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domingo, 12 de junio de 2016

Las etapas de la vida

"Podemos dividir el período de vida de una persona en cuatro etapas: infancia, juventud, vejez y muerte. En cada una de estas etapas se producen cambios fundamentales.
En la infancia, nuestra sangre es fuerte y nuestra energía es plena. La mente y el cuerpo, el pensamiento y la acción, son uno. Todo lo que hacemos está en armonía con el orden natural. El niño no se ve afectado por las cosas que suceden a su alrededor. La virtud y la ética no pueden limitar su voluntad. Desnudo y libre de las convenciones sociales, sigue el camino natural del corazón.

Durante la juventud, nuestra sangre se eleva y se hace volátil. Aumentan el deseo, las preocupaciones y la ansiedad. Las circunstancias externas dirigen en esos momentos la aparición y la desaparición de las emociones. La voluntad y la intención son limitadas por las convenciones sociales. La competición, el conflicto y la planificación, constituyen la norma de las interacciones con los demás. La aprobación y la desaprobación de los demás se convierten en algo importante, y se pierde la expresión honrada y sincera de los pensamientos y de los sentimientos.

Durante la vejez, la fuerza de la sangre empieza a declinar. En consecuencia, también se debilitan el deseo y las preocupaciones. En comparación con los años de juventud, estamos más pacíficos y en armonía con nosotros mismos. Las convenciones sociales y las influencias externas tienen menos efecto sobre nosotros porque ya no estamos interesados en el heroísmo y en la competición. Aunque la persona mayor no se halle tan en armonía con el orden natural de las cosas como el niño, sin duda alguna es más fiel a sí mismo que cuando era joven.

Con la muerte, todo retorna a la calma. En ese momento no sabemos nada, no hacemos nada ni sentimos nada. Nuestra energía se une de nuevo a su fuente.

Confucio también habló de las etapas de la vida. Él la dividió en tres períodos: durante la juventud, nuestra sangre y nuestra energía están inestables. Por ello, en ese período necesitamos controlar nuestro deseo sexual. Con la madurez, nuestra sangre y nuestra energía son fuertes y agresivas. Por ello, en esta etapa de la vida, tenemos que domesticar nuestra naturaleza competitiva. Durante la vejez, nuestra sangre y nuestra energía son débiles. Por ello, en nuestros últimos años, tenemos que disolver nuestro apego a las cosas.

Tanto los taoístas como los confucianos proporcionan profundas comprensiones válidas de la naturaleza humana y de los cambios que se producen en nuestra vida. Para los confucianos, lo importante es entender lo que hay que hacer en cada período de la vida, de forma que podamos ser útiles a la sociedad, vivir de forma honorable e interactuar armoniosamente con los demás. Para los taoístas, lo importante es entender que la infancia, la juventud, la vejez y la muerte son etapas de la vida que debemos atravesar. Si entendemos esto, podemos aceptar los cambios que atravesamos y considerarlos como una secuencia natural de acontecimientos en el ciclo del nacimiento y de la muerte".

(Extraído del clásico taoísta "Lie Tsé o libro de la Perfecta Vacuidad", versión de Eva Wong)

sábado, 21 de mayo de 2016

Daniel Ahmed: “El islam queer, es un islam de lucha, de disidencia frente a los discursos LGBTQI+fóbicos propios de las lecturas más misóginas y patriarcales del islam”

Daniel Ahmed es licenciado en periodismo, educador social y activista en el ámbito de la islamofobia y la diversidad sexual y de género en el islam. Actualmente, se encuentra realizando una investigación doctoral sobre activismo queer musulmán en la Europa Contemporánea en la UAM (Universidad Autónoma de Madrid). Asimismo, forma parte de la red Nasij. Lo conocimos en la XI Jornadas de Estrategias Positivas de Desarrollo “Resistencias al Modelo Dominante desde la Diversidad Sexual y de Género” organizadas por el Ayuntamiento de Bilbao y la Agencia Vasca de Cooperación. 



Fotografía realizada por Beatriz Plaza, colaboradora de Pueblos, durante la entrevista.

Nasiji surge a través de la necesidad de cruzar la diversidad sexual y de género y la religiosidad/espiritualidad. ¿Cómo surgió esa necesidad? ¿Cómo es el proceso en la toma de conciencia individual para convertirlo en un deseo colectivo?

La necesidad de una iniciativa como Nasij está vinculada directamente a la propia existencia de personas musulmanas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+ii. Parece que cuando hablamos de diversidad sexual y de género y espiritualidad hacemos referencia a categorías diferenciadas. Nasij es un punto de encuentro para las personas en las que se cruzan estos dos ejes: la espiritualidad (musulmana en este caso) y una orientación sexual o identidad de género no normativa.

El paso de la necesidad individual a la formación de una iniciativa colectiva nace de la urgencia de hacer frente a las dificultades específicas a las que nos enfrentamos las personas musulmanas queer. En primer lugar, una clara hostilidad hacia todo lo que tenga que ver con el islam. En segundo lugar, una tendencia secularista, más o menos beligerante, dentro de los movimientos sociales (especialmente dentro de los colectivos LGBTIQ+) que en muchas ocasiones acaba plasmándose en una actitud profundamente teofóbica. Por último, también encontramos dentro de las propias comunidades musulmanas un cierto rechazo a hablar sobre diversidad sexual y de género.

¿Quiénes formáis parte o participáis en este proyecto?

Tal y como lo entendemos desde Nasij, lo importante no es tanto el tener una identidad religiosa, orientación sexual o identidad de género específica, sino el entender más bien que estas identidades, estos ejes, son compatibles. Dentro del colectivo Nasij hay personas musulmanas y queer y personas que no lo son. Lo importante es que todas estamos interesadas en desarticular los prejuicios y los estereotipos que hay en relación al islam, con el objetivo de dar una visión mucho mas inclusiva de dicha tradición espiritual. Somos personas conscientes de que la imagen que se transmite desde los medios de comunicación no se ajusta a la visión que las personas musulmanas (o las personas que han tenido un contacto estrecho con el islam) tenemos de nuestra propia tradición espiritual.

Las jornadas en las que has participado en Bilbao tratan de reflexionar sobre la diversidad sexual y de género en las políticas de cooperación al desarrollo. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Yo creo que habría que empezar por redefinir qué entendemos por desarrollo. Tal y como se entiende desde Nasij, no puede haber desarrollo sin diversidad. El desarrollo que no tiene en cuenta que las personas somos ampliamente diversas, ya sea en lo relativo a nuestra orientación sexual o identidad de genero, a las lenguas que hablamos, a nuestras pautas culturales o a las creencias que tenemos, no puede llamarse desarrollo.


Fotografía realizada por Beatriz Plaza, colaboradora de Pueblos, durante la entrevista.

Reivindicáis la superación de interpretaciones retrogradas y conservadoras de El Corán, realizadas en su mayoría por hombres desde una perspectiva misógina y patriarcal. ¿Cuál es vuestra interpretación?

Desde Nasij, desde el propio movimiento musulmán queer, así como desde otros movimientos afines como el feminismo islámico, creemos que de lo que se trata es precisamente de reinterpretar los textos o, mejor dicho, interpretarlos por primera vez ya que, hasta el momento, las únicas interpretaciones que nos han llegado han sido realizadas por hombres pertenecientes a una época y cultura muy específica. Por ello, podemos hablar de la primera interpretación realizada por sujetos invisibilizados hasta el momento: mujeres y personas diversas a nivel de identidad de género u orientación sexual. Este ejercicio de interpretación no sólo se ciñe a El Corán, también se analizan los hádices (los dichos y hechos del profeta), o la jurisprudencia clásica desarrollada durante la Edad Media.

De dicho análisis concluimos, de manera inequívoca, que no existe ningún versículo en El Corán que condene explícitamente la homosexualidad. La condena de las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo en el islam (así como en el judaísmo y el cristianismo) surge de una interpretación tendenciosa y sesgada de la historia de Sodoma y Gomorra. Cuando analizamos dicha historia desde una perspectiva mas amplia, comparándola con los textos de otras religiones, atendiendo a los hechos históricos y las investigaciones que han sido registradas sobre la historia y su autenticidad, nos damos cuenta de que las interpretaciones ortodoxas se han centrado en los aspectos relacionados con la sexualidad, confundiendo la violación con una orientación sexual ligada a una identidad y basada en el consenso y respeto mutuo como es la homosexualidad. La homosexualidad no está condenada en El Corán.

A pesar de ello, desde “occidente” se utilizan algunas lecturas sobre El Corán para construir discursos islamófobos…

Se utilizan porque la jurisprudencia clásica sí que interpretó que lo que se penalizaba eran las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y, en base a ello, se elaboró un código punitivo contra dichas prácticas. Cuando desde ese “occidente” se oyen voces que afirman que el islam es homofóbico por naturaleza, lo que se está asumiendo son los mismos argumentos conservadores, misóginos y patriarcales propios de las interpretaciones clásicas medievales.

Tú tomas como referencia el período de la Edad Media, no obstante, en la actualidad desde “occidente” se siguen utilizando argumentos islamófobos para justificar ciertas actitudes y prácticas homofóbicas….

Es cierto que nos encontramos en un momento en el que las legislaciones de algunos de los países de mayoría musulmana criminalizan de forma tácita este tipo de relaciones, pero también habría que tener en cuenta cuál ha sido el papel de la herencia colonial en dicha legislación. Es interesante observar como, si bien no podemos negar una criminalización de determinadas prácticas homosexuales en la jurisprudencia clásica, la vivencia de dichas prácticas era, de alguna manera, mucho más laxa, estaba tolerada siempre y cuando no se realizara en el espacio publico. Existe toda una literatura homoerótica procedente de la época clásica de la civilización arabo islámica que sustenta dicha idea. La llegada de la colonización no sólo llevó toda la imposición de un sistema económico y político, sino también cultural. Las leyes de condena de la homosexualidad de una Europa sumida en una rígida moral victoriana fueron también exportadas e implementadas.


Fotografía realizada por Beatriz Plaza, colaboradora de Pueblos, durante la entrevista.

Indicas que existen ciertos países de mayoría musulmana que penalizan las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo, pero hay otros países con otras mayorías religiosas que también las penalizan.

Según datos de ILGA (Asociación internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans e Intersexuales), en la actualidad hay 75 países que criminalizan las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo, no la orientación sexual o la identidad de género. De esos 75, hay 26 países que son de mayoría musulmana. 8 de ellos contemplan la pena de muerte aunque es sólo es implementada en excepcionales circunstancias en 5 de ellos (Arabia Saudí, Irán, Sudan, Yemen y Mauritania). El resto de países, 49 en total, son países de mayoría cristiana, hinduista, budista o bahai y, a excepción de Rusia, raramente son mencionados. En este sentido sería interesante plantear algunas cuestiones: ¿es el islam la categoría definitoria detrás de estas leyes? ¿la población musulmana de esos países comulga con dichas leyes?¿es el islam el que criminaliza dichas prácticas o determinadas leyes, dictaminadas por determinados gobiernos amparándose en determinadas tradiciones espirituales o religiosas?¿esta situación de hostilidad vs la homosexualidad siempre ha sido así o ha evolucionado a lo largo de la historia?

La “crisis” de la población refugiada que está llegando al Este de Europa está alimentando discursos islamófobos y el auge de partidos de ultraderecha. Estos discursos suelen instrumentalizar los derechos de las personas LGBTIQ+ para criminalizar a las personas musulmanas, a través de estrategias como el homonacionalismo o el pinkwhasing. ¿En qué consisten dichas estrategias?

Estamos asistiendo a una hostilidad creciente hacia todo lo que tenga que ver con el islam y las formas en las que se está plasmando esta hostilidad tienen una clara orientación hacia el género, entendido éste de una manera mucho más amplia, incluyendo a todas aquellas personas que no se ajustan al binarismo hombre-mujer heteronormativo..

El término pinkwashing se utiliza normalmente para referirse al lavado de imagen del Estado de Israel en relación a la violación sistemática de los Derechos Humanos de la población palestina. En este caso, el estado de Israel se proyecta como un territorio gay friendly, de manera que el colectivo LGBTIQ+ pueda identificarse con el estado de Israel y acabar apoyando determinadas políticas islamófobas. En este sentido, no sólo se obvia que dicho “paraíso” es reservado sólo a determinadas personas atendiendo a criterios racistas, xenófobos y excluyentes (en función de la clase, la etnia o la pertenencia nacional), sino también la opresión ejercida por dichas políticas sobre la población LGBTIQ+ palestina.

El homonacionalismo hace referencia a las políticas feministas y pro derechos de las personas LGBTIQ+ que son instrumentalizadas desde posiciones conservadoras para apoyar posturas (y políticas) racistas, xenófobas y nacionalistas. La publicación de “guías de conducta” para refugiados como la puesta en marcha por el Ministerio del Interior de Austria este mismo año, son un claro ejemplo de dicha estrategia. En ella, no sólo se presupone una superioridad nacional respecto a las personas refugiadas percibidas y representadas como ignorantes, intolerantes, incívicas y LGBTIQ+ fóbicas, sino que reduce a estas personas a un par de ejes (“musulmaneidad” y heterosexualidad) obviando que algunas de ellas también pueden ser no musulmanas y/o pertenecientes al colectivo LGBTIQ+.

Además, estos discursos obvian que en Europa también ha habido población musulmana a lo largo de la historia.

Dicho discurso parte de la presunción de una identidad europea de origen greco-judío-cristiano donde el islam (entendido como una alteridad oriental y exógena) no tiene cabida. Más allá de las evidencias históricas que ponen en duda tales presunciones, dicha idea obvia que gran parte de la población musulmana residente en Europa en la actualidad está formada por ciudadanos europeos por derecho: descendientes de personas musulmanas migradas, personas musulmanas migrantes nacionalizadas, ciudadanos y ciudadanas europeos convertidos al islam y sus descendientes, musulmanes de los Balcanes, Ceuta y Melilla…

¿Qué papel juegan los medios de comunicación de masas en la legitimación del Islam como LGTBIQ+fóbico?

El tema de los medios de comunicación es un tema complicado y ante el cual caben dos posturas: o nos callamos y no entramos en su juego o nos valemos de ellos para transmitir una información más fidedigna. En el primero de los casos, si guardamos silencio, lo que hacemos es darles espacio para que sean ellos los que construyan nuestra propia imagen. En el segundo de los casos, corremos el riesgo de ver cómo se tergiversan los discursos, las apariciones y las entrevistas.

Desde Nasij somos muy conscientes y críticas sobre el papel que juegan los medios en la transmisión del discurso islamófobo (y de otros muchos discursos) pero no tenemos ninguna línea de actuación específica que vaya en esta dirección más allá de promover públicamente una visión de un islam inclusivo y queer. Es interesante constatar que este tipo de visiones no interesan y los medios nunca se hacen eco de ellas. Vende mucho más una imagen de un islam violento y de muerte.

Para finalizar me gustaría preguntarte sobre el cómo: entiendo que Nasij es un movimiento nuevo pero con intención de formar parte de una red transnacional queer musulmán. ¿Qué aportaciones hace el islam queer? ¿Qué pretende transformar?

Desde Nasij entendemos el concepto queer como un término paraguas que va más allá de las siglas LGTBIQ+, ya que incluye a personas que igual no se identifican con tales siglas, pero sí con nuestra lucha. Lo queer hace referencia a lo disidente, lo que se sale de la normatividad. Es como un juego de palabras. Cuando añadimos la idea de lo queer al islam, lo que queremos resaltar es que hablamos de un islam de lucha, de disidencia frente a los discursos LGBTQI+fóbicos propios de las lecturas más misóginas y patriarcales del islam, como a los discursos hegemónicos europeos en torno al secularismo, la islamofobia y la diversidad sexual y de género.


i Nasij: https://www.facebook.com/Nasij-1487428971539744/


ii LGTBIQ+ son las siglas que designan a los colectivos; lésbico, gay, transexual, bisexual, intersexual, queer, incluyendo a través del + cualquier otra identidad que se quede en el medio de todas ellas.

Por: Eneko Calle García es colaborador de Paz con Dignidad y de Pueblos – Revista de Información y Debate.

lunes, 14 de marzo de 2016

La obsesión por uno mismo



Vivimos tan pendientes de nosotros mismos que nos olvidamos de vivir. Estamos metidos de lleno en la era del autoconocimiento, de la dedicación a uno mismo, y hemos caído en la trampa.

Cuando los ciudadanos de la antigua Grecia acudían a consultar el oráculo al templo de Delfos, se encontraban con una frase en el frontispicio que decía: “Conócete a ti mismo”. ¿Qué es lo que quería decir? ¿Acaso se exigía a sus visitantes un examen pormenorizado sobre sus defectos y virtudes? Por supuesto que no.

Más bien se trataba de un imperativo de prudencia, una exhortación a ser mesurados a la hora de pedir al oráculo. Había que tener cuidado con las grandes expectativas y esperanzas, con los deseos de sanación, con esperar una excesiva generosidad. En definitiva, venía a decir que mejor no pedir la luna porque al fin y al cabo somos mortales y no dioses. Entonces, indagar en el interior de cada uno es llegar a conocer los límites propios, no presumir de nada en exceso ni confrontarse como lo hizo el titán Prometeo con los que habitaban en el Olimpo.

Cientos de años después, el consejo se puede seguir aplicando: llegar a entenderse es como alcanzar los secretos del universo y de los dioses, pero tal conocimiento se encuentra oculto, como un tesoro, dentro de cada uno de nosotros.

Llevamos unos años inmersos en una floreciente industria destinada al autoconocimiento. Hoy día vende mucho todo lo que está relacionado con dedicarse a uno mismo, ya sea en el ámbito de la estética, la dietética o para cuestiones más trascendentales, psicológicas o espirituales. David R. Hawkins (1927-2012), doctor en Medicina y Filosofía, describía este contexto social en el que prevalece el autoconocimiento: “Cuando tienes molestias, vas al médico o al psiquiatra, al psicólogo o al astrólogo. Te haces de una religión, estudias filosofía, te das un empujoncito con las técnicas de liberación emocional (EFT). Equilibras los chakras; pruebas con reflexología, acupuntura, con iridología o luces y cristales. Meditas, recitas mantras, bebes té verde, aprendes programación neurolingüística (PNL), trabajas visualizaciones, estudias psicología, haces yoga, pruebas lo psicodélico, cambias la nutrición, llevas joyas psíquicas. Expandes la conciencia, haces bio-feedback, terapia Gestalt. Visitas a tu homeópata, quiropráctico y naturópata. Pruebas la kinesiología, descubres tu eneatipo, equilibras tus meridianos. Te reúnes con chamanes, practicas el feng shui. Encuentras a un nuevo gurú. Escribes afirmaciones. Pruebas el re-nacer. Tiras el I Ching, el tarot. Estudias y practicas zen. Aprendes magia. Te preparas para la muerte. Vas a retiros. ­Ayunas…”.

¿Se reconoce en alguno de estos puntos? Quizá, sin darse cuenta, es un adicto más a esa sociedad entregada al materialismo espiritual. Esta clase de personas andan detrás de respuestas a cuestiones como estas: ¿por qué no acabo de ser feliz? o ¿por qué, a pesar de practicarlo todo, mi vida sigue siendo igual? Pueden existir diferentes explicaciones, pero hay una respuesta que es evidente: porque hoy día se vive demasiado centrado en uno mismo. De tanto buscar ese tesoro escondido en el alma, uno se olvida de vivir la vida que tiene ante sus narices.

Que quede claro entonces que autocentrarse es poner la atención en uno mismo pero en exceso, observarse continuamente, escuchar y enredarse en las dialécticas mentales, atender a los movimientos de su mente y de sus emociones. Para los practicantes de cualquier disciplina que requiera interiorización, el autocentramiento es un estorbo. Dicho de otro modo, pasarse el día pendientes de todo lo que sentimos o pensamos tiene un impacto en el cuerpo y conlleva algunas dificultades:

Obsesión. Dar vueltas y más vueltas a las cosas, pasarse el día analizando lo que le sucede a uno y a los demás. Este estado de alerta permanente a cualquier señal emocional y del cuerpo suele acarrear hipocondría.

Confusión. Llega un momento en que ya no se sabe si lo que se siente es de verdad o lo que pasa es que se está tan pendiente que es fácil caer en la sugestión.

Disociación de la realidad. Se vive tanto en la introspección propia y en los fenómenos interiores que se desatiende lo que sucede fuera, o se interpreta como si no fuera con nosotros. La consecuencia directa de esto es un alejamiento de lo que nos rodea.

Dificultades de convivencia. Estar tan centrados en nosotros mismos incrementa las necesidades propias y desatiende las de las personas próximas hasta el punto de distorsionar el sentido de la relación.

Posesión. Cuando uno solo se preocupa por lo suyo, acaba siendo poseído por sus propios fantasmas o por los llamados “demonios interiores”, es decir, que puede acabar arrastrado por sus propias pulsiones y fantasías.

Parálisis por análisis. Es el resultado de todos los puntos anteriores. Estar muy pendiente de uno mismo acaba por acarrear una parálisis de todo el sistema cognitivo, incapaz de tomar decisión alguna. En ese momento, la persona queda bloqueada.

Podría decirse que la paradoja de este estado es que cuanto más te centras en ti, más fácil es perderse. Y eso no solo les ocurre a los buscadores espirituales, sino a todo aquel que intenta rendir en todos los ámbitos de su vida. Tenemos tantas tareas que resolver, tantas cosas en las que pensar y estímulos a los que responder, que solo vivimos para nosotros mismos, creyendo equivocadamente que lo hacemos por culpa de un mundo que no nos deja en paz.

La sociedad del autoconocimiento es un ­indicativo de la tendencia que se da en todo el mundo que consiste en desarrollar una conciencia más extensa y plural que potencie la capacidad de cada uno de desarrollar nuevas dimensiones. Para ello hay multitud de técnicas y metodologías como las anteriormente descritas. La técnica, sin embargo, debe venir acompañada de una ética y una estética del vivir. No todo vale, no todo funciona; hay mucho engaño, falsos profetas, mucho negocio y discursos. Mucha gente confunde los fenómenos psíquicos con estados iluminativos, o se practica la incongruencia de vivir estresados durante la semana y conectar con uno mismo de viernes a domingo.

Para los apasionados del alma humana y del espíritu universal es bueno tener en cuenta que el mayor de los enemigos es un ego espiritualizado. Una vida plena y en paz requiere de un proceso de transformación personal. Uno va dejando de ser como es para convertirse en lo que quiere ser, integrando en su vida esa dimensión del “conócete a ti mismo”. Uno anda a su encuentro, allá en lo más profundo. La paradoja consiste en que para encontrarse se necesita del otro, se precisan espejos que muestren cuál es la realidad que estamos experimentando. Se requiere una manera de vivir, de relacionarse con el mundo y los demás.

Dicho de otro modo, hay que salir de uno mismo, descentrarse, para desvelar lo que pueda existir más allá de nuestras programaciones mentales y emocionales. Quienes lo logran son los que se asientan en el silencio o la contemplación, los que se entregan a un arte, los que se dan a los demás. En cada caso hay un olvido de sí mismo para que penetre el bien, lo bello y lo verdadero. Es eso lo que buscamos con tanto ahínco. En resumen: descentrarse para encontrarse.

miércoles, 6 de enero de 2016

El enso, imprimiendo la totalidad del ser en un solo trazo

“Un círculo como un vasto espacio, al que no le falta nada, y no le sobra nada”.

El Shin jin Mei, texto escrito en el siglo VI d.c, se refiere así a la gran vía del Zen. El Zen, disciplina derivada del budismo Mahayana, fue fundado por el monje Bodhidharma, que importó a China la práctica del Dhyana (meditación) budista. Se dice que durante nueve años Bodhidharma se sentó frente a la pared de una cueva en Shaolin, en postura de meditación, hasta que alcanzó el verdadero entendimiento. Según la leyenda, su sombra se imprimió sobre la misma roca, dejando la impronta indeleble de una serena figura en postura de meditación.

Al igual que esa imagen proyectada por la insistente presencia de la sombra del maestro Bodhidharma, que condensaba la esencia de su presencia sobre la roca, el Enso representa la plasmación de la esencia del artista en un fulgurante trazo circular.

El interior del Enso (literalmente: círculo), como en el verso del Shin Jin Mei, es un espacio que simboliza además la vacuidad, la inexistencia de la mente promulgada por Bodhidarma, el vacío esencial del que se compone toda realidad. El monje zen, tras meditar disciplinadamente en zazen, sujeta con firmeza el pincel, lo empapa de tinta, y sobre la fina textura del papel de arroz exhala con prontitud el círculo perfecto que ha de representar su carácter fundamental. Pero “perfecto” en ningún modo quiere decir bello, en el sentido que habitualmente otorgamos al término, sino que ese círculo debe ser expresión de la esencia profunda del ejecutante. Como si en un gesto desprovisto de toda intención, y por lo tanto de todo pensamiento, el lenguaje quedara abolido en pos de una forma definitiva, que como el fonema místico Om con respecto al sonido, pudiera dar expresión a la forma primordial de toda impronta gráfica. El Enso expresa la interdependencia mutua de forma y vacío; como un Koan visual, su ejercicio puede ayudar a despertar del monje.

El camino del Enso, al igual que el de la caligrafía china, puede ser rastreado en el arte occidental. Las nerviosas líneas de Jackson Pollock, producto de una acción casi hipnótica sobre el lienzo, nos recuerdan el arrojo del monje zen al ejecutar su Enso. A pesar de las evidentes diferencias, podemos encontrar una misma actitud de despojamiento racional, una similar búsqueda de reflejar en la inmediatez del trazo el sello de una vida interior inefable. Tanto en el expresionismo abstracto, como en toda la tradición de la abstracción gestual, la deuda con prácticas como el Enso o la caligrafía son claras.

Quizás la práctica del Enso esté más cerca de nuestras vidas de lo que pensamos. Quién sabe si los trazos que abandonamos a la ligera sobre un pedazo de papel cualquiera mientras conversamos por teléfono o esperamos a alguien, son expresión de algo más que el puro aburrimiento. Una simple rúbrica, dibujada indolentemente sobre un documento burocrático, puede decir más de nosotros que todos nuestros mejores intentos de expresarnos a través del lenguaje. A modo de sismógrafo, la línea de un simple lápiz puede reflejar la realidad de nuestros estados interiores, liberándonos de nosotros mismo y ayudándonos a alcanzar un estado de transitoria calma.

El monje zen puede llegar a practicar el Enso cada día, a modo de ejercicio espiritual. El Enso se volverá cada vez más armónico, o será reflejo de las turbaciones espontáneas del alma del monje. Sea como fuere, su práctica conduce a una creciente concentración, a la fijación de la atención en lo fundamental, a la liberadora sensación de ver expresada sobre un papel la trayectoria en círculo de nuestra voz interior, de nuestro ser esencial. Con un poco de tinta, pincel y un exiguo trozo de papel, podemos atrevernos cada día a descubrir un poco más de nosotros mismos.

Extraído de: http://www.faena.com/

lunes, 16 de marzo de 2015

“Luchamos contra la actitud patriarcal que se esconde bajo el nombre de budismo”



Dhammananda Bhikkhuni es la primera monja budista de Tailandia, un país en el que las mujeres no pueden ser religiosas ni disfrutar de la privilegiada posición social que ello conlleva. Desde la universidad primero, y ahora desde su monasterio, trabaja por que las tailandesas que lo deseen puedan convertirse en monjas budistas, una posibilidad reconocida en otros países de esta religión. Charlamos con ella bajo la atenta mirada del gran buda azul que preside el vihara del Wat Songkhammakalayani, el monasterio que dirige a 40 kilómetros de Bangkok.

Cristina E. Lozano./ Nakhon Pathom (Tailandia)




Antes de convertirse en la primera bhikkhuni (monja) de Tailandia, Dhammananda Bhikkhuni fue Chatsumarn Kabilsingh, una reputada doctora que enseñaba Religión y Filosofía en la Universidad Thammasat de Bangkok. Como investigadora, estudió en profundidad las raíces de la discriminación religiosa y social que sufren las mujeres de su país; como escritora, publicó Thai Women in Buddhism (1991), una de las pocas obras sobre el papel de las tailandesas en el budismo con perspectiva feminista y firma oriental.

“La menstruación es algo natural, pero en el brahmanismo y en el hinduismo se ve como algo impuro. No es un concepto budista, Buda no enseñó tal cosa”

Dhammananda Bhikkhuni tuvo éxito profesional y una vida personal feliz (su infancia fue agradable, se casó, tuvo hijos, vio nietos, etc.). No fue hasta 2003 que se convirtió en la primera monja completamente ordenada de la tradición thervada tailandesa del linaje Dharmaguptaka. Su ordenación, realizada Sri Lanaka, supuso un auténtico golpe sobre la mesa de la shanga (comunidad de monjes) de Tailandia, país en el que echó raíces y crecen cada vez más fuertes sus ramas. ¿Se siente una rebelde por haberle dicho a la sangha “las mujeres tenemos tanto derecho como los hombres a ser monjas y vamos a serlo”? Nunca me he sentido una rebelde. Yo solo respeto a Buda y lo que Buda representa para nosotras. Buda nos ha dado esta herencia y nosotras somos sus hijas, intentamos mantenerla viva como signo de respeto hacia él. No venimos a coger la silla de la riqueza sino de la responsabilidad, a cuidar de la gente budista. Entonces, ¿por qué la shanga se niega tan rotundamente a que haya monjas? Por una actitud patriarcal que no debería estar ahí, pues los textos budistas no dicen esas cosas. Muchos monjes no han entendido los textos y han malinterpretado las explicaciones de Buda. La gente que no ha leído los textos, y no tanta gente en Tailandia los ha leído –porque están escritos en pali, una lengua antigua que pocos comprenden–, tiende a creer este tipo de ideas. Pero fue el mismo Buda quien empezó la ordenación de mujeres, no nosotras, y para ordenar bhikkhunis no se necesita una comunidad de monjes y otra de monjas. Cuando no hay monjas totalmente ordenadas, con la comunidad de hombres vale. Por eso tenemos que conocer bien los textos, para poder corregir a quienes no los han entendido. Digan lo que digan los textos, no pocos monjes sostienen que Buda no quería realmente que las mujeres se ordenaran monjas, que prácticamente le engañaron a través de Ananda. ¿Qué opina al respecto? Eso no es así exactamente. Ananda era el asistente personal de Buda. Los monjes le culpan porque ayudó a las mujeres, porque él pidió a Buda que considerara dar ordenación a las mujeres. Al principio Buda se resistió. No obstante, estando Buda ya iluminado –antes de ninguna ordenación ni de hombre ni de mujer– reflexionó sobre cómo debía organizarse la gente para seguir sus enseñanzas. Concluyó que debía haber cuatro grupos: bhikkhus (monjes),bhikkhunis (mujeres), laymen (hombres seglares) y laywomen (mujeres seglares). Esta era la intención original de Buda, por eso luchamos contra la actitud patriarcal que se esconde bajo el nombre de budismo. Si Buda siempre tuvo claro que las monjas eran uno de los cuatro grupos de la religión que creaba, ¿por qué cree que “se resistió” a ordenarlas al principio? La historia dice que las primeras mujeres que pidieron a Buda ordenación fueron su madrastra –una reina– y su tía. Quizá Buda se resistió para que su madrastra comprendiera lo que estaba pidiendo, pues podría ser difícil para ella vivir este tipo de vida disciplinada y austera. Cuando ella insistió, Buda le dio permiso, porque las mujeres también tienen potencial para alcanzar la iluminación, no porque Ananda le coaccionara.

Algunos monjes esgrimen que las mujeres son “impuras” para justificar que no puedan ordenarse bhikkhunis. Los hombres pueden pensar que nosotras somos impuras porque tenemos la menstruación, pero esto no es un concepto budista. La menstruación es algo natural, pero en el brahmanismo y en el hinduismo se ve como algo impuro. Se ha introducido en el budismo un concepto indio que no tiene nada que ver con él. Buda no enseñó tal cosa. Pero la shanga es muy grande, ¿ningún monje tailandés apoya que las mujeres puedan ser bhikkhunis?

“Es el rey quien debe presentar respetos al monje porque el monje tienen preceptos más altos. Esto también se aplicaría a las monjas”

Sí, pero lo hace discretamente. No pueden apoyarnos en público mientras el consejo de mayores, que significa la iglesia budistas, no lo permita. O sea, que si estás en la iglesia budista tienes que estar de acuerdo con todo lo que diga. Sí. Cuando eres católico, ¿cómo podrías decir algo en contra del Vaticano? Es la opinión del Vaticano. A nivel legal, ¿ha tenido usted algún problema por desafiar los designios de la cúpula de la shanga? No. La Constitución permite lo que estamos haciendo. Es tan solo que no estamos oficialmente reconocidas por el Gobierno. Como este tiene que escuchar a los monjes, primero tenemos que ser reconocidas por el consejo de mayores. Es decir, el Gobierno está esperando por la iglesia. Mientras tanto, continuamos haciendo nuestras cosas buenas.

La shanga se opone a la existencia de bhikkhunis y el ejecutivo no las reconoce. ¿Cuentan con el apoyo del rey (la figura institucional más respetada de Tailandia) o de algún miembro de la casa real? No oficialmente. La familia real tiene respeto y lo muestra. Cuando el rey se encuentra con un monje, es el rey quien debe presentar respetos al monje porque el monje tiene preceptos más altos. Esto también se aplicaría a las monjas, porque nosotras también seríamos shanga. Estando yo ya ordenada, recibí un premio de educación. Tenía que entregármelo la princesa y yo expliqué a los oficiales de Palacio que era una monja ordenada, para que hicieran los arreglos pertinentes. Me pusieron en una mesa separada y, a la hora de entregar el galardón, la princesa se bajó del escenario, vino hasta donde estaba yo y me ofreció el premio para que no tuviera que arrodillarme ante ella. Luego nos hicimos una foto de grupo. La princesa se sentó en una silla y todos los demás en el suelo. Yo no podía estar en esa foto porque la princesa es una seglar y yo no puedo sentarme en el suelo [como si fuera seglar y por debajo de una seglar, por muy noble que sea] así que me dieron una silla para sentarme tras ella. ¿Dónde queda la humildad y la austeridad de la que presumen monjes y monjas, cuando siguen a rajatabla unos protocolos que reflejan la desigualdad entre religiosos y seglares?

“Adorar a Buda es otro malentendido que muchos monjes apoyan por dinero.”

Todo son formulas de respeto. Tailandia no tienen un sistema de castas, pero sí uno de clases. Si estás en nuestro país tienes que seguirlo. Esto se ve muy claro en la lengua. Tenemos tres juegos de lenguas. El primero para el rey, el segundo para monjes y monjas, y el tercero para los seglares. La palabra ‘yo’, dicha por el rey, por un religioso o por un seglar, es diferente. El verbo que usamos también es diferente. El rey y la familia real son respetados, los monjes son respetados. En teoría, los seglares budistas cuidan y presentan sus respetos a los miembros de la shanga porque estos guardan las enseñanzas de Buda y les ilustran en materia de religión. Sin embargo, mucha gente adora a Buda como a un dios y no parece que ningún miembro de la shanga les corrija. ¿No es su deber alertar del error? Muchos monjes creen cosas anteriores a la llegada de la religión budista, por eso hablamos de budismo tailandés. Hay muchas prácticas antiguas llevándose a cabo bajo el nombre del budismo. Adorar a Buda como un dios es otro malentendido. Muchos monjes lo apoyan. ¿Por qué lo apoyan muchos monjes si no tiene nada que ver con el budismo? Por dinero. En Chiang Mai un monje me dijo que los monjes no pueden tocar el dinero pero pueden tener cuenta corriente. ¿Es eso cierto? No tocan el dinero pero lo tienen en el banco. –Dhammananda ríe–. ¿No es lo mismo? Eso es una forma muy superficial de entender la cuestión. No se aborda el tema de forma realista. Y, ¿qué hay de eso de liberar animales previamente secuestrados para hacer méritos? ¿Haberlos raptado primero no da ‘antipuntos’ de mérito? No está bien liberar animales previamente encerrados. No se ha entendido bien el concepto, la idea es dar vida. Apoyando ese tipo de actividades se daña a los animales. Además, puedes incurrir en una mala acción, que no en un mal mérito. Cada vez son más las personas occidentales que se conectan con el budismo. ¿Qué le parece? ¿No le resulta un poco raro que gentes tan ajenas a Asia de repente se vuelquen con esta religión o con su filosofía? Nosotros no negamos a dios, esa no es una actitud budista. Pero dios no es el centro de la enseñanza. Si dios está ahí lo haremos lo mejor posible, si dios no está ahí también está bien; tanto si dios creó el mundo, como si nosotros tenemos que existir. Somos buenos amigos de todos aquellos que creen en dios y siguen sus reglas, el problema es que alguien pueda pertenecer a una religión sin seguir sus preceptos, ahí es cuando tenemos problemas. O a veces se siguen los preceptos pero solo de forma superficial, no se entiende bien su espíritu. Hay gente que intenta ser un buen ‘cristiano-católico-practicante’, pero no lleva a Cristo en su corazón.

“¿POR QUÉ LA PUERTA DE LA PROSTITUCIÓN ESTÁ TAN ABIERTA Y LA DE LA ESPIRITUALIDAD TAN CERRADA?”

Dedica un capítulo completo de Thai Women in Buddhisim (1991) a hablar de la situación de la prostitución en su país y de las posibles relaciones entre las prostitutas y el budismo. En él afirma con amargura que en Tailandia “la promoción turística es poco más que la promoción de la prostitución”. ¿Sigue pensándolo ahora?

Las cosas están ahora mucho peor que cuando escribí el libro. En Tailandia la prostitución está promovida por el Gobierno y el problema se está haciendo más grande porque el mundo está más conectado, para lo bueno y para lo malo. Siento que el turismo viene con una agenda escondida y que, aunque hay gente que viaja en familia, ciertos grupos de personas, hombres de Japón, Holanda y Alemania principalmente, vienen solo a eso. Puedo verlo.

Una vez, en una conferencia, una mujer holandesa criticó la prostitución en Tailandia, hablaba de cómo el país podría solucionar el problema. Yo le dije que las mujeres holandesas podrían ayudarnos a acabar con la prostitución: “Por favor, corregid a vuestros maridos. Todo esto es un proceso en cadena, tiene que ver con la cultura holandesa, con que los holandeses están insatisfechos y vienen a saciar esa insatisfacción con las mujeres tailandesas”. Algo pasa con la cultura japonesa, con los hombres y mujeres japoneses. Algo con la cultura alemana, con los hombres y mujeres alemanes. Por eso hay hordas de turistas de estos tres país que vienen y explotan a nuestras mujeres.

Nuestras mujeres son explotadas en nombre del dinero. Las prostitutas venden sus cuerpos porque son pobres, pero estos hombres explotan a las mujeres por pura lujuria. Cuando miras esta relación, cómo dos personas se encuentran una para hacer dinero la otra… Es lujuria. Así es como yo lo veo.

Los barrios rojos de Bangkok son enormes. Sorprende teniendo en cuenta que la prostitución está prohibida por ley en Tailandia.

La prostitución es una industria. Las prostitutas tienen trabajos encubiertos. Algunas ni siquiera son mayores de edad. El problema ahora es que no son solo tailandesas. Se está convirtiendo en una profesión. Vienen mujeres de Rusia, de Birmania, de Laos… Deben hacer mucho dinero; si no, ¿por qué vendrían hasta aquí?

Usted ve la prostitución como una lacra para las mujeres tailandesas. ¿Qué solución ve?

Esta pregunta nos devuelve al principio. A la actitud de la sociedad, a la actitud de los monjes de la que hemos hablado, al no dar espacio a las mujeres para tener crecimiento espiritual y permitirlas ser ordenadas. Eso es crucial. Si una mujer es pobre, si no sabe dónde ir, ¿por qué la puerta de la prostitución está tan abierta de par en par y la de espiritualidad está tan cerrada? Todo está conectado.

miércoles, 21 de enero de 2015

Todo amor es eterno


El otro día, en uno de esos programas "del corazón", los llaman, invitaron a dos cantantes famosos. Eran hermanos. A uno de ellos le presentaban como un triunfador "en el amor", por el mero hecho de llevar muchos años casado con su primera y única mujer. Al otro le presentaban como un fracasado, porque había tenido muchas relaciones, todas "fallidas", decían, por haberse terminado. Y ambos, como la mayoría hace ante su familia, sus amigos, ante ellos mismos... aceptaron sin rechistar la etiqueta envenenada, el juicio loco, el delirio.


A veces, estos programas pueden ser utilizados como indicadores, pueden servir para tomar consciencia de la forma generalizada de pensar o no pensar. Como dice Gustavo Bueno de la llamada "tele-basura", sea lo que sea "basura" para cada uno: "Es mierda desvelada". Y eso siempre es sanador.


¿Qué tiene que ver la duración de una relación con la calidad emocional, con la intensidad o la importancia de la misma? ¿Qué tiene que ver con el éxito o el fracaso? Existen relaciones que duran toda la vida y que son un absoluto fracaso, porque mantienen, por miedo al cambio, una situación estancada y rutinaria, congelado el amor, "aguantando" al otro debido a esa idea enferma del sacrificio como virtud. Y existen también relaciones más cortas y totalmente felices y exitosas, conscientes de su desarrollo, de su nacimiento y su muerte, respetuosas con el cambio, que saben des-hacerse a tiempo y ser transformadas en riqueza interior. Siempre es un éxito saber reconocer los finales, tener el valor.


También existen, si nuestro ser aún se vive como temporal, los fracasos "cortos" y los éxitos "largos", claro. Pero eso no deja de ser recalcado por la mayor parte de la sociedad como lo único posible. Y sin embargo no hay tiempo. Todo amor es eterno cuando se conquista el instante. Ya no hay "largo" ni "corto" cuando no hay comparación ni medida, cuando uno está completamente en el presente, cuando uno está donde está y con quien está.


Entonces somos conscientes de que el éxito de una relación no consiste en la duración, sino en haberse vivido intensa y plenamente, con honestidad y amor, respetando y reconociendo su propio ritmo, su propia duración, sea la que sea. Y más aún: el éxito "en el amor" no tiene nada que ver ni siquiera con tener o no pareja, sino con amar, con haber des-cubierto el amor infinito que uno es, y con saber, en estado de gracia, compartirlo con absoluta felicidad.

Por: David Testal

martes, 23 de diciembre de 2014

La vida se renueva y prosigue


© Aina Climent Belart

Un día fuimos jóvenes y fuimos al maestro,
y otro, nos alegramos viendo a nuestros amigos,
pero escucha el final de nuestra historia:
como nube vinimos, como viento nos fuimos. Rumi


En estos últimos meses y por razones ajenas a mi voluntad no he hecho ninguna entrada. En este tiempo he transitado una serie de acontecimientos que me han sobrepasado. En primer lugar, la revista Namaste dio por finalizada su andadura. Agradezco a su editor, Alberto Fraile, la confianza depositada en mí y la posibilidad de compartir mis artículos en esa excepcional plataforma. Tras esta primera pérdida vinieron un grave accidente de mi madre, del que fui testigo y del que le costó recuperarse, la muerte de una mujer cliente mía durante varios años, otro grave accidente de una sobrina y lo más difícil, la muerte sorpresiva de un hermano. Alrededor de esta muerte hubo también circunstancias familiares especiales, encuentros y una serie de rituales de vida y muerte entrelazados. Parece como si la última entrada en mi blog de la Revista Namaste, La noche oscura del alma, haya sido premonitoria.

Como dijo mi maestra zen Berta Meneses, la vida y la muerte de mi hermano son un dharma, una enseñanza. Es sobre todo una enseñanza de aquello que nos daña, nos bloquea y separa de los demás: el aislamiento afectivo y la autosuficiencia emocional, la tenacidad de la soledad. En verdad, las aficiones dejan secuelas, los litigios prolongados destruyen, el resentimiento y el rencor envenenan y el no cultivar los dones seca y desvitaliza. El miedo nos impide vivir, crecer y dar frutos. Es preciso ejercitar el coraje día a día y dar expresión a nuestra creatividad. Confiar en que el Universo nos acompaña y sostiene. Observo el manifiesto paralelismo entre cómo vivimos y cómo morimos. Siendo así, ¿cómo queremos morir? Una vez más, se me revela el poder sanador de los rituales y la necesidad de hacer el duelo, mejor si podemos hacerlo de una manera creativa.

En Viaje a Ixtlan, Carlos Castaneda trasmite las enseñanzas del brujo Don Juan, quien se expresa extensamente sobre la necesidad de tomar la muerte como consejera para vivir una vida plena, sin miedos, timidez ni titubeos. Nos exhorta a que cada uno de nuestros actos sea nuestra última batalla sobre la tierra, llenos de poder y presencia, para dar lo mejor de nosotros. La última batalla sobre la tierra mi hermano la afrontó solo, tal vez como hicieron algunos héroes… Nadie se muere la víspera, a cada cual le llega su momento.

La vida es como la Diosa Kali, fecunda y nutricia, creadora y destructora, devoradora y transformadora. Matriz oscura de donde todo procede y a donde todo regresa. Kali destruye para crear, crea para destruir; es el incesante devenir, la naturaleza como proceso cíclico. Adorar a la diosa Kali es entrar en un proceso de auto transformación. También Clarissa Pinkola Estés nos exonera desde Mujeres que corren con lobos a adquirir un íntimo conocimiento de los ciclos de la Vida/Muerte/Vida presentes en la naturaleza para conectar con nuestro verdadero camino a través de la fuerza del corazón, la intuición y del instinto. En eso consiste ser iniciados.

Attravesiamo. La vida nos atraviesa, se renueva y prosigue. ¿Cómo queremos vivir? Es bueno vivir con conciencia y presencia, con un corazón abierto al amor, con generosidad y entrega, dándole un sentido. Cuidarse, respetarse, tratarse amorosamente, con compasión. A veces nos mal tratamos. Necesitamos confianza en momentos de oscuridad e inspiración para el día a día. Voluntad para ver y darnos cuenta, para tener una percepción de la realidad inocente y experimentarla con frescura, y no desde el filtro deformante de nuestros condicionamientos y el de nuestros antepasados.


© Aina Climent Belart

Somos personitas cada una con sus penitas. La terapia sirve para soltar, aligerar la mochila repleta de penas, condicionamientos y residuos de relaciones que se proyectan una y otra vez sobre la realidad. Es indispensable un trabajo interior para limpiar, vaciarse, soltar. El crisol de la vida se empeña en transformarnos, nos forja y pule con experiencias y acontecimientos sorpresivos. Nos zarandea, zambulle, sumerge, ahoga. Nos impele a crecer y evolucionar a través de adversidades y conflictos cuyo sentido no es otro que despojarnos de las corazas de nuestros egos y dejar expuesta nuestra esencia, sin esperanzas ni expectativas. Desnudos ante la vasta e inconmensurablemente realidad, ante la magnitud de algunos acontecimientos que nos dejan atónitos, sin aliento.

Hay días soleados y días lluviosos. Los hay de suave y refrescante brisa, y días de vendavales y borrasca. Como peces fuera del agua nos revolvemos. ¿Cómo osamos oponernos? Solo queda decir: Insha’Allah, hágase tu voluntad. Algo muere para que algo nuevo nazca. La vida se renueva y prosigue. Finalmente, volvemos a salir a flote y para ello nada mejor que rendirnos a lo que es, aceptar el destino de los seres que amamos, aunque nos parezca extraño e incomprensible.

Los momentos de sufrimiento nos invitan a sentir el dolor que otros seres humanos también están atravesando. Es una oportunidad para ejercitar nuestra capacidad de compasión hacia todos los que continuamos en este viaje. Abrazar el dolor del mundo con el corazón dolorido y abierto, y perdonarse lo que haya que perdonar. El sufrimiento es la resistencia interna hacia como son las cosas, decir no, rechazar lo que experimentamos. El sufrimiento se origina por un rechazo a lo que es, al flujo de la vida y los acontecimientos. Cuando nos rendimos, soltamos y decimos si la vida florece y da frutos. Esta entrada de hecho es la primera que hago en este nuevo blog, fruto de este proceso.

El antídoto, el remedio sanador para tanto dolor es el amor. Despertar por la mañana dando gracias por la oportunidad que representa el nuevo día y con la intención, aún en estos momentos, de entregar la jornada y las decisiones a la voluntad divina, pedir percepciones inocentes para liberarnos de las proyecciones y mantener la paz interior con la práctica de la meditación, más áun en las tormentas y embates de la vida, anclados en cada respiración. Y desde la reconfortante y dulce presencia del aquí y ahora conectar con el manantial de amor que brota desde nuestro interior para dar lo mejor de nosotros mismos.

Cada día, y especialmente ante tales pruebas y advenimientos, hemos de cuidarnos, mimarnos, practicar maitri, la amistad incondicional con uno mismo, atrevernos a arriesgar. En palabras de Walt Whitman, poeta visionario: “No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar porque en sueños es libre el hombre”.



En memoria de mi hermano Javier.

Extraido de: ascensionbelart.wordpress.com

martes, 2 de diciembre de 2014

Sanando a través de la visualización

Desde aquellas primeras pinturas en las cuevas paleolíticas, las imágenes han sido usadas como encantamientos para actuar sobre un objeto y operar cambios en la naturaleza. Esta naturaleza mágica asociada a la imagen nos sigue acompañando hoy en día en el cine y en la publicidad que logran penetrar el fuero interno de las personas para influir y provocar ciertos comportamientos. Como decía Fitzgerald, “las películas nos han robado nuestros sueños”, esto en tanto que han logrado ocupar su lugar y proyectarse, por así decirlo, en el teatro de nuestra mente.

La fuerza “mágica” de la imagen opera a través del vínculo que establece entre un objeto y su representación. Se genera una transferencia psíquica entre la imagen y la mente que percibe esa imagen (la mente puede ser la misma fuente de esa imagen y establecer una relación dual de diferencia e identidad con la imagen: yo soy la imagen que tengo de mí mismo y a la vez no soy esa imagen, como sucede con el retrato de Dorian Gray). La imagen es la forma en la que la psique se comunica consigo misma, se sale de sí para verse (desconociéndose o reconociéndose). Es una concentración simbólica de su propio contenido que conserva en mayor o menor medida, como un doble o un avatar, una relación de identidad vinculante: lo que le pasa a la imagen nos pasa a nosotros, con la graduación del nivel de nuestro involucramiento simbólico. Pilotear un drone que descarga bombas en Irak a través de una computadora, ver a Leonardo DiCaprio hacer lo que nosotros queremos hacer en una película (el efecto diegético), interactuar con otra persona a través de un avatar en una red social o despertar creyendo que somos una mariposa después de un sueño particularmente nítido son experiencias de diferente intensidad pero en todas ellas hay un afectación entre las imágenes y la representación. La realidad ya era virtual antes de la realidad virtual.

Debido a que la mente humana no distingue tajantemente entre las experiencias vividas y la memoria y la imaginación, las imágenes mentales y el tratamiento que les damos pueden ser utilizadas como las mismas experiencias para programar al organismo y formar hábitos, que a su vez son conexiones neurales codificadas: un mapa específico de contenido psíquico que reproducimos en la mente y se convierte en un nodo estructural de nuestro comportamiento aprendido, en el sistema operativo que nos rige en respuesta a ciertos estímulos. El hecho de que para el cerebro imaginar que estamos comiendo un helado o comer un helado (o imaginar que tenemos sexo, viendo porno, por ejemplo y el acto sexual mismo) puedan confundirse y activar las mismas regiones neurales, es algo que puede ser usado en tu contra –a menos de que lo uses a tu favor.

Mandalas, magia y medicina

Mis mandalas son criptogramas sobre el estado del ser que se me presentaba cada día de nuevo… Los guardaba como perlas preciosas… se volvió sumamente claro que el mandala es el centro. Es el exponente de todos los caminos. Es el camino del centro, a la individuación. Carl Jung.

El primer mandala de Jung. ¿Es el mapa del cosmos el primer mandala? Las relaciones de los astros entre sí: un espejo de la psique y su relación con el mundo

No resulta, entendiendo lo anterior, nada extraño que la visualización haya sido usada históricamente como un arte mental para operar cambios en la naturaleza. Lo que nos interesa específicamente es la sanación a través de la visualización o la representación de imágenes y fenómenos simbólicos íntimamente ligados a la historia personal de un individuo. En ciertas tradiciones budistas, por ejemplo, se otorga un mandala personal (un centro visual articulado para representar algún aspecto del orden del universo o de la jerarquía divina que tiene una particular relación simbólica con el proceso que atraviesa el individuo). Este objeto puede ser físico o metafísico (es el mapa y es la entrada al territorio numinoso) y tiene varias funciones, entre ellas sirve como un espacio de meditación para concentrar la atención, pero también puede cumplir la función de cifrar una especie de santuario o región protectora que cobija al usuario. En ambos casos, el cerebro del usuario se modifica al usar esta tecnología de la imagen.

En el centro de la filosofía jungiana está la idea de que el inconsciente es el depositario de la memoria transpersonal del hombre y, en tanto que este es imagen del universo, también de la memoria cósmica, la cual comunica a través de símbolos como un arcano proyector cinematográfico en el centro de un laberinto. El credo enunciado por Jung, ‘”Prometo lidiar con todo fenómeno como si fuera un trato particular entre Dios y mi alma”, sirve como punto de partida en la iniciación en el juego de sombras de la vida hacia el misterio del ser, que en su individualidad es una representación del universo o de la totalidad de la existencia en un proceso de integración. Este credo es mejor entendido como un juramento mágico, una especie de técnica de la mente para despertar un proceso de conciencia y voluntad. A fin de cuentas es una decisión de reencantar la existencia, de conectar el fenómeno con el noumenoy ver en todo lo que nos sucede un lenguaje y un significado. De esta forma todas las imágenes que surgen están cargadas de una energía numinosa y contienen información que lleva en última consecuencia hacia la fuente universal, son manifestaciones del alma de las cosas que no sólo debemos de interpretar (partes centrales del puzzle existencial) sino que también podemos usar como mecanismos de sanación (en tanto que el significado de las cosas se traduce en una memoria operativa). 

Mandala de un paciente de Jung. Insinuación del Ouroboros, la psique que se completa a sí misma

Jung utilizaba los mandalas de sus pacientes justamente como un centro aglutinante del contenido de su inconsciente, un eje a través del cual integrar su psique, como un vórtice centrípeto en el cual arrojar el detritus y hacer la alquimia. El mandala como una forma de desocultar y ordenar aquello que por definición yace fuera del alcance de nuestra atención vigilante: lo inconsciente, la sombra. La misma entropía, la misma fragmentación de la psique es reconceptualizada como una forma integral con una resonancia cósmica: cobra sentido. El mandala en este marco terapéutico confiere significado a la psique (que se reimagina como un centro, un núcleo, en una red de relaciones significativas y por lo tanto bajo un orden, transitando una senda, con un sentido de pertenencia); y ya sea esto o no una ilusión, sirve para transformar al ser humano y detonar una respuesta voluntariosa, como una especie de placebo metafísico. El gran maestro suizo escribe:

En tales casos es fácil ver cómo el severo patrón impuesto por una imagen circular de este tipo compensa el desorden del estado psíquico –sobre todo a través de la construcción de un punto central en torno al cual todo se relaciona o por un arreglo concéntrico del múltiple desorden de los elementos contradictorios e irreconciliables. Esto es evidentemente un intento de autosanación de parte de la Naturaleza, que no surge de la reflexión consciente sino de un impulso instintivo.



Dentro de la psique hay un centro operativo que conecta al individuo con una sabiduría que trasciende su personalidad, la fuerza integradora del alma (algo como un asiento oceánico en el fondo orgánico). La psicología jungiana busca sólo sintonizar ese proceso, colocarse en el sentido en el que fluye ese río de la misma forma que el alquimista cumplía su obra siguiendo e imitando el curso que llevaba intrínsecamente la naturaleza. El arte imita a la naturaleza (que, según la filosofía hermética, es el arte de Dios). 

El principio básico a través del cual opera la hipnosis tiene varios paralelos con el uso de un centro visual para resignificar y reconducir un proceso de sanación. Fundamentalmente se revive una memoria para cambiar su sentido (como cuando abrimos un archivo y le cambiamos el nombre: usando la función de guardar como). Esta memoria puede ser sólo una imagen de una experiencia que vivimos. Imaginamos una experiencia traumática y la revivimos en la mente de una manera distinta, de tal forma que se modifique su significado; esto ocurre en un plano de transducción de información. Si las condiciones son las adecuadas, reconsolidamos esa memoria de manera distinta, codificada conforme a otro conjunto sináptico y entonces el efecto que tiene ese contenido de memoria es otro y puede que ya no afecte nuestro comportamiento, de tal manera que si antes éramos alérgicos a algo o teníamos una marcada fobia o incluso una cierta enfermedad, esto puede cambiar inmediatamente sólo utilizando este giro narrativo simbólico. El contenido de memoria es siempre forma programativa. Hay un principio hermenéutico en la realidad humana: somos como recordamos que somos y no como lo que nos sucedió… el recuerdo, que es una reproducción (un replay constante), muchas veces ocurre en un nivel profundo al cual no tenemos acceso –como un cine perpetuo en el sótano– pero que podemos evocar con técnicas como la hipnosis o la visualización de imágenes simbólicas… y alterarlo o encausarlo hacia su disolvencia. 

Al igual que ese proceso de advertir y alinearse con el proceso de “autosanación de parte la Naturaleza”, la escuela ericksoniana de la hipnosis también confía en la naturaleza que tiende a sanar, como el cuerpo tiende a la homeostasis, a encontrar ese inner milieu (de hecho, la enfermedad no es otra cosa que la búsqueda del equilibrio del cuerpo). (La duración de una enfermedad habla de una disociación operativa, de un loop que sobrevive al agente agresor, de una falta de comunicación entre la psique y el cuerpo, de una perdida de unidad y una desarticulación de la voluntad del ser). Así en muchos casos los terapeutas que recurren a la hipnosis ericksoniana piden al paciente que haga una recapitulación en un escenario simbólico en el que entrega sus recuerdos y sus emociones asociadas a “la fuerza dadora de vida” o a “la sabiduría universal”, la cual es representada en una imagen, que bien puede ser un mandala, la cual actúa como el horno de los alquimistas, el atanor que transmuta en la psique los metales pesados que bloquean la destilación del espíritu.


El hecho de que la hipnosis funcione tiene una implicación que me hace pensar en la forma última en la que Jung concebía el universo. Más que como una línea de causa y efecto, como una simultaneidad de conexiones significativas. Un mundo en el que la realidad se construye a través de la forma en la que la significamos. Para Jung el espacio y el tiempo no existen de manera independiente de la mente y por lo tanto la dimensión del sentido o del significado es tan fundamental como la dimensión de las fuerzas físicas. Las cosas son símbolos –los símbolos operan sobre la naturaleza. La llamada “sincronicidad” es una relación de simultaneidad entre lo que ocurre en la mente y en el espacio-tiempo; simultaneidad que no implica causalidad sino conjunción: una relatividad psicológica. La mente y el espacio-tiempo son relativos, están unidos por los hilos invisibles del significado, la cualidad misma del espacio-tiempo. Un cambio de significado puede ser un cambio en la materia. Esto es algo que experimentamos diariamente: la forma en la que procesamos información en nuestra mente altera la forma en la que se comporta nuestro cuerpo (el estrés, los miembros fantasmas o el placebo son sólo algunos ejemplos de esto). Si cambiamos el texto que nos representa, nos convertimos en otros. El terreno del uso de las imágenes para alterar la naturaleza ha sido largamente explotado por la magia y el arte; es hora de que la ciencia médica también entre a la cancha y podamos catalizar el poder de la imaginación: ese recurso natural infinito que yace en el manto profundo de la mente inconsciente.

Twitter del autor: @alepholo

domingo, 23 de noviembre de 2014

Las heridas sexuales



Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.

Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte

Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.

Miguel Hernández


Sé que el contenido de esta entrada puede suscitar polémica, y también sé que tiene sentido y voy a atreverme a exponerlo. Vamos allá. Igual que en nuestro corazón anidan heridas emocionales desde los primeros años de vida que están esperando a ser sentidas y abrazadas para ser sanadas, el útero de la mujer puede contener heridas sexuales infringidas a lo largo de la trayectoria de su vida sexual. Es más, las mujeres que deciden tener relaciones sexuales reiteradamente con hombres que no las aman, que las utilizan, abusan y/o hieren de diferentes maneras en el acto de penetrar se están exponiendo a que se acumule un dolor emocional de componente sexual en el interior de su útero.


Obviamente, también la mujer hiere sexual y emocionalmente al hombre cuando le maltrata en todas sus formas, cuando le utiliza, desvaloriza, castra, manipula, socava su poder, le insulta, menosprecia, denigra, agrede, provoca, engaña… sin embargo hoy quiero centrarme en las heridas sexuales de la mujer porque el útero es un recipiente que puede contener el daño emocional cuando es tratada como objeto sexual, cuando es un lugar donde diferentes hombres descargan sus frustraciones, resentimientos y residuos emocionales.


Quizás sea cierto que el intercambio de fluidos no es inocuo. De hecho, hay autores que afirman, entre ellos Taisha Abelar en su libro Donde cruzan los Brujos, que las energías se mezclan cuando hay diferentes parejas sexuales y que esas energías permanecen durante siete años en el cuerpo de la mujer. Por su parte, Hellinger es concluyente, dice que cada encuentro sexual crea un vínculo indisoluble. Las mujeres lo percibimos inconscientemente y por eso nos sentimos vinculadas tras el acto sexual. Algunas mujeres sienten estos efectos y deciden ser más cuidadosas y selectivas en la elección de sus compañeros sexuales o incluso se toman un tiempo de celibato.


La liberación sexual ha traído el fast sex, el sexo rápido y utilitario. Hay hombres narcisistas, destructivos y egocéntricos que buscan su propia gratificación y desde su inconsciencia e ignorancia usan a la mujer para eyacular, como un medio de liberar su energía, sus frustraciones e incluso sus impulsos agresivos; hay mujeres que se exponen por ingenuidad e inconsciencia, porque desconocen el precio deechar un polvo con hombres que únicamente las están utilizando. Muchos encuentros sexuales se viven a la ligera cuando en el fondo hay explotación, sometimiento, menosprecio, rivalidad, desvalorización, maltrato. Igual que a nadie le extraña que la mujer cuando es violada o abusada presente secuelas y traumas que necesitan ser sanados, el sexo, aunque sea consentido, cuando se realiza bajo estos condicionantes tiene los efectos que estoy describiendo.


Hay mujeres que no saben poner límites, que no se cuidan, que no son conscientes de aquello que les hace daño, especialmente las jóvenes. El dejarse penetrar indiscriminadamente consume su energía vital y menoscaba su poder y su fuerza creadora. La matriz es un centro de percepción y toma de decisiones; el hara es el centro energético y sede de la vitalidad, del bienestar y el ánimo, cuna de nuestro instinto y fuerza vital, lugar sagrado con el que necesitamos reconectar y ser plenamente conscientes de su extraordinaria fuerza generadora de vida.


Cuando una mujer tiene relaciones sexuales con hombres egoístas que no la aman está acentuando la herida sobre lo femenino. La mujer que da sexo a cambio de amor paga un precio: suele enamorarse al practicar sexo porque su naturaleza es amar en las relaciones sexuales, se abre para recibir y después se siente vinculada. He visto en consulta a muchas mujeres con heridas sexuales y diferentes síntomas físicos y psicológicos (depresión, inseguridad, desvalorización, ansiedad, culpa) que han estado en relación con hombres narcisistas, ausentes en las relaciones sexuales, perdidos en sus fantasías de auto satisfacción.




© Aina Climent Belart


La propia mujer se daña cuando actúa desde un patrón masculino, con una sexualidad superficial desligada del corazón, al permitir que el hombre la use para descargar y aliviar su tensión sexual, en un acto sexual que es una forma de masturbación. Ahora bien, aquello que no es bueno para ella tampoco puede serlo para él, tengamos en cuenta que ese mismo trato poco considerado él lo tiene consigo mismo, aunque no sea consciente también está agrediendo a su ánima, su parte femenina.


La pelvis es un contenedor de energías físicas, emocionales y espirituales. Es la zona de la creatividad, expresividad, sensualidad. La matriz es depositaria de la historia sexual, tanto de las buenas experiencias eróticas como las traumáticas. La pelvis refleja la sexualidad, la capacidad para enraizarnos y encontrar nuestro lugar en el mundo. Disfrutar de una pelvis sana posibilita a la mujer gozar de una buena sexualidad y vivir de forma natural sus ciclos femeninos. Cuando la mujer se libera de la coraza de su pelvis la energía fluye y la creatividad se libera, recupera la fuerza y el poder de su hara y empieza a integrar el arquetipo de la mujer salvaje.


La mujer también agrede a su útero cuando rechaza los ciclos sagrados femeninos y cree que la regla es algo molesto que la limita y dificulta su ritmo para actuar en un plano de igualdad con el hombre. Una mujer ha de respetarse a sí misma, confiar en ella, discernir entre lo que le hace bien y lo que le hace mal y actuar en base a ello. Es necesario reconocer el valor y sentido de los ciclos femeninos y sanar el dolor, el miedo y los resentimientos del útero mediante la toma de conciencia y contacto con las heridas sexuales internas.


Una vez que la mujer conoce a un hombre que quiere involucrarse emocionalmente puede suceder que el dolor emocional de componente sexual que ha quedado acumulado en su útero salga a la luz al abrirse las heridas y se manifieste en diferentes síntomas residuales, como cistitis, hongos, inflamaciones, cáncer de cérvix y otra sintomatología en la vagina y útero que señala la existencia de problemas y dificultades en las relaciones sexuales. Ese hombre representa a todos los que la han dañado anteriormente y al entrar en contacto con ella se movilizan los vestigios de sus heridas sexuales y emocionales.


Ahora bien, el contacto con un hombre que está en un camino de consciencia, que ha abierto su corazón e integrado su energía femenina facilita enormemente el drenaje de las heridas sexuales y emocionales y le ayuda a sanar su útero. Para la mujer, es bueno que el hombre vea en ella a una Diosa y ella lo abrace en una completa y confiada entrega. Un hombre que honre y reverencie lo femenino es lo que necesita una mujer para curar sus heridas.


La sexualidad tántrica representa una ayuda extraordinaria en la sanación de las heridas sexuales de la mujer -y también para las del hombre- porque tiene un elevado poder transformador capaz de reequilibrar todos los planos, desde el físico y el emocional al espiritual, y hace posible incorporar en cada encuentro amoroso una nueva información en el cuerpo y el alma desde el respeto, la consideración y el amor incondicional. En palabras de Barry Long: “Haz el amor por amor, sólo por amor. Y cuando estés haciendo el amor no esperes nada más allá de ese momento. Si no hay suficiente amor en tu compañero, deja de hacerlo; no hagas el amor”.


Es esencial para la mujer que transita un camino de consciencia ser extremadamente cuidadosa en la elección de sus compañeros sexuales, lo que lejos de estar a favor de la represión o la negación de la libertad sexual significa ir un poco más allá y ser plenamente responsables y conscientes de las consecuencias de nuestras elecciones.






Extraído de: https://ascensionbelart.wordpress.com/

martes, 29 de abril de 2014

Sawabona - Shikoba.

Hay una tribu africana que tiene una costumbre especial. Cuando alguien hace algo perjudicial o se equivoca, ellxs llevan a la persona al centro de la aldea y toda la tribu se concentra y lo rodea. Durante dos días, le dicen todas las cosas buenas que él/ella ya ha hecho.



La tribu cree que cada ser humanx viene al mundo como unx ser buenx. Cada unx de nosotrxs, desea seguridad, amor, paz y felicidad. Pero a veces, en la busca de esas cosas, las personas cometen errores. La comunidad ve aquellos errores como un grito de socorro.

La tribu se une entonces para erguirlo, para reconectarlo con quien es realmente, hasta que él/ella se acuerde totalmente de la verdad de la cual se había desconectado temporalmente: “Yo soy buenx”.

SAWABONA, es un saludo usado en África del Sur y quiere decir: “Yo te respeto, yo te valoro. Eres importante para mí.” En respuesta las personas contestan SHIKOBA, que es: “Entonces, yo existo para ti.”

jueves, 17 de abril de 2014

Anarquía y meditación



Anarquía es organización social horizontal. Sin más amo que uno mismo, sin más soberanía que la individual y la del colectivo organizado, asambleariamente recomendamos.
La meditación es la actividad posible en el ser humano, donde observamos la vida, el individuo y el colectivo, la totalidad.
El desarrollo anarquista implica autocontrol sobre el ego, pues el ego, naturalmente tiende a querer protagonizar, acaparar, acumular, poseer. Y esto no es siempre práctico, en ocasiones sí es útil pero en muchas otras veces lo que sucede es que impide que el ser humano crezca, impide que podamos consensuar, llegar a acuerdos y tener experiencias en común, impide la cooperación. El anarquismo desarrolla la cooperación. La meditación no es reflexión, la meditación es observación y la observación trae consigo la comprensión. La meditación nos libera del imperio del ego, nos sitúa como observadores, conscientes de nuestra conexión con la vida, el movimiento; conscientes de nuestra conexión con el ego. Meditando no negamos la existencia del ego, lo observamos. Observamos nuestras relaciones humanas, las comprendemos. Comprender es un acto de amor. Tolerar es también un acto de amor. Para tolerar es bueno, útil, comprender, para hacer una auténtica cesión, pues eso es tolerar: ceder. En cooperación es necesario ceder. Pero también es necesario defender y luchar por aquello que consideramos correcto, útil, práctico, para uno y el colectivo. La meditación nos entrega la calma, la paciencia y la visión para poder encontrar respuestas. con la meditación las respuestas no vienen del intelecto, vienen del espacio que creamos entre nosotros y el movimiento de la creación. Meditando observamos, creamos ese espacio y las respuestas vienen. Pero meditar no es dormir. Es lo contrario, es estar atento y despierto por lo que cuando observamos las respuestas las señalamos conscientemte. Esas respuestas son útiles, son soluciones y eso es lo que necesitamos para desarrollar anarquismo real, en el día a día.
Meditando obtenemos clarividencia, nos centramos, centramos nuestra energía y nos volvemos eficaces. Pero no una eficacía basada en el conflicto biológico, en el estrés, por muy práctico que sea el estrés. Sino una eficacia ‘zen’. la eficacia del monje zen que llegado el momento suelta los dedos que sujetan la flecha y la flecha se dirije al centro de la diana. Si no se da en el centro no importa. No importa ese tipo de éxito, importa la práctica, la acción en estado de meditación. La acción nos lleva al resultado, un resultado pacífico y armónico. Claro que hay obstáculos y fuerzas que impiden la realización de nuestra acción. Meditando nos armonizamos con esas energías, y si algo es posible, lo realizamos. Y si se nos muestra como imposible, meditando nos armonizamos con esa aparente imposibilidad. Meditando logramos ver el aspecto posible de lo imposible.

Anarquismo es autogestión. La autogestión implica organización, trato social, inteligencia. La autogestión nos lleva a conocer nuestros recursos y posibilidades, observar recursos y posibilidades con mente abierta, a nuestro alrededor y más allá. La meditación nos lleva a la visión, el enfoque panorámico necesario para lograr autogestión. La meditación no es una religión con dioses y normas. Es una actividad natural, una acción voluntaria del organismo de contemplación.
Meditar es tomar control, soberanía, empoderamiento. De la meditación surje una nueva educación, una visión fresca y realista. Hay una política natural, biológica que surje del desarrollo de la conciencia, de la autorealización de la persona. Esta política es el anarquismo. Una conciencia desarrollada dota al organismo de autocontrol, sensibilidad, inteligencia natural. Una conciencia desarrollada no busca luchar con otros seres humanos, sino que se da cuenta de las otras personas nos necesitan y les necesitamos. Una conciencia alerta, despierta, pasa a la acción para que su organismo tenga alimento, pero esa acción tiene una ética, una ética fruto de la observación. Una conciencia desarrollada entiende la cooperación como fórmula de supervivencia y desarrollo. Y esto es de lo que habla el anarquismo. Una meditación real, profunda, que nos abre el corazón y nos libera del miedo, que nos vuelve activos, sociables, respetuosos con el otro donde nos lleva es al anarquismo. Un anarquismo práctico, constante, que busca soluciones, modos de convivir activa y pacificamente nos lleva a la meditación.

Claro que anarquismo es desarrollo social e individual libre. Uno libremente acepta acuerdos y compromisos. Y las plataformas de supervivencia autogestionadas nos permiten disfrutar de nuestra libertad, y desarrollar nuestros sueños, aquello que queremos hacer, sobre todo: vivir. La meditación consiste en eso, en vivir, en ser libres en armonía con nuestra situación actual. Y las cosas pueden ponerse muy difíciles externamente, meditar nos ayuda a tener la energía y la visión para pasar a la acción y solucionar nuestra situación por grave que sea porque nos armonizamos con esa situación sin apegarnos a ella, seguimos viviendo. Meditar es desapego. El desapego natural es el estado del ser más incontrolable por las fuerzas psicóticas que están en el poder egoista. Por esa razón desconocemos qué es meditación y asociamos la meditación con sectas pastoriles y lavados de cerebro. Sin duda que la meditación nos lava y baña la mente pero para ser nosotros mismos, no el diseño esclavista convencional implantado socialmente a golpe de sometimiento cultural y político.

martes, 25 de junio de 2013

Entrevista a Claudio Naranjo, psiquiatra chileno

Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo. Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen. Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores.
En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser. La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida. El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

 -¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

 -La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual. La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente. Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón. Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia. La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora. Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos. La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?

-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora. A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

Fuente original: http://www.webislam.com/articulos/60921-la_educacion_que_tenemos_roba_a_los_jovenes_la_conciencia_el_tiempo_y_la_vida.html