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domingo, 10 de enero de 2016

El sufrimiento de los animales empleados en atracciones y desfiles

El objeto del presente informe es la puesta en evidencia del sufrimiento físico y emocional que pueden llegar a padecer varias especies animales que han venido siendo empleadas en festividades locales, tanto para cabalgatas y desfiles como en distintas atracciones para el público infantil. Se nos ha facilitado material gráfico consistente en imágenes fotográficas y grabaciones de vídeo de los hechos acontecidos durante las pasadas fiestas de Navidad en Zaragoza, donde se utilizaron asnos y dromedarios para dar paseos a los niños en la Plaza del Pilar y en las que decenas de animales de diferentes especies (burros, caballos, ocas) fueron obligados a desfilar en la cabalgata de Reyes.

A lo largo de las últimas décadas se está concediendo una importancia creciente al trato que se supone deben recibir en general los animales por parte de la sociedad, y de ello se derivan las distintas normativas que sobre bienestar y protección animal han ido promulgándose sin cesar durante este período en las distintas Comunidades Autónomas españolas. Según la Ley 11/2003 de 19 marzo de protección de los animales en Aragón está prohibido “maltratar a los animales o someterlos a cualquier práctica que les pueda producir daños o sufrimientos innecesarios e injustificados”. Del mismo modo, está prohibido “someter a los animales a trabajos excesivos hasta el punto de que puedan producirles sufrimientos o alteraciones patológicas”. También se prohíbe “la utilización de animales en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades que impliquen crueldad, maltrato, sufrimiento, tratar de modo antinatural o contrario a sus necesidades fisiológicas y etológicas”

Si bien es cierto que en los últimos años se han producido grandes avances en lo que respecta a la legislación sobre protección animal, quedan aun grandes vacíos que deben ser resueltos con suma urgencia. La utilización de los animales para nuestro disfrute y diversión, puede y debe ser cuestionada desde un punto vista ético y de lo que se conoce como bienestar animal.

Cuando hablamos de bienestar animal nos referimos a:

El organismo en cuestión, dotado de un sistema neuroendocrino, es decir nervioso y hormonal muy similar al nuestro, debería no presentar alteraciones fisiológicas, es decir, sus manifestaciones emocionales no deberían diferir de las que presentan en condiciones normales.

El bienestar animal tiene que ver con las sensaciones experimentadas por ellos, esto es: la ausencia de fuertes sensaciones negativas llamadas en general sufrimiento, y la presencia de otras positivas, que suelen denominarse placer. Toda evaluación del grado de bienestar animal debe centrarse en las mediciones de esas sensaciones.

La preocupación por el bienestar animal es el resultado de dos elementos: por una parte el reconocimiento de que los animales pueden experimentar dolor y sufrimiento, y por otra, la convicción de que causarles sufrimiento injustificado no es moralmente aceptable. Como veterinarios, consideramos que el uso de estos animales en espectáculos para simple entretenimiento es totalmente injustificable.

Cuando los animales están en su ambiente natural pueden expresar sus comportamientos normales, mientras que éstos se ven afectados cuando son obligados a permanecer en un ambiente artificial. Cualquier alteración que saque a un animal de su medio natural le producirá miedo y ansiedad, lo que llevará a su organismo a manifestar una serie de respuestas neurofisiológicas perfectamente estudiadas. El miedo es un poderoso causante de estrés.

El estrés se define como

“el conjunto de reacciones biológicas y psicológicas que se desencadenan en un organismo cuando se enfrenta con un agente nocivo, cualquiera que sea su naturaleza”, como “la situación de un individuo o de alguno de sus órganos o aparatos qué, por exigir de ellos un rendimiento superior del normal, los pone en riesgo de enfermar” o también como“cualquier tensión o interferencia que altera el normal funcionamiento de un organismo”.

Sabemos que a los animales, los factores estresantes ambientales son los que más les afectan. No nos cabe la menor duda de que podemos adaptar alguna de estas definiciones de estrés a lo que les ocurre cuando se ven sometidos al ambiente para ellos antinatural de una ciudad, con ruidos, luces artificiales y bullicio de la gente.

Un determinado grado de estrés estimula al organismo y permite que este alcance su objetivo volviendo a la normalidad tras el cese del estímulo. Pero cuando el estrés es muy fuerte o las defensas inadecuadas, puede producirse una alteración psicosomática o mental. Al mantenerse la tensión, se entra en lo que se conoce como “estado de resistencia”, estableciéndose entonces eldisconfort, y, de continuar el factor estresante, se llega a un estado de agotamiento de los mecanismos de defensa fisiológicos, con la aparición de alteraciones funcionales y orgánicas. Nos parece que la situación a la que son sometidos los animales empleados en atracciones y desfiles va a provocar una respuesta por parte de su organismo, que se encuadra dentro de lo que se define como “respuesta al estrés”, y que dicha respuesta se verá condicionada tanto por la intensidad como por la reiteración de los estímulos estresantes. A la presencia de dichos estímulos aversivos, debemos añadir –entre otras variables– la previa del transporte hasta el lugar de la cabalgata o en el que se ubica la atracción de alquiler de asnos, en su caso. Estaríamos por tanto ante un conjunto de estímulos desagradables para los animales, que se van sumando desde el momento en que abandonan su lugar de origen.

No debemos hablar entonces solo de estrés, sino de diestres, que es el estado de disconfort que se presenta cuando la capacidad de respuesta del organismo ante situaciones estresantes se sobrepasa, o cuando el organismo en cuestión no se adapta a las mismas. Existen numerosos estudios que hacen referencia a un fenómeno que se produce en estas circunstancias, que es la inmunosupresión que se presenta en animales a corto y medio plazo cuando han pasado por situaciones estresantes, lo que les lleva a enfermar e incluso sucumbir antes enfermedades que no habrían tenido problema en superar si sus sistemas orgánicos hubieran estado al máximo de su capacidad defensiva.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los animales empleados en las actividades que estamos describiendo en este informe suelen emplearse reiteradamente para festejos y espectáculos, podríamos pensar que podría darse cierta adaptación de estos animales al repetirse una y otra vez el sometimiento a este tipo de estímulos aversivos a lo largo de su vida. En este sentido, se sabe que las reacciones de cada animal están regidas por la interacción compleja entre su constitución genética y sus experiencias previas. Por ejemplo, animales con experiencias previas de manejo rudo, las recordarán, y en el futuro, cuando sean expuestos a situaciones similares, podrán padecer un estrés aún mayor, con lo que su reutilización hará que sus experiencias negativas, causantes del estrés, se acumulen, pudiendo derivar en incapacidad orgánica para dar adecuadas respuesta a las mismas, lo que a su vez devendrá en un fracaso global de sus sistemas de defensa ante situaciones que les provocan miedo. Algunos científicos expertos en la disciplina de la neurociencia explican que es muy difícil erradicar una respuesta condicionada de miedo, porque eso requiere que el animal suprima el recuerdo del miedo mediante un proceso de aprendizaje. Así, un único suceso aterrorizante puede producir una respuesta condicionada de gran intensidad que es casi imposible de neutralizar. Por consiguiente, los animales sometidos a estrés agudo están en disposición de desarrollar un miedo crónico.

Los veterinarios somos los que podemos dar luz a cuestiones como la capacidad de los animales para sufrir o de sentir placer. El mundo científico, del que formamos parte, sabe que el dolor, el malestar y el sufrimiento son estados considerados como no placenteros o desagradables, y es por esto que todos los seres vivos se esfuerzan por evitarlos. Siendo el sufrimiento altamente desagradable, decir que los animales pueden padecerlo es sinónimo de decir que ciertos procedimientos que les son realizados o acciones que les son impuestas son inmorales. Incluso la comunidad científica se ha vuelto más sensible a lo largo de las últimas décadas. Por ejemplo, sobre la ética con respecto al trato que les damos y el mundo de la investigación con animales, ya se aplica el “PRINCIPIO DE ANALOGÍA”: se asume que aquello que es doloroso o desagradable para el ser humano, también lo es para los animales.

Animales utilizados en cabalgatas

Decenas de animales fueron obligados a participar el año pasado en el desfile de la festividad de reyes de Zaragoza. A pesar de que todos ellos pertenecían a especies domésticas (equinos, dromedarios y aves de corral), ninguno de esos individuos está adaptado a las condiciones antinaturales que les suponen desfilar y estar expuestos a golpes y caídas sobre el asfalto y a andar entre el gentío, la música, los gritos, las luces artificiales, los destellos de los flashes e incluso algún eventual elemento de pirotecnia. Una actividad de este tipo implica someter, a unos animales asustados, a un considerable estrés.

Partimos de la base ética (y legal) de que los animales no deben estar sujetos a actos que les supongan sufrimiento físico o psicológico, y deben recibir un trato que, atendiendo a sus necesidades etológicas, procure su bienestar.

Los animales que suelen emplearse en estos eventos pueden proceder de lugares muy variados. Algunos de especies más “exóticas”, como los dromedarios, pueden incluso provenir de cautividad en zoos o de ser explotados en circos. En cualquiera de los casos, suelen ser transportados durante largas distancias en remolques de camiones. Por tanto, el stress o sufrimiento al que se ven sometidos estos animales no se limita únicamente al momento del desfile, sino que debe ser considerado desde su origen: su introducción en los vehículos, su traslado, y finalmente el tiempo que transcurren recorriendo el duro asfalto de la ciudad entre el estruendo y el bullicio de la gente.

En el caso de las ocas, al tratarse las aves de animales especialmente sensibles, podemos decir que sufren el estrés de manera particularmente acusada y se adaptan peor a él. Cuando son expuestas a estímulos aversivos que no pueden predecir, pueden presentar estados de ansiedad o miedo, observándose en ellas manifestaciones conductuales como la vigilancia extrema, el aumento en el estado de alerta, y el incremento en la capacidad de reaccionar o reactividad (nerviosismo).

Una de las causas más frecuentes de estrés en las aves es el ambiente: cambios bruscos de temperatura, modificaciones en el entorno u horarios, ruidos, alboroto, presencia de personas desconocidas, alteraciones en el ciclo de luz-oscuridad o cualquier elemento que interrumpa patrón de sueño normal del ave. Esto último es importante resaltarlo, puesto que los desfiles o cabalgatas que se realizan en época invernal conllevan que los animales estén despiertos en un horario nocturno, completamente ajeno a sus biorritmos naturales.

Por último, destacar el hecho de que si estas aves anátidas son frecuentemente utilizadas para estos fines, y se las hace caminar a menudo sobre asfalto o suelos duros, están predispuestas a desarrollar, a la larga, pododermatitis ulcerativa, una lesión inflamatoria o degenerativa en la planta de las patas, muy dolorosa, que puede ir desde un enrojecimiento ó inflamación leve hasta un absceso de carácter crónico.

Uso de burros como atracciones infantiles

El pasado año, un grupo de asnos permanecieron 3 días en la Plaza del Pilar de Zaragoza. Se alquilaron para dar paseos a los niños. Estos recorridos duraban 20 minutos, y estuvieron trabajando, supuestamente, un máximo de 6 horas al día.

Sin embargo, todo indica que los animales que participan en este tipo de actividades no se encuentran en una situación de bienestar.

Para empezar, los burros van atados unos a otros con cuerdas. En las imágenes que nos han facilitado, hemos podido observar resistencia a moverse en algunos de ellos, que clavaban sus pezuñas en el suelo y tenían que ser literalmente arrastrados para reanudar la marcha. Tampoco están libres de recibir gritos de los niños o alguna que otra patada en sus costados, con la pretensión de que vayan más rápido.

El suelo pavimentado de la plaza tampoco es un firme adecuado para animales de pezuña, pues ésta está diseñada para el desplazamiento por suelo de tierra, lo que puede generar a los animales cierto grado de inseguridad al caminar.

Las imágenes observadas sobre lo ocurrido el año pasado muestran que uno de los burros se desplomó exhausto en el suelo, y tuvieron que hacer verdaderos esfuerzos para poder volver a colocarlo en pie, pues el animal puso una enorme resistencia a levantarse. Pensamos que es probable, que estos animales trabajen jornadas más largas de lo que a priori declaren sus propietarios y que los turnos de trabajo no sean estrictos, sino que dependan más bien de la cantidad de gente que esté dispuesta a pagar por el paseo.

Además, hay que tener en cuenta que estos burros no trabajan unos cuantos días aislados al año, sino que se pasan la vida siendo transportados de una localidad a otra para ser alquilados como atracción en fiestas locales, ferias, mercados medievales, etc. Por tanto, se ven sometidos al continuo estrés del transporte y a la itinerancia. El mero hecho de desubicarles de su lugar cotidiano de convivencia ya les produce algún grado de estrés. Asimismo, el transporte resulta en general para ellos una experiencia desagradable, pues no están fisiológicamente adaptados a dicha situación (subida y bajada a través de rampas, bamboleo del vehículo, baches del firme, temperaturas inadecuadas…).En este sentido, existen numerosos estudios científicos realizados en equinos durante el transporte por carretera que dejan claro el alto nivel de estrés que este tipo de situaciones provocan en ellos

CONCLUSIONES

Si nos atenemos a las consideraciones reflejadas en este informe, las prácticas a las que se ven sometidos los animales en las actividades que se han venido celebrando hasta ahora en su municipio, pese a no existir, aparentemente, violencia física, les producen un maltrato emocional, que provoca daños y angustia injustificada. En cualquier caso no se encuentran en un medio idóneo para manifestar su comportamiento natural cuando se ven introducidos en ambientes antinaturales como los que les rodean en los espectáculos en los que son utilizados.

Podemos afirmar, por tanto, que el escenario en que se desarrollan estas actividades con animales resulta incompatible con la preservación del bienestar de los mismos, y que por ello incumple la antes citada normativa (Ley 11/2003), que prohíbe“someterlos a cualquier práctica que les pueda producir daños o sufrimientos innecesarios e injustificados”, “someterlos a trabajos excesivos hasta el punto de que puedan producirles sufrimientos o alteraciones patológicas” y “su utilización de en espectáculos, fiestas populares y otras actividades que impliquen sufrimiento, tratarlos de modo antinatural o contrario a sus necesidades fisiológicas y etológicas”.

Consideramos que las administraciones locales deberían favorecer y potenciar las conductas cívicas y de respeto de la ciudadanía hacia los demás animales, especialmente entre los más jóvenes. Ello comienza por el compromiso de no volver a permitir el uso de animales en este tipo de espectáculos, empleando más creatividad para ofrecer alternativas éticas de ocio, que puedan ilusionar y divertir sin que decenas de individuos se vean perjudicados por ello. De lo contrario, el mensaje que se está lanzando es antipedagógico para los niños, ya que se les da a entender que es lícito y adecuado obligar a los animales a hacer lo que deseemos para nuestra diversión.

Finalmente apuntar que el ser humano tiene una obligación urgente que incorporar aún a sus códigos de conducta: el respeto y la compasión hacía todos los animales. Estos deberán estar presentes de forma prioritaria en sus principios morales, lo que nos conducirá a dotarlos de una vida digna, de bienestar, y a no someterlos a maltratos ni a padecimientos innecesarios. Si somos capaces de adquirir ese deber como especie, habremos avanzado un largo trecho en el camino que nos lleve a dotarlos a derechos.

Firmantes del documento.

-Virginia Iniesta Orozco Profesora de la facultad de veterinaria de Cáceres.

-Rubén Muñoz Madrid. Profesor de la facultad de veterinaria de Cáceres.

-José Enrique Zaldívar Laguía. Colegiado 1499. Madrid.

-Ana Isabel Marín García. Colegiada 357. Cádiz.

-Fernando A Marín Segura. Colegiado 550. Alicante.

-Lina Sáez de Antoni. Colegiada 1498. Madrid.

-Inmaculada Manresa Elson. Colegiada 1650. Zaragoza.

-Inés María Rodrigo Monje. Colegiada 5189. Madrid.

-María Teresa Alonso de Pedro. Colegiada 1161. Sevilla.

-María Luisa Pastor Martinez. Colegiada 742. Guadalajara.

-Rafaél Luna Murillo. Colegiado 994. Master en Etología por la UCO.

-Esther Vicente Pareja. Colegiada 4110. Madrid.

-Natalia Jaraba. Colegiada 4387. Madrid. Master en comportamiento y bienestar animal.

-Esther Pérez Catalán. Colegiada 923. Toledo

-Alicia Campanero Heras. Colegiada 2000. Madrid.

-Fátima Hernández Balsera. Colegiada 1564. Murcia.

-Maria Canals Gúzman. Colegiada 1678. Cordoba. Master en Etologia clinica y Bienestar Animal por la UCM.

-Eduardo de la Serna. Veterinario no colegiado.

Asociación de veterinarios abolicionistas de la tauromaquia y del maltrato animal http://avatma.org/

viernes, 13 de noviembre de 2015

El noviembre en que los marginados perdieron la paciencia



Hoy se cumplen diez años de la noche más intensa de la oleada de disturbios que azotó a Francia en 2005. El 5 de noviembre ardieron 1.295 vehículos y 312 personas fueron detenidas. La muerte de Bouna Traore (15 años) y de Zyed Benna (17 años) el 27 de octubre había prendido la chispa. Huían de la policía después de haber cometido un robo. Temían el interrogatorio y se escondieron en un transformador de alta tensión que los achicharró. Eran musulmanes de origen africano y vivían en un suburbio de París; eran “escoria”, según Nicolas Sarkozy, a la sazón ministro del Interior. Ese mismo día, 200 miembros de esa escoria herida, escupida e ignorada incendiaron quince vehículos y desataron la cólera de miles de miserables.

La opinión pública de los españoles se erizó. Se levantaron como púas los argumentarios del sentido común. Había líneas rojas intraspasables: la violencia invalidaba lo razonable de la protesta; el terror abrumaba cientos de pares de ojos cuando imaginaban su propio coche ardiendo. Vaya salvajes, lo que tenían que hacer era adaptarse, los acogíamos y nos lo agradecían con vandalismo, qué culpa tenía el pobre trabajador al que le chamuscaban su vehículo. Hubo una oleada de solidaridad automovilística.

La mayoría de la gente no admitía, porque ni siquiera se lo planteaba, que a aquellos, a los violentos los había vapuleado desde la cuna una injusticia inabarcable de la que tampoco tenían culpa. La rabia de los pobres es justa porque proviene del colapso. El humano suburbial nace y mama los códigos de la resignación y la sumisión, se le atan las manos al estómago y los ojos a la esperanza de un vaso lleno, quiero decir, se les arrincona en la mera oportunidad de supervivencia. Nadie los dota de recursos ajenos a los fisiológicos, y ellos con suerte se confeccionan un orgullo para inmunizarse y se ejercitan en un amor comunitario, de tribu abocada a la resistencia. No hace falta irse muy lejos para entender esto, preguntad a vuestros abuelos.

El hombre occidental quiere que los miserables guarden silencio: la clase alta por ser alta, y la media por complejo y por una tonta aspiración de prosperidad y tumbona y rodajas perfectas de limón. No se les escucha cuando piden ayuda, cuando denuncian abusos y luego se les exige diálogo y razonamiento y se les criminaliza por lanzarse a la avenida. ¿Acaso no se les está traicionando de nuevo?

Ayer llegaron a Luxemburgo los primeros treinta refugiados que Grecia consigue reubicar. Guerra, muertos, hambre, mafias, fronteras, concertinas, mutilaciones, muertos, barcazas, muertos, hambre, panes a rebato, policía, palos, jaulas, hambre, muertos, niños, muertos. Treinta, sólo treinta. Aún. ¿Tendremos la cara de pedirles diálogo cuando pierdan la paciencia? Seguro que sí.

Texto: Esteban ordóñez en www.negratinta.com

lunes, 12 de octubre de 2015

Tratados de Libre C̶o̶m̶e̶r̶c̶i̶o̶ Colonización: Cinco siglos igual.


"Cuando Colombia firme el cheque en blanco que se llama TLC, nada será nuestro y hasta la vida será patentada para hacer negocio con ella"
ONIC. "Los pueblos indígenas de Colombia frente al ALCA y el TLC". Pronunciamiento de junio 30 de 2005.

"No permitiremos que las trasnacionales ingresen a nuestros territorios. No volveremos al esclavismo como en la época de la explotación del caucho" - See more at: http://www.laprensagrafica.com/economia/internacional/40370-el-tlc-entre-paises-andinos-y-ue-es-la-qnueva-colonizacionq-dicen-opositores#sthash.WYz4istC.dpuf
"¿Quién gana o quién pierde con pierde con el TLC? Ganan los yankees que nos convierten en su Colonia. Gana nuestra estúpida clase política e intelectual (esperando alguna retribución) que nos vende la ilusión de que estamos 'negociando' el TLC cuando no están haciendo otra cosa que claudicando ante las imposiciones yankees. Perdemos todos los demás. Los de siempre. Los de abajo. El 99% de los peruanos. Con el TLC nos colonizan." Guillermo Bermejo Rojas. Argenpress.


"Son las empresas las que deben ir a juicio por contaminar: declaramos públicamente su responsabilidad y no permitiremos ningún juicio de parte de ellas, en ninguna parte de México, por dañar nuestro maíz con sus transgénicos”." Elizabeth, campesina indígena de Veracruz.


"No permitiremos que las trasnacionales ingresen a nuestros territorios. No volveremos al esclavismo como en la época de la explotación del caucho" -



Guillermo Antonio Tascón G, presidente Comité Ejecutivo Organización Indígena de Antioquia (OIA):


"El libre comercio representa para los pueblos indígenas la amenaza más significativa contra nuestros territorios y nuestras formas de ser y estar relacionados con la naturaleza.Es la versión más reciente del modelo colonialista que han alimentado los imperios durante toda la historia de la humanidad.
Desde hace más de 500 años comenzamos a ser víctimas de este modelo que trajo consigo, además del despojo territorial, la sangre y la aniquilación de nuestras culturas. En nuestro país, antes del mal llamado descubrimiento éramos más de 10 millones de personas en más de 200 pueblos; hoy, después de dos siglos de república, apenas pasamos el millón y es la cifra más alta en todo este periodo.
Lo anterior, que puede sonar como un discurso trasnochado, lamentablemente tiene que volver a nuestra memoria, más cuando las clases dirigentes que impulsan el Tratado de Libre Comercio, (TLC) con Estados Unidos diseñan estrategias que nos colocan en un contexto similar al de nuestros
ancestros.


Más de 2000 compañeros han muerto en los últimos treinta años en procesos de recuperación de tierras, en territorios reclamados ancestralmente por los indígenas pero codiciados por el Estado y los poderes económicos que se sirven de grupos armados para despojarnos. Ya un tercio de nuestra población está en los cascos urbanos, la mayoría víctimas del desplazamiento forzado o de un conflicto socioeconómico rural que los ha dejado sin oportunidades de vivir bien en nuestros territorios. No satisfechos con despojarnos por medio de la intimidación del plomo asesino con leyes quieren quitarnos lo que nos pertenece desde mucho antes del establecimiento del Estado.(...)

Cómo no pensar en un nuevo colonialismo cuando el imperio del capital arremete contra todo lo que poseemos. No solo nuestros recursos naturales. Hasta nuestro saber ancestral, ése que Occidente siempre calificó de brujería, ya tiene un valor para las multinacionales que ven lucrativo ese saber sobre la naturaleza, y ahora se quieren apropiar de él. Este modelo de acumulación de riqueza es insaciable y devora todo lo que encuentre en el medio; tres siglos de revolución industrial y de acumulación del capital nos han llevado casi al arrasamiento del planeta, y aun así los más ricos no tienen suficiente. Cuándo la humanidad entenderá que este modelo ha destruido los recursos de los que vivimos, y el resultado es que los pocos que tienen mucho no tienen suficiente, y los muchos que tienen muy poco solo siguen teniendo miseria. La promesa del neoliberalismo de que los ricos llenarían tanto la mesa que dejarían caer suficiente comida para los miserables es imposible cumplir con este modelo, ni siquiera a las puertas de la destrucción del planeta.


Desde finales del siglo pasado ese imperio del capital ya no respeta soberanías nacionales, se ha desterritorializado haciendo que la producción y los capitales no tengan nacionalidad, solo dueños que disponen de nuevos instrumentos para hacer más eficientes sus inversiones. De esta manera, las empresas del llamado mundo desarrollado pueden producir en países pobres con mano de obra mucho más barata que en los propios, para que luego esas mismas personas mal remuneradas tengan que comprar los mismos productos a sus amos. 
Esa inversión extranjera, que para muchos es el soporte del círculo del desarrollo, para los pueblos indígenas y demás sectores populares no es más que el círculo de la pobreza. El capital llega a nuevos espacios utilizando como discurso seductor el de la globalización, la aldea global, todo el planeta integrado en torno al propósito del desarrollo. Pero esto es mentira: el desarrollo no es más que mayor acumulación del capital, la pobreza no ha sido reducida con los tratados de libre comercio, por lo menos los suscritos por los países latinoamericanos; la realidad nos muestra que hay globalizadores y globalizados, así como un siglo atrás existían colonizadores y colonizados.

Claro que las amenazas del imperio del capital van más allá de una perspectiva económica. El modelo capitalista trae consigo una hegemonía cultural, no sólo representada en la tradición judeo-cristiana, sino principalmente en la uniformidad de los consumos que se vale de unos códigos culturales útiles al comercio. Ni los antropólogos ni los estudiosos de las transformaciones culturales han realizado un análisis permanente de las implicaciones que este modelo económico tiene sobre 
nuestras culturas, pero es suficiente con las experiencias de comunidades que se han visto rodeadas por megaproyectos económicos y otro tipo de estrategias extractivas de enclave para observar su deterioro social e identitario.


La apropiación privada de la biodiversidad que hemos protegido desde tiempos inmemoriales; la usurpación de nuestro saber ancestral con leyes de propiedad intelectual de conocimientos y seres vivos que ya existen, pero que ya tendrían un dueño, uno que esté dispuesto a comercializarlo en nombre propio quitándole este patrimonio a nuestras culturas y a la humanidad; la inseguridad alimentaria con los transgénicos y los desiertos verdes que traen consigo las grandes extensiones de biocombustibles son, entre otras, las grandes amenazas que afrontan nuestros pueblos con el TLC.

La realidad de los TLC es que solo han traído más miseria y despojo a las comunidades populares, por más que quieran maquillar la realidad con indicadores macroeconómicos."


En la V Cumbre Continental celebrada en el 2003 en Cauca, Colombia, unos 4.000 representantes indígenas, líderes de más de 40 etnias, entre ellas embera, wayúus, guaraníes, mapuches, araucos, machiguengas, exigieron un alto a la firma de Tratados Bilaterales de Inversión (TBI) y Tratados de Libre Comercio (TLC): 
"Que el modelo económico neoliberal actualmente constituye el único paradigma por el que la mayoría de Gobiernos han venido apostando y otros no pueden escapar, son los que imponen políticas de despojo y saqueo de los bienes comunes en nuestros territorios (tierras, agua, bosques, biodiversidad, océano, aire y nuestros saberes) mediante mecanismos jurídicos como los Tratados de Libre Comercio (TLC) y los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI)"


Fuentes:
https://actualidad.rt.com/sociedad/170961-pueblos-indigenas-matanza-america-latina-multinacionales
http://www.observatorioetnicocecoin.org.co/descarga/tlc2.pdf
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=11345
https://vozpueblocom.wordpress.com/2013/11/17/declaracion-final-v-cumbre-continental-de-los-pueblos-indigenas-del-abya-yala-resguardo-de-la-maria-piendamo-cauca/
http://www.revistapueblos.org/?p=19577 
http://servindi.org/pdf/MANUAL.pdf

sábado, 3 de octubre de 2015

Capitalismo excelente. Dos historias alemanas: Volkswagen y el Reino de España

I

El actual orden capitalista encuentra en la idea de excelencia una de sus bases de legitimación social. Las empresas líderes se supone que lo son porque tienen una dirección adecuada y son capaces de ofrecer mejores productos a la sociedad. Los países que mejor han capeado la crisis han mostrado su eficiencia en la gestión macroeconómica y en su actividad productiva. Las personas que triunfan lo son a causa de su esfuerzo y su buen hacer. La excelencia es un atributo de los triunfadores. Y a la inversa los perdedores son responsables de su propio fracaso, de su falta de esfuerzo, de su incapacidad por hacer las cosas bien. Las pequeñas empresas fracasan porque no alcanzan un nivel de eficiencia adecuado. Los países con problemas, Grecia es el paradigma, lo son por sus propios errores. Y los millones de parados que buscan empleo arrastran gran parte de la culpa de tener una formación inadecuada (se equivocaron a la hora de elegir “currículum” escolar), o simplemente de no tenerla en absoluto, o de no buscar empleo con ahínco, de ser poco competitivos.

Y cuando se habla de excelencia en el manejo de la economía, Alemania es el ejemplo predominante de un país al que debemos copiar. Que de golpe una de sus principales empresas —Volkswagen—, uno de sus iconos en cuanto eficiencia productiva, reconozca que ha hecho trampas de extrema gravedad invita a reflexionar, entre otras cosas, sobre la futilidad del concepto de excelencia que tan abusivamente se utiliza para justificar el renacido darwinismo social con el que tratan de esconderse las inaceptables desigualdades, el sufrimiento humano y la gran ineficiencia social del capitalismo actual.

II

La historia reciente de Alemania, como la de muchos otros países, está trufada de escándalos de todo tipo —evasión fiscal, corrupción en contratos públicos, uso de información privilegiada, pagos ilegales a directivos— que han afectado a varios de sus grandes grupos empresariales como Mannesman, Siemens, Daimler-Chrysler, Deutsche Bank, Deustche Post y la misma Volkswagen. Son las enfermedades endémicas del capitalismo, acentuadas en la actual fase neoliberal.

Tampoco es novedad que la industria automovilística reconozca fallos técnicos en sus vehículos. Las llamadas a revisión de millones de coches han pasado a constituir un hecho habitual en el sector tras descubrirse algún fallo grave en algún accidente. Ya se sabe que la presión por abaratar costes tienen estas cosas. Pero lo que desvela el nuevo affaire Volkswagen es algo de una mayor dimensión puesto que ya no se trata de un simple fallo de diseño o fabricación sino que constituye una acción consciente para eludir las normas técnicas dictadas para tratar de reducir el impacto ambiental y la contaminación. Es realmente un diseño criminal. No es un caso tan excepcional, como lo muestran historias como la de los aditivos que utiliza la industria tabacalera para aumentar la adicción de los fumadores o la de los diversos problemas de salud generados por el sector farmacéutico. Pero tiene el relieve de afectar a uno de los emblemas del modelo alemán, a una industria que ha basado su expansión en la “calidad”, en un país que además presume de preocupación ambiental.

III

El caso Volkswagen se tratará en los medios como una anécdota más, uno más de los escándalos que jalonan la historia económica reciente. Pero los casos aislados tienen poco recorrido. Hay precedentes como lo que ocurrió con el caso Enron (costó la vida a la entonces mayor empresa de auditoría y consultoría del mundo —Arthur Andersen— pero dejó casi intacto el sector), o la criminal crisis bancaria (que se saldó con el salvamento público del sector y un nuevo salto en el poder del sector financiero). Para elaborar una política diferente hace falta salir de la anécdota.

El caso Volkswagen muestra una vez más dos cuestiones sobre las que mucha gente ha llamado la atención: la difícil, por no decir imposible, convivencia del capitalismo con las políticas de ajuste ambiental y los fracasos de la regulación neoliberal.

La difícil relación de la empresa capitalista y el medio ambiente proviene de que la primera no sólo requiere crecimiento para funcionar con éxito, también porque se trata de una organización —la empresa privada— que está organizada en torno a una determinada línea de actividad, algún tipo de producto específico, y por lo general le resulta difícil adaptarse cuando cambia el tipo de bienes que hay que producir. Para la sociedad en su conjunto, por ejemplo, el cambio de un modelo de transporte basado en el coche privado a uno basado en sistemas de transporte colectivo podría organizarse simplemente trasvasando trabajadores de una a otra actividad (no es nunca un proceso sencillo pero es viable). Para la empresa que fabrica coches el cambio puede representar el cierre. Esta es una cuestión que reconocen muchos economistas convencionales; por ejemplo es lo que plantea Schumpeter al hablar del desarrollo capitalista como un proceso de destrucción creativa. Lo que no tienen en cuenta gran parte de los economistas convencionales es que el mundo real no es el de las pequeñas empresas de la competencia perfecta (la que se utiliza como referencia en la enseñanza de la economía académica) sino un mundo con empresas que han alcanzado un grandísimo volumen de actividad (y peso del mercado), una compleja estructura organizativa. Estas empresas, cuando se ven enfrentadas a cambios importantes no reaccionan como las pymes, desapareciendo ante lo inevitable. Por el contrario, tratan de utilizar parte de sus recursos para bloquear el cambio, para mantener su actividad en marcha. El lobby petrolífero contra el cambio climático o los ingentes pagos de las tabacaleras a los políticos americanos son ejemplos de libro de estas respuestas. Las grandes empresas van a hacer todo lo que esté en sus manos para evitar que el ajuste ambiental acabe con sus negocios. Si Volkswagen ha tratado de camuflar sus emisiones quizás es porque reducirlas le planteaba problemas técnicos, o incrementaba sus costes de producción o afectaba a la potencia de sus vehículos, y antes de adaptarse ha hecho todo lo que ha podido para rehuir la norma. Visto lo ocurrido en otros sectores, más bien hay que pensar que debemos sospechar del conjunto del sector, básicamente porque todos se enfrentan al mismo tipo de problemas y usan técnicas parecidas. Una economía política en clave ecológica debe plantear en serio el tema de la empresa, de cuáles son las formas institucionales y organizativas que mejor permiten que una sociedad se adapte a formas diferentes de producción. Pensar simplemente que la empresa privada tradicional se adaptará a cambios en las regulaciones me parece ingenuo y superficial.

IV

De forma más inmediata lo que este caso desvela de nuevo es el fiasco de las regulaciones neoliberales. El neoliberalismo, legitimado por los nuevos enfoques predominantes en la economía académica, ha minado la mayor parte de mecanismos de control público sobre la gran empresa. La ideología económica dominante supone que la mera competencia conduce a las empresas a aplicarse en hacer el bien a la sociedad. Su interés egoísta —obtener beneficios— se convierte en bien público porque la empresa que lo haga mal será castigada por el mercado: los clientes dejarán de comprarle. Se supone también que los precios reflejan de forma nítida la eficiencia de las empresas y por tanto éstos son el mejor indicador del buen hacer de las mismas. Mirado desde otras perspectivas, estos supuestos no tienen ningún sustento serio. La mayor parte de bienes y servicios son bienes complejos, muchas de sus características no son visibles fácilmente, muchas actividades generan efectos colaterales que no se tienen en cuenta, muchos productos son difíciles de comparar con los de la competencia. Por ejemplo es difícil que algún conductor descubra que su motor está trucado. Y los precios reflejan tanto elementos de eficiencia productiva como de poder y de costes sociales no contabilizados. Ya lo dice el dicho popular “lo barato a menudo es caro”, algo que significa que detrás de muchos precios bajos hay problemas de calidad, de bajos salarios. Pero las élites económicas dominantes y sus ideólogos han conseguido imponer su sesgada visión y un claro debilitamiento de los mecanismos de control públicos y colectivos sobre el hacer empresarial.

Un relajamiento del control que se traduce en medidas tales como la endémica infradotación de los servicios públicos de control sobre las actividades empresariales, en la sustitución de supervisores públicos por privados, en el relajamiento de las normas de control, en la sustitución de los mecanismos de control por la apelación a la Responsabilidad Social de las empresas, en un cambio de orientación de las políticas de la competencia que considera poco relevante el tamaño de las empresas… En suma, por unas políticas laxas de regulación que dejan a las empresas un gran margen de maniobra. Si a ello se añaden tanto la política de puertas giratorias que comunica a los líderes empresariales con las élites políticas y la laxitud y baja intensidad con que se aplican sanciones económicas (a menudo las empresas ya han descontado el coste de las posibles sanciones) el resultado es la sucesión de affaires del que Volkswagen es ahora protagonista.

Un nuevo caso que debería ayudarnos a replantear de nuevo la necesidad de reforzar los controles públicos, con medios, independencia, cortafuegos contra las puertas giratorias, claridad de reglas, trasparencia. Y que muestra con clarividencia el peligro que tienen los nuevos marcos regulatorios (más bien desregulatorios) que tratan de colarse en tratados como el TTIP o el TISA.

V

Volkswagen no es un caso excepcional ni sorprendente. La empresa ya ha tenido otros casos de corrupción. Ni es un caso único en el panorama alemán. Pero es un caso oportuno que desmonta la pretendida autoridad moral de los líderes alemanes cuando pretenden dar lecciones de buen hacer al Sur de Europa. Y un ejemplo más que detrás de marcas prestigiosas se esconde mucha mierda.

En el mundo neoliberal el tema de las marcas ya no es sólo de las empresas. Los estados, las ciudades, también juegan a la imagen. Y las grandes instituciones internacionales no paran de elaborar rankings para clasificar a los países, señalar a buenos y malos y, sobre todo utilizar estos marcadores para influir en las políticas de los estados y las percepciones de los ciudadanos. Instituciones como el FMI o la OCDE, promotoras del neoliberalismo, utilizan las evaluaciones para, entre otras cosas, mostrar la bondad de sus políticas. Y suelen utilizar experiencias nacionales para mostrar que quien las sigue marcha bien. Ahí es donde entra en juego la otra “historia alemana”. Mis colegas de allí me cuentan que ahora España es presentada en Alemania como el mejor ejemplo de la bondad de las políticas de ajuste. Hemos pasado de formar parte de los PIGS a estar entre los alumnos ejemplares. Ya habíamos estado anteriormente en una buena clasificación, cuando el país crecía y creaba empleo. En aquel tiempo era difícil explicar a colegas extranjeros las debilidades del modelo, la extrema dependencia de la actividad constructora. Y ahora ya vuelven a las andadas. El crecimiento económico español vuelve a deslumbrar y es presentado como un ejemplo de lo buenas que son las políticas de la troika. Para ello basta fijarse en aquellas variables que interesan (el crecimiento del PIB, el crecimiento del empleo), olvidarse de las que no interesan (el crecimiento de la deuda exterior, la tasa de paro, la tasa de pobreza, la evolución del saldo exterior) e ignorar los elementos que permiten explicar la situación actual por razones diferentes a las del éxito de las políticas de ajuste (el crecimiento ha vuelto cuando se ha parado la política de recortes, cuando el euro se ha depreciado respecto a otras divisas, cuando se ha producido una afluencia masiva de turismo por razones externas, porque en una fase de aguda crisis un pequeño aumento del gasto activa el mecanismo del multiplicador keynesiano). Y se pasa por alto también las debilidades estructurales que auguran una vuelta de problemas en cuanto cambie alguno de los datos de coyuntura. De momento el ejemplo de España les sirve para sacar pecho y demostrar que “sus” políticas son las buenas. Ocupamos el lugar que antes han tenido otros países como Argentina, Irlanda, etc. Cuando el modelo se vuelva a torcer volveremos a ser un “pig” y dirán que la culpa es de la sociedad española, de los sindicatos, etc. Por eso es tan necesario explicar las cosas bien, valorar el éxito de un sistema económico desde múltiples ámbitos, entender las causas de los problemas actuales y futuros, captar las contradicciones y carencias. Esto no interesa a unas élites que llevan años implantando un modelo injusto, ineficiente, inviable en muchos aspectos y que utilizan sus evaluaciones para culpar a la víctima y construir su propio discurso encubridor. Por ello no hay que dejarse deslumbrar por las noticias de éxitos y fracasos momentáneos y construir un relato donde lo fundamental quede a la vista. Y hoy lo fundamental en el caso Volkswagen debería ser cambiar el sistema de regulación económica, y en el de la economía española luchar por una política económica que permita romper con un modelo insostenible en lo económico, lo social y lo ambiental.

30/9/2015



La barbarie está inscrita en el concepto mismo de la cultura: como concepto de un patrimonio de valores que es considerado independiente no del proceso de producción en que los valores nacieron, sino de aquel en que perduran. De este modo, por bárbaro que pueda ser, sirven para la apoteosis de este último.

Walter Benjamin (1892-1940)

Publicado en mientrastanto.org

sábado, 15 de agosto de 2015

Estrategias para afrontar la represión



La escalada represiva en estos últimos tiempos ha venido a raíz del aumento de la protesta social ante la crisis, y por ello, el Estado se encuentra en la necesidad de blindarse ante una posible escalada de conflictos sociales que desestabilicen los cimientos del sistema. Con ETA disuelta (fuera del escenario político actual), el Estado esta tratando de fabricar nuevos enemigos, y en este caso, ha tocado a las anarquistas, aunque no solamente. Colectivos antifascistas y la izquierda extraparlamentaria también se están viendo afectados por la represión, incluidas las plataformas ciudadanas. Casos como el de Alfon, el de Carlos y Carmen y otras detenciones a raíz de las últimas huelgas generales, las operaciones Pandora y Piñata, Aturem el Parlament, el Caso Expert en el cual piden años de cárcel a quienes defendieron su puesto de trabajo, represaliadas en la huelga indefinida de técnicos y técnicas de Movistar… son conocidos en nuestros ambientes. Ahora nos preguntamos, ¿qué es la represión y cuál es su objetivo? ¿en qué medida nos afecta y qué consecuencias nos produce? ¿estamos respondiendo adecuadamente a toda esta oleada represiva? Son cuestiones que iremos respondiendo a continuación para que podamos enfrentar la represión más eficazmente.

¿Qué es?

La represión es la manifestación del monopolio de la violencia del Estado, la cual, es utilizada para establecer el actual orden capitalista evitando el surgimiento de nuevas formas de organización política y social que amenacen su paz social. Hay que entender que la represión no es una deriva autoritaria de los Estados ni por su corrupción, sino que es inherente al capitalismo para que este sistema económico pueda mantenerse. La represión se materializa en varios niveles:

– En el más ‘directo’ encontramos a los cuerpos policiales y las fuerzas armadas, pues éstas actúan como fuerzas de choque que neutralizan las nuestras a través de la violencia tanto fisica como psicologica.

– En el nivel intermedio encontramos al poder judicial y el Código Penal. A través del entramado judicial y legal, nos llevan aquí al terreno del Estado, donde nos obligan a jugar sus cartas y donde nos podemos jugar la prisión o multas.

– Y finalmente, el tercer nivel es el castigo: las multas, la prisión y el sistema penitenciario. Las multas son castigos economicos, para dejarnos sin recursos, mientras que la cárcel, a parte de privarnos de libertad, sirve para destruirnos fisica y moralmente apartándonos de nuestros seres queridos y la socialización con el resto de la sociedad.

El objetivo principal de la represión es obstaculizar y neutralizar nuestra capacidad de lucha así como impedir que crezcan alternativas políticas que rompan con la explotación capitalista y aspiren a una sociedad más justa. Para ello, las estrategias represivas van encaminadas a, por un lado, aislarnos de la sociedad y evitar que nuestras actividades ganen apoyos populares, y por otro, generar miedo entre la población, evitando así que la gente comience a cuestionar las continuas medidas antisociales (recortes en general, privatizaciones, precarización laboral, pérdida de derechos sociales…) que nos imponen. La recientemente aprobada ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como Ley Mordaza, es un intento del poder político de avanzar en este camino, es decir, establecer un marco legal sobre la represión y preventivo en su aplicación. La finalidad es violentar directamente la organización colectiva, la protesta social y las acciones cuyo objetivo sea construir alternativas a su sistema. Con el tiempo se pretende que, no solamente desde el activismo anarquista se tenga temor, sino que en general como sociedad asumamos y acatemos una serie de normas que van en la línea de reforzar su control dictatorial, a costa de normalizar la represión y amenazar preventivamente con severos castigos y venganzas ejemplarizantes ante la lucha social.

No debemos olvidar que, como herramienta inherente al capitalismo, la represión ha estado presente en toda la contemporaneidad histórica, por situar un periodo concreto que desemboca en la actualidad. A distintos niveles y con una gradualidad muy variada, las prácticas represivas por parte de la clase dominante hacia las disidencias políticas y sociales, se han venido dando de manera interrelacionada en el mismo espacio temporal y en lugares geográficos distintos. Podemos hablar de periodos temporales de distintos grados de represión en todos los países del mundo, ejercida esta represión siempre en escalada creciente cuanto mayor es la organización y resistencia ofrecida por la clase trabajadora.

Los montajes policiales, como un recurso de la perfecta maquinaria del Estado, como herramienta para la represión con el fin del mantenimiento del statu quo, deben ser asumidos como lo que son: una aberrante manipulación judicial y mediática que tratan de poner al conjunto de la sociedad en contra de los movimientos sociales comprometidos con la lucha. Estos montajes no son casuales sino sistemáticos, donde las irregularidades en los procesos judiciales, la manipulación de las pruebas, los testimonios sesgados, las declaraciones embusteras de la policía, etc, están a la orden del día. Actualmente, la represión nos está salpicando de dos maneras fundamentales: Primeramente, en manifestaciones en las que expresamos nuestras sensaciones de hartazgo y rabia, acabando arrolladas por la apisonadora policial. Segundo, organizando la solidaridad, y la lucha por la búsqueda de alternativas sociales, nos vemos atacadas antes incluso de llegar a crear una organziación potente o una red de coordinación, porque se infiltran en nuestras filas y consiguen reprimirnos antes de hacernos fuertes y difundir nuestras propuestas, criminalizando pensar o tener determinada ideología.

¿En qué medida la represión nos afecta?

Aunque la represión parezca que caiga con mayor peso sobre las anarquistas, la realidad ha demostrado que no. La represión cae sobre todos aquellos colectivos, personas u organizaciones que tengan el potencial de romper con su paz social, y por tanto, afecta a todo el movimiento popular: desde las activistas de la PAH y otros movimientos sociales, pasando por militantes de diferentes tendencias de izquierdas (comunistas, antifascistas, anarquistas, republicanas socialistas…), hasta huelguistas de cualquier sindicato mínimamente combativo o sin sindicar pero no agachan la cabeza. Entonces, ¿por qué los montajes policiales llamados Operación Pandora y Piñata han ido dirigidos expresamente contra anarquistas? La razones son sencillas: primero, a causa del cese de la actividad armada de ETA y su desaparición de la escena política, necesitan fabricar nuevos enemigos para infundir miedo entre la población. Y segundo, porque saben que el anarquismo no tiene una base social como otros movimientos sociales y que la estética insurreccionalista del anarquismo es fácilmente criminalizable, y por tanto, más facilidad para aislarnos política y socialmente del resto de la sociedad empujándonos hacia el bandidismo.

La represión es el principal factor de riesgo en la militancia política y social que puede caer sobre cualquier militante. Los daños producidos por la represión se traducen en un enorme desgaste en todos los niveles. Así pues, como activistas, somos conscientes del desgaste tan acuciante que supone la represión. En primer lugar, el daño físico: contusiones, lesiones y dolor al vernos expuestos a las agresiones policiales, además bastantes personas sufren consecuencias físicas graves y con secuelas para toda su vida (pérdida de órganos por pelotazos de la policía, marcas y disfunciones debido a torturas etc.) En segundo lugar, el desgaste psicológico: tanto para nosotras, como para las familias de represaliadas, puede ser muy grande la desestabilización emocional, las secuelas psicológicas, traumas, la inoculación del miedo, sensaciones de vulnerabilidad, impotencia, paranoia y debilidad, o sentirnos estigmatizadas socialmente. Pero la represión no solo afecta a nuestra integridad, también repercute en nuestra economía como es el caso de las multas y la necesidad de dinero para gastos judiciales tanto propios como para otras represaliadas además de para poder realizar campañas de visibilización, grupos y colectivos de apoyo y solidaridad con los y las presas… A nivel colectivo, la represión nos produce otro desgaste que tiene que ver con la carga de trabajo extra pero necesario al invertir esfuerzos en apoyar a nuestras compañeras, pues abandonar a las represaliadas supondría levantar la bandera blanca. En esta línea, se quiere decir que sin descuidar las principales vertientes en nuestro activismo, es cierto que mientras estamos trasladando bastantes de nuestros esfuerzos a la labor antirrepresiva, el trabajo constructivo de base en el que estamos inmersos los movimientos sociales existentes, se ve mermado en gran parte a costa de este esfuerzo de reacción frente a los golpes represivos que sufrimos.

No obstante, la represión no solo recae sobre los movimientos sociales, también afecta a los sectores más empobrecidos de la sociedad más preocupadas por buscarse la vida que por su estabilidad, a menudo mejor integradas en sus espacios (familia, pandilla, barrio) que en las conveniencias sociales y legales, tienden más a cometer lo que se suelen llamar “delitos comunes”, como por ejemplo, delitos contra la propiedad, trapicheo con drogas… Este aspecto invisibilizado pero real, es otro castigo más a la pobreza. Esta clase de represión invisibilizada y aceptada socialmente, tiene su raíz en habernos robado la capacidad de análisis de las arduas situaciones sociales a las que el sistema capitalista nos expone en nuestra vida cotidiana, y que en concreto, empuja a las capas más azotadas por la pobreza de la clase trabajadora a cometer actos que provocan rechazo social. Hemos aceptado simplonamente el código moral dominante y sus normas sociales, de esta manera moralmente condenamos la usurpación, el hurto, la delincuencia común y juzgamos a las “malhechores” como si de defender a ultranza el bien social se tratara. Con ello, olvidamos que deberíamos analizar y establecer críticas sobre cuál es el origen de estos hechos, por qué somos los y las pobres quienes para sobrevivir nos vemos arrastradas en muchas ocasiones a estas prácticas. La delincuencia es el reflejo de que algo va muy mal en una sociedad, y que la desigualdad social y económica es la causa principal de la misma.

Ante todo esto, ¿cómo estamos reaccionando?

Cuando se parten de análisis erróneos, se llegan a conclusiones erróneas. Tal es el caso que los análisis hechos desde el anarquismo hasta hoy apuntaban solamente a que la represión era más fuerte contra las anarquistas porque somos la única tendencia que pone en peligro al sistema, y puesto que estamos contra el Estado, era normal que nos persiguieran con más saña que contra el resto de tendencias políticas. De ésto han salido incluso ideas románticas acerca de la persecución del Estado contra las anarquistas, presentándonos como una suerte de inocentes justicieras que luchan por una sociedad libre. ¡Craso error si tenemos en cuenta los puntos anteriormente expuestos aquí!

De este manera, en cuanto al modo de enfrentar esta represión, se ha enfocado mucho en un pulso de tú a tú, es decir, del “anarquistas vs Estado”, lo que ha llevado a un enfrentamiento de tipo guerra de guerrillas dentro de un contexto marcado por una desigualdad descomunal de fuerzas, en el cual, los únicos actores de la contienda son la maquinaria represiva del Estado (policía, sistema judicial y penitenciario) contra anarquistas, que operan en pequeños grupos de afinidad informales en estado de semiclandestinidad en muchos casos, aunque existan otros casos donde hay más anarquistas involucradas en la lucha antirrepresiva. No obstante, el gran problema es el propio hermetismo de estas luchas hasta hoy. Al mirar solamente a las presas anarquistas y no al resto de represaliadas, ha llevado a las anarquistas a una lucha meramente autorreferencial y únicamente enfocada a las propias anarquistas, alejando este frente del resto de los movimientos populares, cuyas activistas también sufren golpes represivos y condenas, culpando además al resto por no solidarizarse con las anarquistas represaliadas.

De hecho, esta desigual correlación de fuerzas ha ocasionado que las luchas antirrepresivas de carácter anarquista adquieran una forma defensiva, donde al Estado le es fácil hacernos la guerra sucia y manejarnos como quieran, sea infiltrando secretas en nuestros colectivos o forzar a que nos solidaricemos con unas compañeras atacadas por puro azar para obtenernos más información, ficharnos y así mantenernos más controladas sabiendo de antemano que somos muy pocas y prácticamente sin apoyo popular. Esto supone también que acabemos actuando por inercia y forzadas por la coyuntura, cuyo principal síntoma es el tirar del acción-reacción, lo que se traduce en “golpe policial importante – respuesta en las calles”. Incluso en ocasiones, las respuestas en las calles provocan el efecto contrario al deseado: en vez de ganar más apoyos populares, provoca su rechazo (como pueden ser armar unos disturbios en actos antirrepresivos, utilizar la estética del encapuchado y las consignas autorreferenciales). Estas dinámicas dan como consecuencia que en la cuenta de resultados nos salgan números negativos, es decir, suponen más detenciones y rechazo popular, lo que provoca más aislamiento y pérdida de simpatía entre la población e incluso entre los propios movimientos sociales.

Otro problema que se observa es la repetición de modus operandi que se ha demostrado que no funcionan: los mensajes autorreferenciales en las manifestaciones, el autoaislamiento culpando al resto de personas su indiferencia ante la represión, y el peor de todos, una estética inapropiada traducida en campañas antirrepresivas en que aparecen imágenes de disturbios, ataques a la policía, barricadas y encapuchadas, con lemas que no buscan el apoyo popular, sino que desafían directamente al Estado. Con esto además, alzamos a nuestras presas casi a la posición de mártires, haciendo flaco favor al movimiento antirrepresivo, porque somos útiles en las calles y no llenando las cárceles. La automartirización además es un signo de debilidad al basarse en el victimismo, o llegando en otras ocasiones a adoptar posiciones arrogantes y vanguardistas donde relacionan la radicalidad de las luchas por la cantidad de militantes presas. En muchos casos descontextualizamos los hechos y algunos movimientos buscan dar a conocer sus siglas, a través de los mártires de las luchas sociales. Parece que la consigna única y válida es la demostración a cualquier precio de la inocencia de nuestras compañeras. Sabemos que en muchas ocasiones, según los códigos penales de cada Estado, estaremos incurriendo en delitos que sabemos tipificados como tales, si aceptamos la legitimidad de una lucha contra el poder dominante que ejerce su violencia estructural, nos debería importar poco la culpabilidad de una compañera represaliada, y por lo tanto ejerceremos el apoyo mutuo automáticamente, porque asumiremos que los principios que nos mueven son los mismos. En otras palabras, atendemos a la legitimidad de las luchas, no a la legalidad. Más aún, en un escenario social donde la norma es “todas contra todas”, seguimos abiertas a críticas por nuestras acciones -legales o ilegales-, pero de otros miembros de nuestra clase esperamos, en ese caso, un tirón de orejas, no que nos denuncie a las instituciones de la clase opresora. La represión no es motivo para exigir adhesiones acríticas, pero la crítica no es motivo para entregarnos unas a otras a la represión.

Hasta ahora, hemos estado repitiendo esquemas que se han demostrado ineficaces. No hemos visto que uno de los objetivos de represión es aislarnos para tenernos controladas. Por ello, es necesario romper este aislamiento, situación no solo provocada por la represión estatal, sino fomentada incluso entre las propias anarquistas, lo cual supone condenarnos a nosotras mismas. El distanciamiento con los movimientos sociales y los procesos de lucha actuales nos relega únicamente a los ghettos políticos, espacios herméticos incapaces de influir en la realidad material, lo que nos lleva también a esta incapacidad para enfrentar la represión marcada por la dificultad de encontrar apoyos fuera de nuestros círculos. La ineficacia de los métodos ocasiona otro desgaste extra en forma de frustración y desmoralización al invertir enormes esfuerzos para cosechar pocos resultados, aun teniendo que afrontar las propias personas solidarias la represión. Por ello, es momento de replantearnos un cambio de tácticas y estrategias con el fin de encontrar una salida hacia delante ante esta escalada represiva y no ya responder solo como anarquistas, sino también como todo el movimiento popular.

Unas pinceladas para el avance.

Por supuesto, no todo va a ser flagelarnos o hundirnos ante los peligros que sufrimos como militantes políticos, ni acabar siendo correa de transmisión del miedo al resto de la sociedad, ese ya es el trabajo de los medios de comunicación controlados desde la clase dominante. No obstante, después de conocer los detalles sobre lo que es la represión y lo que nos supone física, psicológica y socialmente, nuestra labor para avanzar será encontrar nuevos caminos o explorar algunos ya conocidos para autodefendernos y protegernos unas a otras en el ejercicio de nuestra lucha según nuestras convicciones. Por ello, expondremos unas bases de cara a construir unas estrategias de avance. Debemos aprender a informarnos colectivamente sobre la represión que podemos sufrir, dado el riesgo que corremos en cualquier protesta social actualmente. Es imprescindible difundir la información a nuestro alcance y realizar talleres y charlas, dando a conocer diversas experiencias represivas, con el objetivo de saber identificar de dónde viene esta represión y cuál es la legitimidad de quien la ejerce. Solo de esta manera podremos comprender que necesitamos el apoyo colectivo, y estar conectados con los movimientos sociales de manera amplia, pues si algo nos puede unir es la lucha contra la represión.

La maquinaria represiva tiene tácticas y estrategias. La policía no es tonta, al contrario, sabe en todo momento lo que está haciendo. El Estado justamente nos quiere empujar hacia el bandidismo o el terrorismo de baja intensidad, despojándonos de cualquier contenido político y social constructivo y jugando a una guerra de desgaste donde nos manejan como quieren, recibimos y encajamos duros golpes y nos hacen la vida imposible. En esta posición, aunque el Estado podría tranquilamente acabar con nosotras, les beneficia mantenernos en una lucha de tú a tú permanente para pintarnos como enemigo interno de cara a infundir miedo a la población. Tenemos que buscar, por tanto, una salida hacia delante ante semejante situación y a partir de aquí es donde tenemos que trazar hojas de ruta para superar esta dinámica.

Primero, tenemos que fortalecernos internamente. Por ello, lo esencial es cuidarnos a nosotras mismas, lo que nos lleva a tomar medidas de prevención adecuadas. Como primera barrera: medidas de seguridad y discreción en las redes y en la vida real, no compartir información sensible evitando facilitar información a los cuerpos represivos. Actualmente, las medidas de ataque del aparato estatal están íntimamente relacionadas con el avance tecnológico, por lo tanto, para conocer cuáles son las metodologías de represión actual y qué pretenden cada una de ellas, deberemos aprender cuáles son estas herramientas utilizadas contra nosotras y las estrategias para evadirlas. Para evitar la represión debemos acercarnos a la mimetización, sin destacar e incluso trabajar con suma discreción, como se ha hecho tantas veces. Como segunda barrera, establecer anteriormente en un documento que entregaremos a algún familiar o compañera de confianza, cómo se ha de proceder en la coyuntura de que nos veamos atacadas por la represión estatal, es decir, estar prevenidas y que no nos sorprenda desorganizadas. En caso de caer sobre nuestras compañeras, los cuidados y la asistencia, tanto psicológica como legal, para evitar que se derrumben o se quemen es vital para no tener bajas en nuestras filas. Estos cuidados van desde el envío de cartas de apoyo a las personas presas hasta estar cerca de aquellas envueltas en procesos judiciales, los grupos de apoyo y plataformas de solidaridad son la única manera de sentir cerca los lazos de amistad de quienes nos apoyan. Entran también en la prevención, como tercera barrera, el minimizar o evitar en todo lo posible más represalias en los actos de solidaridad con las personas represaliadas, esto es, tratar de no generar más carga de trabajo y no encajar más golpes represivos cuando salimos a las calles en apoyo a las personas detenidas, multadas y/o presas.

Lo segundo es la necesidad de dotarnos de herramientas de análisis para conocer a qué nos enfrentamos y poder dar respuestas efectivas. En este sentido, es necesario documentar las experiencias de otras luchas antirrepresivas para aprender de sus errores y aciertos. Todo esto servirá para elaborar estrategias con las que enfrentar la represión de forma eficaz, superando la inercia, minimmizando el desgaste y poner un punto de inflexión en las luchas sociales, asi para no caer una y otra vez en los mismos errores señalados. Difundir cada caso de represión en un contexto social concreto, como ejemplo de la injusticia del sistema capitalista. Afirmar a otras personas que no se tratan de formas autoritarias puntuales del sistema político, ni son casos aislados, sino que la represión es inherente al sistema de dominación impuesto. En este sentido, ayudar a construir una memoria viva sobre la represión contra las disidencias obreras organizadas tanto en el Estado español como internacionalmente, facilitará atesorar una perspectiva histórica enriquecedora, encaminada a comprender el presente.

De cara al exterior, necesitamos superar el problema del aislamiento y la marginalidad para poder conseguir más apoyos. Las campañas antirrepresivas tienen que tener la mayor visibilidad posible, por ello, es de vital importancia que trascendamos el hermetismo. Ante esto, tenemos que seguir trabajando en los siguientes puntos:

– La inserción en los movimientos sociales/populares. Debemos reconocernos en las luchas cotidianas como personas que luchan contra toda esta serie de injusticias que azotan a la clase trabajadora a causa de la reestructuración del capitalismo, y que las anarquistas somos personas que también compartimos problemas comunes con el resto de mortales pero que no se encierran en épocas nostálgicas, ni se quedan contemplando los disturbios de otras partes del mundo ni se quedan en eternos debates teóricos, sino que estamos igual que otras personas en primera línea presentando batalla. Y que además, desde el anarquismo planteemos alternativas políticas realizables y permitan mantener y escalar los actuales conflictos sociales al margen de las instituciones. Solo formando parte de los movimientos populares, es decir, completamente insertos en ellos, conseguiremos que, al caer sobre nosotras la represión, tengamos una base social de apoyo amplia. Logrando esto, superaremos el aislamiento.

– Estrategias comunicativas y renovación estética. ¿A quiénes benefician cuando el anarquismo es visto como caos, barbarie, destrucción, fuego, barricadas, terroristas, etc? Exacto, a la clase dominante. Claro que de cara para dentro, sabemos las propias anarquistas que no somos esas definiciones pero de cara al exterior, ¿qué hacemos para demostrar lo contrario a estas descalificaciones? Más estética del encapuchado, los disturbios y sus justificaciones, en vez de aportar experiencias constructivas de las anarquistas en las luchas sociales. Otro punto importante es no reivindicar siempre la ideología, pues la represión no cae solo encima de las anarquistas, cae sobre la clase trabajadora en su conjunto, en concreto a aquellas personas que luchan, independientemente si son sindicalistas, comunistas, socialistas, anarquistas o sin ideología definida, hasta sobre aquellas personas sin recursos que terminan cometiendo pequeños delitos. Resaltar siempre la ideología (¡son anarquistas y por eso los encierran!) en vez de su condición social (trabajadora, en paro, precaria, estudiante, …) en las campañas antirrepresivas solo servirá para movilizar a anarquistas minimizando la posibilidad de conseguir adhesiones de personas no anarquistas. Sin embargo, la reivindicación de la ideología de la represaliada tendrá más o menos éxito dependiendo del grado de inserción del anarquismo en los movimientos populares, lo cual indica que existe una retroalimentación entre estrategias comunicativas e inserción social. También es importante presentar una imagen cercana de las represaliadas: como vecinas, personas integradas en el barrio y con buenas amistades, que poseen una conciencia social y por ello luchan por causas justas, evitando que las represaliadas se vean como locas, extrañas y antisociales.

Una buena estrategia comunicativa debe enfocarse a lograr el máximo apoyo y difusión posibles, y debe encaminarse a despertar la solidaridad de otras personas al margen de su ideología. Para ello hay que huir de las estéticas agresivas y la autorreferencialidad, optando por unas imágenes más cercanas.

– Multisectorialidad y política de alianzas. Como ampliación de la inserción social, la multisectorialidad es una estrategia que parte de trascender el propio sector de lucha, en este caso, tender puentes desde los frentes antirrepresivos con otros frentes tales como el sindicalismo y el movimiento obrero, el movimiento estudiantil, las mareas en defensa de los servicios públicos, movimientos barriales (vivienda, okupación, vecinales), luchas territoriales/ambientales/ecologistas, etc…, puesto que la represión nos golpea a todas las que luchan en estos ámbitos. La política de alianzas implica tejer alianzas tácticas con otras tendencias políticas con quienes compartamos objetivos inmediatos comunes (que no metodologías, metas políticas y programáticas). Esto quiere decir que tenemos que superar la costumbre de mirar hacia nuestras propias presas y solidarizarnos con represaliadas de otras tendencias políticas con las que podamos compartir espacios de lucha, así como tratar de trabajar conjuntamente para sumar fuerzas con el fin de fortalecernos ante la escalada represiva no solamente como anarquistas, sino como movimiento popular en conjunto. A través de esta propuesta, pretendemos una escalada en los conflictos y suponga además una estrategia de avance.

Unas palabras finales

De las numerosas experiencias de luchas antirrepresivas, podemos extraer importantes lecciones que nos sirvan para la reflexión colectiva, sortear los callejones sin salida y construir metodologías, hojas de ruta y estrategias eficaces. Podemos ver el ejemplo de la lucha antirrepresiva del pueblo vasco y su masividad, así como la campaña por la libertad de Alfon. En todas estas campañas se ha buscado la mayor difusión posible y que se sumen la mayor cantidad de personas a la causa. No obstante, en las campañas por la libertad de las detenidas en las Operaciones Pandora y Piñata, tuvo un enfoque más dirigido a anarquistas convencidas que a personas no anarquistas, y lo único que provocó la solidaridad de personas fuera del ámbito anarquista con estas anarquistas detenidas fueron los montajes policiales chapuceros acusándoles de terrorismo por tener libros, petardos y botes de campingás. Sirva también como experiencias la manifestación del 232º Centígrados en Madrid, donde se logró la multisectorialidad (confluencia con huelguistas de Telefónica-Movistar y trabajadoras de Correos, entre otros colectivos de barrio), aunque no se superaron algunos lemas autorreferenciales como “Muerte al Estado y viva la anarquía”. Ese mismo día tuvo lugar también la manifestación #LluitantRespondrem en Barcelona, en cuya convocatoria acudieron casi todas anarquistas, y además hubo destrozos en el transcurso de los actos, terminando disuelto la convocatoria por cargas policiales y pasadas unas horas, 6 personas fueron detenidas. En cambio, en la convocatoria de Madrid, los actos terminaron más tarde y el ambiente ha sido propicio para sumar apoyos y tejer lazos de unión entre quienes acudieron.

El balance muestra diferentes resultados: mientras que en Madrid el saldo salió positivo al darse unos pequeños pasos adelante pese al pequeño fallo de la autorreferencialidad en algunos lemas, en Barcelona, la cuenta de resultados dio negativo, ya que se optó por una metodología que se demostró no funcionar y que provocó más rechazo que simpatías de cara al exterior generando justificaciones de culpabilidad contra las anarquistas, contando además con las 6 detenciones horas después.

Ahora con la entrada en vigor de la Ley Mordaza que supone un retroceso más de libertades y derechos civiles, urge que trabajemos en formar frentes antirrepresivos que trasciendan nuestro propio mundo militante, que se integren en la lucha social y suponga además un cambio radical en nuestros métodos de lucha en otros ámbitos. Podríamos entender el movimiento antirrepresivo también como una forma de ataque y no solo defensivo. Normalmente tendemos a reaccionar frente a la represión de una forma defensiva pidiendo como mucho la libertad de nuestrxs compas encarcelados, hay que dar un paso más y avanzar de la necesidad militante a la necesidad social, hay que hablar de lxs chavalxs que son diarimente secuestrados por el estado por temas relacionados con el trapicheo de drogas o pequeños robos, esto es al final el 90% de los casos de gente que entra a prisión, dato como que somos unos de los paises con menor tasa de crimen y mayores condenas creo que son importantes a la hora de analizar todo esto. Las únicas armas contra la represión son, no solo la solidaridad y el apoyo mutuo, sino también la inserción social, las estrategias comunicativas y la multisectorialidad. Aspiremos a superar las dinámicas de acción-reacción y el aislamiento. Hay que ganar en eficacia y hacer que enfrentar la represión no sea una carga de trabajo extra, sino que dicha carga de trabajo se traduzca en un mayor fortalecimiento de los movimientos populares al tejer redes de solidaridad más sólidas para que nuestra legitimidad supere la legalidad burguesa.

Lusbert y Angel Malatesta
Con aportaciones de Bari y MrBrown

domingo, 10 de mayo de 2015

Presentada en Madrid Apoyo Mutuo, nueva organización política libertaria.

Tras la publicación del manifiesto “Construir un pueblo fuerte para posibilitar otro mundo” y en vista de la buena aceptación que ha tenido, un conjunto de las personas firmantes se han lanzado a la construcción de una nueva iniciativa política basada en los principios y anhelos del manifiesto.

Esta nueva iniciativa se denominará “Apoyo Mutuo”, retomando el nombre de nuestra Red Libertaria, y en estos momentos da sus primeros pasos. Tienen la ilusión y energía propia de quien lo quiere todo y lo quiere ahora, pero a la vez se dicen conscientes de la responsabilidad que requiere. Les mueve el apoyar y fomentar la transformación política y social tan necesaria para posibilitar ese nuevo mundo que llevamos en nuestros corazones ansiosos de libertad.

Este nuevo proyecto se ha presentado en la mañana del sábado 9 de mayo en el Teatro Lagrada, c/ Ercilla 20 (Madrid), a las 12:00.


La presentación ha estado a cargo de Lorea Moral, activista social, Paco Salamanca, militante libertario e historiador, Luis León, activista del movimiento estudiantil, Marta Aranda, activista feminista y libertaria y Jose Luis Carretero, profesor, activista sindical y miembro del ICEA, que además de presentar el proyecto de la nueva organización política libertaria “Apoyo Mutuo” han elaborado un análisis de la situación social para que se entienda lo que les ha hecho moverse en este sentido.

Lo que pretende esta iniciativa es trabajar desde la horizontalidad para construir alternativas al sistema capitalista. “Creemos que para impulsar nuestras ideas es necesario acabar con la dispersión organizativa que vive nuestro ámbito desde hace mucho tiempo y, a continuación, actuar conjuntamente en base a un programa común” ha contado Francisco Salamanca, uno de los ponentes.

La iniciativa ‘Construyendo pueblo fuerte’ nació hace un año en foros en internet, en los que militantes de colectivos libertarios impulsaron un debate en torno a la forma de actuar ante la nueva situación social y política. En ella tienen cabida desde militantes feministas hasta sindicalistas. En general, “cualquier persona con ganas de reflexionar más profundamente, para ser capaces de participar y generar un espacio de confluencia, en donde generar esos debates que vayan a la raíz”, explica la activista Lorea Moral, quien resalta la necesidad de “quitar del centro el dinero y poner en su lugar la vida, pero no cualquier vida, sino una vida que merezca ser vivida”. “Un cambio así de radical es difícil que se consiga desde la vía electoral”, concluye.

Todo ello forma parte de un proceso iniciado en diversos territorios sometidos al estado español, y en los mismos foros de debate y ámbitos de lucha que dieron lugar a la constitución de Embat, proceso por la articulación del anarquismo social, organizado y revolucionario en Catalunya, que ya es una realidad en construcción y consolidando actualmente núcleos locales y comarcales en vistas a una estructuración territorial. Tampoco hemos de olvidar el papel fundamental que han tenido en la evolución del anarquismo social y organizado en estos territorios las compañeras y compañeros de Aragón, con la constitución del FES, Frente Estudiantil y Social, principal promotor de la actual Federación Estudiantil Libertaria, con presencia actualmente en Aragón (Zaragoza y Teruel), la Rioja, Castilla (Madrid), Andalucia (Sevilla) y Galicia (Compostela, Coruña, Lugo y Vigo). Fruto de esta buena labor estudiantil, y también aprendiendo de la experiencia ya adquirida, hay en marcha también un proceso en Aragón para coordinar el anarquismo social y que éste pase también a ser organizado, superando lo sectorial estudiantil. Ya lleva su tiempo en marcha un proceso habiéndose ya debatido y aprobadas varias resoluciones sobre principios de funcionamiento con vistas a lo que sería una futura carta orgánica (estatutos). Dentro de poco, a Embat en Catalunya y a Apoyo Mutuo hoy presentado en Madrid, esperamos poder anunciar la creación de la organización del anarquismo social y organizado en Aragón.

La organización del anarquismo social y revolucionario avanza.

domingo, 18 de enero de 2015

El negocio oculto de las cárceles

Grandes empresas, como El Corte Inglés, Banco Santander, Telefónica o ACS, y muchos Ayuntamientos, se benefician del trabajo, apenas remunerado, de miles de presos de las cárceles españolas. También la familia Pujol-Ferrusola, que tiene tras las rejas otro de sus oscuros negocios.

El mundo de las cárceles en España es un tema tabú, del que muy poca gente, salvo los que tienen familiares dentro, conoce su verdadera realidad. Como ocurre en nuestro mundo, del sufrimiento de los demás siempre hay alguien que obtiene provecho económico. Eso ocurre también intramuros. Los presos se han convertido en los nuevos esclavos del siglo XXI porque el Estado de Derecho se suele estrellar con los muros de las prisiones, como dice en una entrevista en este mismo número la abogada Charo González.

El negocio de las cárceles ha sido denunciado en numerosos foros de Internet, en publicaciones radicales o de apoyo a presos y en blogs de escasa repercusión. Los medios de masas casi nunca recogen noticias que pongan en duda a la institución penitenciaria. Sin embargo, lentamente, gracias sobre todo al testimonio de presos y organizaciones humanitarias o de apoyo a los reclusos, va emergiendo la información a la superficie.

El Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias (OATPP), dependiente de Instituciones Penitenciarias, funciona como una empresa de trabajo temporal (ETT) y tiene a más de 12.000 presos trabajando en unos 200 talleres. A ellos hay que sumar los que están bajo el control del CIRE (Centro para la Iniciativa de la Reinserción) de la Generalitat catalana, que va por libre. Los internos están cobrando sueldos ínfimos, no tienen derechos laborales y están generando una producción por valor de millones de euros con grandes beneficios para las empresas que los utilizan y que además tienen la ventaja de que se ahorran el pago de luz, agua, teléfono e incluso parte de las cuotas de la Seguridad Social, que corren a cuenta de la Administración; y todo ello gracias a los convenios con la OATPP.

El número de reclusos “trabajadores” aumenta año a año y se ha multiplicado por tres en tan solo una década. En teoría estos organismos que contratan presos para el exterior hablan de “programas de reinserción”, aunque lo cierto es que se ha convertido en un negocio lucrativo para muchas empresas. En la memoria de Instituciones Penitenciarias de 2012 se mencionan unos beneficios en todo el Estado de cinco millones de euros (con ventas de 162 millones) gracias a la actividad productiva de los internos de todas las prisiones: un total de 12.217, de los cuales 3.119 producían para empresas privadas.Cien empresas, quinientos clientes

Amadeu Casellas estuvo preso en las cárceles españolas durante más de veinticinco años y acaba de publicar el libro Un reflejo de la sociedad. Crónica de una experiencia en las cárceles de la democracia, en el que denuncia con nombres y apellidos a los que se enriquecen con los reclusos. Entre ellos están la familia Pujol-Ferrusola, Telefónica, El Corte Inglés, ACS, el Banco Santander y Ayuntamientos de toda España, pero hay muchos más.

El más llamativo es el de la familia Pujol-Ferrusola, porque entre sus negocios también está este penitenciario, aunque no ha salido a la luz tras destaparse el escándalo sobre las actividades de la saga. Marta Ferrusola, esposa del ex presidente Jordi Pujol, estuvo en la directiva del CIRE a finales de la década de los noventa, aunque nunca se la veía por su despacho. El ex recluso Amadeu Casellas la denunció en su día sin éxito ante la Fiscalía porque decía que cobraba un “sueldazo” sin acudir a su puesto de trabajo. Por otro lado está la empresa Servivending, que suministraba productos y máquinas expendedoras al CIRE y que al parecer fue puesta en marcha por uno de los hijos de Jordi Pujol, aunque actualmente solo aparece como administrador único Manuel Antolín Aznar.Según fuentes que investigaron al CIRE, la familia Pujol estuvo desde el principio en esta entidad. Se les conoce también un negocio de flores dependiente de esta institución. Estas iniciativas pronto pasaron a otras manos porque, según las citadas fuentes, “los Pujol ponían en marcha el negocio y luego lo vendían”. 


El Corte Inglés se enriquece con los presos por partida doble. Por un lado los tiene trabajando para sus tiendas en unas condiciones precarias y por otro lado son luego los propios reclusos los que adquieren esos productos. La multinacional de Isidoro Álvarez suministra sábanas, mesas, camas, bandejas de comida, sillas, ropa para penados y funcionarios, mantas, colchas y hasta los lotes higiénicos. Y son los presos los que están fabricando todo el material textil con sueldos que no pasan de 200 euros al mes. También Correos usa presidiarios como mano de obra, cobrando menos de 12 euros por ocho horas de trabajo.

Otras muchas empresas y sectores se nutren de la mano de obra barata de las cárceles. Por ejemplo, el de fabricación de automóviles. En las cárceles se fabrican los salpicaderos de Seat, Volvo y Renault. También se producen las pastillas de frenos de casas muy conocidas como Jurid. En Lleida los presos le fabrican a la bodega Raimat cajas de fruta de madera y cartón. Hay imprentas donde se hace casi todo el material de los juzgados y audiencias de Cataluña. En Girona, los presos confeccionan con sus manos los álbumes de fotos que fabrica la empresa Manuart.

Otro de los que saca tajada del negocio de las cárceles es el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, a través de su empresa ACS. Construye las cárceles y después cobra el alquiler, como es el caso de Brians 2, la prisión de Manresa, la de Figueras, la de Tarragona y muchas más por todo el territorio español. Por cada una de ellas, dice Casellas en su libro, “cobra al mes más de un millón de euros”. Florentino Pérez fue uno de los constructores que se benefició del Plan de Creación y Amortización de Centros Penitenciarios que supuso la construcción de 46 nuevas infraestructuras penitenciarias en el periodo 2006-2012, con una inversión de 1.647,20 millones de euros, además de otros 1.504 millones ya aprobados por anteriores Consejos de Ministros. Otras empresas que también se han beneficiado son COMSA y Ferrovial. De la primera, su consejero delegado es Josep Miarnau, mientras que Ferrovial está presidida por Rafael del Pino Calvo-Sotelo. También participan del reparto del pastel FCC, grupo de empresas de las hermanas Koplovitz.

Otros productos que hacen los presos son los mosquetones para practicar la escalada y el rápel. También hay trabajos para empresas externas de carpintería metálica, confección industrial o cultivo en invernadero, a los que hay que añadir las tareas para las propias prisiones, como cocina, panadería, mantenimiento, jardinería y lavandería.

Telefónica hace también negocio a costa de los presos, pues mantiene una situación de monopolio. Ello es posible porque todos los reclusos deben comprar obligatoriamente las tarjetas de Telefónica para llamar a su familia, amigos, abogados, etc. Cada tarjeta cuesta un mínimo de 5 euros y pueden hacer dos llamadas a móvil si llaman dentro del territorio español. Si es al extranjero, el coste de la llamada se dispara. Los presos pueden llamar cinco veces a la semana con un coste mínimo de 10 euros semanales por preso. Como en España son más de 60.000, calcúlense los beneficios.

En Euskadi los presos trabajan para Eroski y Citroën. En Cataluña el Grupo Codorniu tiene a condenados trabajando para bodegas de Lleida. Otras empresas que utilizan la mano de obra barata de los presos son Saveco, Valeo (automóviles) y Asimelec (electrónica y comunicación).

Además OATPP tiene contratos con Ayuntamientos de toda España y todo signo político. Las Cámaras de Comercio de muchas provincias firman convenios con esta entidad. También tiene convenio con las cárceles la Confederació d’Associacions Empresarials de Balears (CAEB).

Se calcula que más de 100 empresas y 500 clientes particulares contratan presos, aunque la cifra real es difícil de conocer ya que los datos no se hacen públicos y no aparecen en el BOE. En este sentido hay que mencionar al blog en apoyo a los presos, Punto de Fuga, que está haciendo un meticuloso trabajo de investigación sobre estas empresas.

Las denuncias sobre explotación de presos empiezan a ser cada vez más numerosas. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía informó recientemente de que unos 12.000 reclusos están empleados en la cárcel con sueldos de hasta 0,5 euros a la hora y entre 80 y 300 euros al mes. Señalan que la vulneración de derechos laborales de los presidiarios es “un problema casi desconocido” que niega horas extra o vacaciones y “aporta un subsidio de desempleo máximo de 100 euros”.Otras fuentes coinciden en que los presos empleados no tienen pagas extraordinarias, horas extra o vacaciones ni por supuesto posibilidad de denunciar su situación a través de los sindicatos, porque éstos están ausentes de las cárceles. Al obtener la libertad, por haber cotizado, no disfrutan del subsidio de excarcelación –426 euros, hasta en 18 meses– sino de la prestación por desempleo que apenas llega a los 100 euros, por lo que muchos internos prefieren no trabajar. Los salarios, según estos informadores, oscilan entre los 120 a los 150 euros al mes, con horarios de 8 horas diarias, cinco días a la semana. 

El Banco Santander hace caja

Valentín Matilla González es un ex recluso que estuvo tres años en Villabona (Asturias) y fue excarcelado en noviembre de 2013. Corrobora lo que publica Casellas: “Hay negocios en todas las cárceles, pero solo algunas se consideran ‘productivas’, porque fabrican para empresas”. No es el caso de la prisión de Villabona, pero sí, por ejemplo, de la del Dueso (Cantabria), “a la que todos quieren ir porque trabaja con muchas subcontratas y hay mucha indigencia. Para que te trasladen tienes que portarte bien y por supuesto hay tráfico de influencias”.

Habla de El Corte Inglés, el suministrador “oficial” de los objetos de consumo de los presos: “Si un interno quiere tener una televisión, no puede ir al mercado libre, sino que tiene que comprarla en El Corte Inglés”. El sistema es el siguiente: aparece por las cárceles cada 15 días lo que los internos llaman “el demandadero”, que recoge las necesidades de productos y objetos de los reclusos. Luego acude a El Corte Inglés a por ellos.

También el Banco Santander se beneficia de una situación de monopolio porque los presos solo pueden tener sus ahorros en la entidad de Botín. Incluso, si se mandan transferencias, tienen que ser a través de este banco.

Los presos gastan e ingresan a través de una tarjeta vinculada al Santander. Pueden ingresar un máximo semanal de 100 euros, lo que ocurre habitualmente los miércoles. Si, por ejemplo, el ingreso se hace un jueves, hasta el siguiente miércoles no se cobra, “así que imagínate qué negocio hace el Santander con el dinero de todos los presos de España durante los días que no pueden hacer uso de él”.

Matilla conoció a muchos presos que venían de otras cárceles españolas y le contaron los negocios de cada localidad. Pone el caso de Alcalá-Meco, en el que un director trasladó la panadería de la prisión al exterior para aumentar el negocio.

En el Centro de Integración Social (CIS) de Villabona se preparan los destinos remunerados para algunos internos. Por ejemplo, para el sector de limpiezas, en el que la remuneración es de 150 euros mensuales. En la cocina las condiciones laborales “son un escándalo”, según Matilla, en referencia a las largas jornadas y la escasa remuneración. Luego están los cursos de jardinería remunerados que se realizan a través de convenios entre instituciones penitenciarias y muchos Ayuntamientos españoles. Los presos aseguran que no existen tales cursos, sino que son enviados a trabajar igual que los empleados municipales, cobrando unos 300 euros mensuales con la misma jornada laboral que sus compañeros; además, aseguran, tienen que pagarse el transporte.

El Ayuntamiento de Langreo fue el primero de Asturias que firmó un convenio con la prisión de Villabona a través del CIS. En teoría los reclusos trabajan en un taller de formación para aprender un oficio y luego reinsertarse en la vida laboral. Lo cierto es que no es así. Son peones utilizados (sin recibir ninguna formación) en las tareas de jardinería del Ayuntamiento. No está con ellos ningún monitor o formador sino que son grupos de 3-4 personas acompañados de un empleado municipal que les indica la tarea a realizar.

Los presos con los que contactó esta revista aseguran que para este tipo de trabajos no se hacen nóminas sino que “te dan un papel de mala manera”. En Villabona, dice Matilla, los destinos remunerados “los maneja un tipo, la mano derecha del director de seguridad, que por supuesto funciona por medio del tráfico de influencias, con sus chivatillos y una cola de gente esperando para que les reciba y les de un trabajillo”.

Antiguamente había economatos que ahora han pasado a denominarse “boutiques”. Este cambio de nombre ha supuesto simplemente un aumento de precios de los productos que se venden.Funcionarios a cuerpo de rey

Pero no son solo los empresarios los que sacan tajada de los presos. También se benefician muchos funcionarios de prisiones, que utilizan entidades públicas, como el CIS o el CIRE, desde las cuales se mueven todos estos negocios, muchas veces camuflados como talleres de formación, y cuya filosofía empresarial no es por supuesto explotar a los presos sino “integrarles en el mundo laboral”.

Según Casellas los empleados del CIRE “viven a cuerpo de rey y son parte del entramado que explota a los presos”. ATLÁNTICA XXII intentó ponerse al habla con Instituciones Penitenciarias para preguntar sobre estas denuncias, aunque indicaron que por “vacaciones” nadie podía atender a la llamada de la revista. Lo mismo ocurrió con otro de los organismos denunciados por Casellas en su libro, el CIRE. Su directora, Elisabeth Abad i Giralt, eludió contestar a las preguntas de esta revista, aunque desde el gabinete de prensa mandaron un mensaje en el que afirmaban que el CIRE tiene un objeto más social que económico y que “es una empresa pública de la Generalitat de Catalunya que se ocupa de la reinserción de las personas privadas de libertad, mediante la formación en oficios y el trabajo penitenciario”.Fuente: http://www.atlanticaxxii.com/3107/el-negocio-oculto-de-las-carceles-espanolas