘Crepúsculo’ animan a los hombres a ser una amenaza y a las mujeres a enamorarse de ellos precisamente porque lo son), el fútbol, con estrellas trogloditas como Cristiano Ronaldo o Gerard Piqué (del que dice Shakira que “se sobreentiende en nuestra relación que él es muy territorial. Es un macho español, sectívero. Conservador. Un tipo también con una mente abierta, pero le gusta defender su territorio, la defensa. A mí me gusta que sea así”).

Que todos sean incitados a violar, claro, no quiere decir que todos violen. Porque los hay que resisten a toda esa mierda, los hay que se deconstruyen, y los hay que, simplemente, no quieren ser machos así. Y todos estos saben de las violencias que supone resistir a lo hegemónico. Porque lo que se premia es violar, no lo contrario.

El terror renovado que produce la idea de hordas de señores venidos de fuera dispuestos a violarnos a la primera de cambio es una trampa de la cultura de la violación, que ha logrado naturalizar que, realmente, cada vez que salimos de fiesta hay hordas de chavales programados para esperar que estemos lo bastante borrachas como para dejarnos follar sin consentimiento alguno. Que cuando denunciamos una violación se busca primero en nosotras la causa de los sucedido (que si la ropa que llevamos, que si nos habíamos drogado, que si habíamos tonteado con el violador). Generar el terror en los otros hace que pensemos que esa amenaza no existe más allá de los otros. Que no vivimos en esa amenaza constantemente.

Purplewashing: no en nuestro nombre

Si la caverna se ha encabritado esta vez, es porque son otros los que nos violan. Y a nosotras solo tienen derecho a violarnos nuestros hombres. Basta recordar el artículo ‘Tetas y toros’ que publicó Emilia Arias en Pikara Magazine denunciando la violencia sexual que se vive en los San Fermines. Si repasáis los comentarios a aquel artículo, veréis qué lejos estamos de escandalizarnos cuando los que nos tocan son los que se creen legitimados a hacerlo: “Si en una fiesta llena de borrachos te levantas la camiseta y mueves las tetas y te tocan es más o menos lo mismo que si vas a un barrio con serios problemas de delincuencia y para no tener tanto calor…te abanicas con billetes de 500€…te los van a robar, y serán unos delincuentes…pero tu tendrás una gran parte de la culpa! echársela toda a los que te atraquen o, en este caso, a los tíos con la mano larga es lo que realmente es vivir en un “Lollypop World” o “pobres mujeres se les ve ofendidas y las tocan sin su consentimiento (solo hay que mirar en internet las cientos de fotos de guiris en su mayoría), cuando son unas calientapollas provocadoras que desean que las soben por todas partes”. Algunos foros, como custodiapaterna.blogspot.com.es, escribían artículos llenos de agravio: “San Fermín…una fiesta machista? fiesta hembrista? Agresion sexual en masa? Pos va a ser que no….bacanal de sexo y alcohol” (las faltas de ortografía son suyas, que conste)

La cultura de la violación está en plena salud, y cualquier intento de denunciarla genera una enorme violencia. Así, mil hombres agrediendo a mujeres en una noche de fiesta no es una nueva dimensión de la delincuencia: es la misma dimensión de siempre.

La jugada, en este caso, se llama purplewashing: hacerle un lavado de cara feminista a políticas represivas de corte fascista y racista. Alimentar la xenofobia para defender a “nuestras mujeres” a “nuestros homosexuales”, “a nuestras personas trans”, de pronto amenazadas por esa masa de machos violentos y LGTBI-fóbicos que vienen de más allá de nuestras paradisíacas fronteras. Cuando hace apenas una semana del asesinato de Alan por parte de compañeros y compañeras acosadoras de un instituto de Barcelona con el beneplácito de todo el entorno silencioso, no podemos permitir que se use nuestro nombre en vano. No son ellos: somos todos.

El racismo y la xenofobia que quiere encender la caverna apunta y criminaliza a toda una franja de población, también mujeres, hombres homosexuales, personas trans y de hombres que reniegan de esas construcciones hegemónicas, un sinfín de identidades que son nuestras aliadas, y que sufren en su día a día la violencia de la masculinidad guerrera, de la masculinidad violenta, del macho conquistador. Desviar la atención de las agresiones sexuales hacia el color, el origen, la clase o la religión del agresor solo hace obviar la cruda realidad: que las agresiones sexuales son sistémicas, y es el sistema el que hay que cambiar. Por entero. Y eso a la caverna ya no le hace tanta gracia.

Racismo y género

Tan inútil será el feminismo que no atienda a opresión de raza, como una lucha antirracista que no atienda al género. Precisamente porque se está utilizando el género para alimentar el racismo, y el racismo para alimentar el machismo más casposo. Porque son parte del mismo desastre, necesitamos alianzas urgentes para parar esto con todos los brazos, todos los gritos y todos los cuerpos posibles. Para que denunciar las violaciones no se utilice para construir racismo, para que podamos denunciar siempre, para que siempre salga en los periódicos, para que siempre los alcaldes y las alcaldesas tomen medidas de urgencia. Para que esas medidas apunten a donde tienen que apuntar: ni la clase, ni la raza, ni el origen. Sino a la construcción de la masculinidad guerrera, conquistadora y violadora.

Brigitte Vasallo en Pikara Magazine